25 de enero del 2010

Mexicana fallecida en Haití, es sepultada en Querétaro

MEXICANA FALLECIDA EN HAITI ES SEPULTADA EN QUERETARO

FOTO: En la foto, el papá de Kareen junto a su féretro.

Por Juan José Arreola

  • Kareen Valero perdió la vida en el terremoto
  • Fue a la isla a ver a su novio, un periodista isleño
  • Vivía desde hace 4 años en Querétaro

Kareen Valero tenía raíces familiares en Haití; su madre biológica era nativa de ese país, así que le tenía cariño por partida doble, por su ascendencia y por su novio, el periodista isleño Junior, con quien ella se reunió el pasado 5 de enero, entre otras cosas, para planear su boda.

Moisés Valero Garcés, padre de Kareen, solamente tiene palabras de agradecimiento para quien iba a ser el esposo de su hija.

“Junior hizo lo correcto”, dice, cuando recuerda que el haitiano sepultó a Kareen en un pequeño cementerio al norte de Puerto Príncipe, con la finalidad de poder conservar el cuerpo y así evitar que fuera enterrado en una fosa común.

También tiene palabras de agradecimiento para el médico legista de la Procuraduría General de la República (PGR) que acudió al país caribeño para exhumar el cuerpo, identificarlo, embalsamarlo y, finalmente, embarcarlo para su traslado a Querétaro, ciudad a la que llegó minutos antes de las dos de la mañana del viernes.

Moisés Valero asegura que lo hecho por ambas personas, fue algo que siempre agradecerá, sobre todo después de haber visto la situación que se vive en Haití; “lo poco que alcanzamos a ver nos dejó claro que es un caos impresionante”.

Desde las dos de la mañana, el padre de Kareen Valero se mantuvo al lado de su féretro, acompañado permanentemente por su esposa, Jacqueline Martínez de Valero y por su sobrina, Grazia Bencivenga Valero.

Poco después del mediodía, en la capilla ardiente en donde era velada, se realizó una ceremonia religiosa apegada a los cánones de los Testigos de Jehová, a la que concurrieron unas treinta personas, entre familiares y amigos.

A pesar del cansancio que confiesa sentir después de haber viajado 30 horas y no dormir durante ese tiempo -“Ya habrá tiempo para descansar”, dice- Moisés Valero acepta platicar con todo los periodistas que se le acercan.

Platica, entre otras cosas, que el nombre exacto es Kareen y no, como se difundió inicialmente, Karen, que es como se llama otra de sus hijas.

También refiere que Kareen tiene un hijo de 18 años de edad, de nombre Max Valero, que vive en Estados Unidos y que, infortunadamente, no pudo viajar al sepelio de su mamá.

Kareen, quien nació en el Distrito Federal, trasladó su residencia a Querétaro hace apenas cuatro años, tiempo durante el cual trabajó como maestra de inglés en una institución privada.

Ella -afirma su padre- se quedará en Querétaro, al igual que él, quien no planea cambiar su residencia.

Por la noche, recibió el pésame del gobernador del estado, José Eduardo Calzada Rovirosa, el que se sumó a las decenas de expresiones que a lo largo del día llegaron a la funeraria, de funcionarios y políticos queretanos, así como de amistades de Kareen, quien se constituyó en la primera víctima mexicana del terremoto sucedido en Haití.

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