Espacio Publicitario
Código político. Errores políticos
|
Juan José Arreola Los carteles se veían opacos; el rostro en medio de las sombras y en uno de los dos con los que inició su campaña, el candidatotenía la mirada perdida, puesta en el infinito. *Mala imagen Los slogan que colocaron en los mismos no cerraban la idea; es decir, eran tan ambiguos que dependiendo de quién o quiénes lo leyeran, era la conclusión. Ideas como la de “pensar como ciudadano”, “estoy orgulloso de Querétaro” o esa de “ya decidí”, permitían que el ciudadano complementara la oración. |
|
Quienes diseñaron esa primera parte de la campaña, nunca entendieron el principio básico de la Teoría de la Gestalt, que plantea que la mente humana, cuando no tiene preceptos concretos, decide completar las indicaciones, los mensajes o las ideas, conforme a su experiencia. De esta suerte, por ejemplo, si un queretano simpatizante del PAN leía “estoy orgulloso de Querétaro” existía la posibilidad clara de que concluyera que hasta el candidato del tricolor reconocía que los gobiernos blanquiazules lo habían hecho bien, al grado tal de reconocer que estaba orgulloso de lo hasta ahora realizado. La imagen ha cambiado. Hoy vemos con mayor profusión anuncios espectaculares en los que se observa un gran rostro de Roberto Loyola Vera con una expresión mucho más firme sin rayar en lo adusto, conjugada con una ligera sonrisa que proyecta tranquilidad sin que se vaya al extremo de pensar que se encuentra perdido en el limbo. Proyecta, ahora sí, juventud. Verlo de frente en lugar de observar su rostro de perfil, nos manda el mensaje de que “da la cara” en lugar del mensaje evasivo, distanciado, perdido del rostro de perfil. También se ha modificado la calidad de la fotografía. Ya no hay sombras como se observa en los primeros anuncios y, por supuesto, ya tampoco se aprecian espacios sobrados de luz (“quemados”, como se dice en el argot de los fotógrafos). Por cuanto hace a los mensajes también se ha notado una importante corrección. Ya no son esos “límbicos” perdidos en la estratósfera de la ideología. Han cambiado por propuestas precisas, claras como es el caso del agua, de la energía eléctrica. Podemos o no estar de acuerdo con ellos, pero es un hecho real que ya puede competir con la campaña de su principal adversario, Armando Rivera Castillejos, abanderado del Partido Acción Nacional (PAN), quien desde el primer día de campaña legal arrancó con ventaja doble. Una, con las propuestas planteadas por el abanderado del blanquiazul y, segundo, con la novedosa propaganda empleada por el ex alcalde queretano. Más allá de lo que digan las encuestas -bien o mal hechas- la percepción era, al menos para nosotros, que Rivera Castillejos aventajaba a Loyola Vera. Las encuestas, más allá de su retorcida utilización político-electoral, no necesariamente reflejan lo que el ciudadano, el elector e incluso el mismo encuestado ha pensado o piensa. Recuérdese que las últimas mediciones, al menos las realizadas en Querétaro, han sido un soberano fracaso. Nadie debe confiarse y menos aún, creer en que estos instrumentos reflejarán el comportamiento electoral del primer día de julio. Es mejor, como lo hicieron en el PRI, corregir ahora.
*El que no debate… pierde Esta semana, además de las quejas de varios de los participantes en la contienda electoral local, se registró el que nos parece ser el mayor exabrupto cometido por el candidato del Partido Acción Nacional (PAN) a la presidencia municipal de Querétaro, Armando Rivera Castillejos. Al arranque de la semana, en su conferencia de prensa, Rivera Castillejos dijo a los reporteros que no concurriría al debate citado por la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y el Instituto Electoral de Querétaro (IEQ) porque todo indicaba que el Partido Revolucionario Institucional (PRI), lo había organizado. Secundado por el presidente del Comité Directivo Estatal (CDE) del blanquiazul, José Luis Báez Guerrero, Rivera Castillejos “acomodó” las cosas de tal suerte que le permitían llegar a la conclusión de que no había reglas claras para debatir y por ende, no asistiría. La determinación y la declaración tuvieron un efecto inmediato. Fue aprovechado por el tricolor para asegurar que el candidato del blanquiazul tenía miedo de concurrir pues muy seguramente algo estaba ocultando y no quería correr el riesgo de que se destapara. Lo grave, sin embargo, es que ese mensaje del candidato panista se entendió como si estuviera acusando a la máxima casa de estudios de ser partícipe en este “complot” tendiente a garantizar -se supondría- que el candidato de la coalición “Compromiso por Querétaro”, Roberto Loyola Vera, saliera triunfante de la confrontación o que Armando Rivera fuera agredido. O algo así. Por supuesto que el segundo golpe severo fue la reacción de la Federación de Estudiantes Universitarios de Querétaro (FEUQ), quienes hicieron un “severo extrañamiento” al candidato por su afirmación de que o había garantías para realizar una confrontación de ideas al seno de la institución educativa. Independientemente de los porqués o de las explicaciones que el panista pudiera haber encontrado para justificar su actitud, éstas nunca tuvieron un sustento argumental; es decir, nunca se mostraron pruebas de su decir. Su actitud nos recordó a Fernando Ortiz Arana en aquel tiempo en que siendo candidato del PRI a gobernador del estado, se negó a participar en debates, incluyéndose al convocado por la UAQ. También nos recordó al político tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, quien asumió exactamente la misma actitud: negarse a participar en debates con los otros contendientes. Ambos perdieron sus respectivas contiendas electorales. Quizá por ese fantasma o vaya usted a saber las razones, el hecho es que en un lapso de 48 horas, Armando Rivera y el PAN corrigieron, al grado tal que el mismísimo candidato se apersonó en la rectoría de la universidad en donde se reunió con su titular, Gilberto Herrera y con la dirigencia de la FEUQ. Les dijo que sí, que estaba dispuesto a debatir. El asunto fue reducido por el mismo Armando Rivera, a un ajuste de la fecha del debate. En el comunicado que el equipo de prensa de Armando envió sobre el tema, se especifica que “reiteró su disposición a debatir en la Universidad Autónoma de Querétaro siempre y cuando haya reglas claras y un acuerdo previo entre los representantes de los cinco candidatos y sus respectivos institutos políticos”. Bienvenida la rectificación; bienvenida la claridad de los porqués de su postura. Bienvenido el debate. |