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08 de mayo del 2012

Código Político. Apariencia y realidad

Juan José Arreola

Parece un adolescente, y no lo decimos porque tenga rasgos que la delaten como tal, sino por su forma de expresarse, su for-ma de comportarse. En su discurso ante unas 300 o 400 perso-nas congregadas en el Club de Industriales de Querétaro, hubo muchas anécdotas. Diríamos que hubo más de las necesarias o, en todo caso, más que las propuestas planteadas. A los reporteros de medios de comunicación de la ciudad de México que cubren cotidianamente sus actividades, todos los días por la mañana se les entrega una especie de guión en donde se detalla lo que la candidata a la presidencia de la República habrá de decir en sus reuniones.

En esta ocasión les entregaron un documento con una docena de propuestas y planteamientos entre los que se incluían, por ejemplo, condenar el acoso sexual a trabajadoras obreras y la violencia laboral, y proponer leyes que castiguen este comportamiento.

Sin embargo, la candidata no los mencionó; nada habló al respecto ante los empresarios que se reunieron en el Club de Industriales de la ciudad de Querétaro.

Eso sí, platicó sobre su infancia; de cómo la trataba su papá, que era comerciante. Habló de su ingreso al PAN y de cómo conoció a Santiago Creel Miranda y a Ignacio Loyola Vera.

La gente estuvo contenta, entretenida, vio a una Josefina Vázquez alegre, desenfadada, platicadora, sin tropiezos o equívocos e incluso en momentos hasta inocente.

Hizo “click” con la gente que acudió a escucharla.

Sin embargo no se mostró como una mujer estadista, como una política con fuerza, con decisión, propuesta y resolución. Dejó la imagen de una buena mujer, inteligente y hábil pero nunca comparable con alguna presidenta sudamericana como la argentina Cristina Kirchiner, la brasileña DilmaRousseff, o la chilena Michelle Bachelet.

A fuerza de ser sinceros, Josefina Vázquez Mota llegó a Querétaro con más confianza y menos errores, pero sin superar aún la etapa de aspirante.

“La Jefa” no es tal. No se equipara con las 3 referidas presidentas. El sustento de esta afirmación tiene que ver con el haber desperdiciado la oportunidad de decirle a un importante grupo de empresarios cómo lograría que la economía mexicana crezca de manera sostenida.

Hablo de violencia y de combatirla de manera diferente a como lo hace el presidente Calderón; pero no marcó puntualmente la diferencia.

No trasmitió la seguridad que todo ciudadano quiere percibir cuando escucha o ve a quien quiere presidir los destinos de la nación.

Esa es su debilidad. Y por eso su discurso en ocasiones no tiene el sustento que sus simpatizantes quisieran.

La contraparte, sin embargo, es que esa “sencilla” comunicación que establece, bien le pudieran granjear simpatías que pudieran conducir a una acción favorable en el ámbito electoral.

Es, en todo caso, un arma de dos filos que enfrentará su prueba máxima el próximo 1 de julio.

*Realidades

El Partido Nueva Alianza, el Revolucionario Institucional y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) protagonizaron, la semana pasada, lo que realmente es la política a la mexicana.

Un grupo de 250 miembros de Nueva Alianza anunció su salida de ese partido político y el inicio de pláticas con el Partido Acción Nacional (PAN) para evaluar la posibilidad de sumarse a su campaña.

David Chávez Dorantes y Carlos Gerardo Hernández Rosales, quienes encabezan a los inconformes -integrados en la corriente política “Movimiento del Cambio”- aseguraron que la ruptura se gestó a consecuencia de la coalición electoral local que firmó Nueva Alianza con el PRI, y de la que no fueron informados.

El enojo es entendible si consideramos que los ahora rupturistas conformaban una especie de corriente política al interior de Nueva Alianza y, en consecuencia, cualquier alteración del acuerdo original debía de ser informado, para decir lo menos.

Esto no sucedió y, en consecuencia, decidieron terminar el acuerdo político-electoral.

David Chávez, quien hasta ahora se había desempeñado como delegado de la dirigencia estatal de Nueva Alianza en San Juan del Río, confirmó que la decisión de separarse surgió luego de que su dirigencia, sin haberle consultado, se integró a la coalición “Compromiso por Querétaro” en la que participa Nueva Alianza, el PRI y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

Carlos Gerardo Hernández se desempeñaba como responsable de capacitación electoral de los neoaliancistas, mientras que David Chávez laboraba como asesor jurídico del actual diputado local con licencia y candidato a legislador federal por el segundo distrito, Abel Espinoza Suárez.

Esta es la segunda ruptura electoral que se reportó la semana anterior, pues apenas el domingo, en el municipio de Jalpan de Serra, el presidente del PVEM en la entidad, Ricardo Astudillo Suárez anunció que no irán aliados con el PRI en esta localidad y anunció la postulación de un candidato independiente a la alcaldía, apoyado por una organización liderada por panistas.

Recuérdese que el PRI, el PVEM y Nueva Alianza registraron la coalición “Compromiso por Querétaro”, en cuyos acuerdos se incluía la postulación del candidato a la alcaldía de Jalpan de Serra de manera común entre el PRI y el PVEM.

Sin embargo, en reunión realizada en Jalpan de Serra con miembros del PVEM y de la organización denominada “Poder Ciudadano”, Ricardo Astudillo refirió que ese acuerdo quedó cancelado.

Ahí mismo presentó al candidato a esta presidencia municipal, el profesor Eduardo Jasso, quien es integrante de “Poder Ciudadano”, organismo dirigido por Guillermo Rocha Pedraza, ex alcalde de Jalpan de Serra y miembro del PAN.

Todavía no empiezan las campañas y ya se registran ajustes que habremos de valorar y determinar su influencia apenas cierren las casillas, el próximo domingo uno de julio.

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