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10 de septiembre del 2009

Código Político. El avión

Por Juan José Arreola

Cuando el entonces presidente de la República, Vicente Fox Quesada se vio descubierto, no tuvo más remedio que confesar su "pecado". Efectivamente, en Los Pinos se habían adquirido -con su complacencia- varias toallas a costos exorbitantes. No sé si uno de sus asesores le aconsejó o fue un asunto que él resolvió con ese ingenio que siempre demostró tener.

El hecho es que en lugar de explicar porqué de lo costoso de los implementos referidos, trató de desviar la atención al hecho de que, al conocerse esas "intimidades", demostraba que el gobierno que encabezaba, era tremendamente transparente.

En la práctica, sin embargo, ni México ni la gran mayoría de los gobiernos estatales han avanzado en este rumbo, el de la transparencia y el acceso a la información gubernamental.

Las leyes, el cobro de las copias (en algunos casos) y en si los trámites para conocer los entretelones del poder, son una complicación.

Hasta ahora, haber legislado en ese aspecto se ha vuelto una real tortura para el ciudadano que pretende saber algo que las instancias gubernamentales se empeñan en conservar como elemento desconocido para la mayoría.

 

*Sospechosismo

El caso que se ha vuelto un asunto espinosísimo para el gobierno queretano es el de los famosos vuelos que han realizado, durante el actual sexenio, el par de aviones de su propiedad.

Exactamente no existe una explicación lógica del porqué no ha revelado, por decisión propia, los nombres de las personas que lo han ocupado, los destinos a donde han viajado, los motivos por los que han ido a tales sitios.

El hermetismo gubernamental, sin embargo, se ha compensado con la investigación que ciudadanos, periodistas y legisladores han realizado a lo largo de, por lo menos un par de años.

Se sabe, por ejemplo, que en mayo pasado, Francisco Javier Sánchez Contreras presentó denuncias ante la Procuraduría General de la República y la Procuraduría General de Justicia, derivadas de la realización de seis vuelos que aparentemente no fueron reportados a los Servicios a la Navegación Aérea en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM).

También se conoce, porque se publicó en el periódico Reforma, que de los 53 vuelos que ha efectuado la aeronave Piper Navajo PA31T, matrícula XC-QET, conocido como "Junípero", 24 fueron para reparación o mantenimiento del mismo, o como escalas obligadas para migración y carga de combustible.

Al menos así lo planteó el Coordinador de Comunicación Social de gobierno del estado de Querétaro, Miguel Ángel Vichique de Gasperín, en una carta enviada al referido rotativo.

De su parte, la Senadora de la República por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), María del Socorro García Quiroz aseguró -apenas el 20 de agosto pasado- que según reportes de la SENEAM, "la aeronave Piper Navajo PA31T, matrícula XC-QET, ha volado hacia los Estados Unidos de Norteamérica, sin reportar que éstos hayan sido para actos oficiales".

Sostuvo también que "sólo cuatro de ellos (los vuelos) coinciden con la bitácora del Gobierno de Querétaro, los cuales se llevaron a cabo para los servicios de mantenimiento de la aeronave. Tampoco se ha informado quiénes son las personas que han utilizado el avión, ni los destinos a los cuales se dirigieron.

Sin prejuzgar la existencia o no de irregularidades en el uso de las aeronaves del gobierno queretano, es más que pertinente utilizar el concepto acuñado por el panista Santiago Creel Miranda, de "sospechosismo".

Los datos sueltos que mencionamos en líneas anteriores, deja abierta la puerta a la especulación o, peor aún, a la incertidumbre y, por ende, a la justificada duda ciudadana de que algo se oculta; algo no quiere el gobierno que conozcamos.

Si partimos del extremo contrario, de la visión de que el equipo aeronáutico se ha empleado apegado a los reglamentos y sin abusar del poder, también surge de inmediato la pregunta: ¿Por qué, entonces, la información no se ha difundido?

Cuestionado del porqué no se ha procedido en tal sentido y si eso implicaba que algo quisiera ocultarse, el Secretario de la Contraloria, Ricardo del Río Trejo le dijo a los reporteros, también la semana anterior, que: "el que nada debe, nada teme".

¿Y entonces?

El 18 de agosto pasado, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, asumió un punto de acuerdo al respecto.

Exhorta "a las autoridades competentes del Estado de Querétaro, para que proporcionen los nombres y los destinos que visitaron las personas que utilizaron las aeronaves Piper Navajo PA31T, matrícula XC-QET, conocido como Junípero y el Marcel Dassault, modelo Falcon 20, matrícula XC-QER, ambos propiedad del Gobierno del Estado de Querétaro, durante la presente administración estatal".

Desde la semana pasada han sido debidamente notificados de esta resolución, Ricardo Martínez Rojas Rustrián, Presidente de la Mesa Directiva de la 55 Legislatura del Estado de Querétaro, así como al titular del Poder Ejecutivo estatal, C. Lic. Francisco Garrido Patrón.

 

*Colofón

Más allá de irregularidades o no, la importancia de este asunto no es menor. Tiene que ver -como la plantea el Senado de la República- con la justificada preocupación "por transparentar el gasto de recursos públicos que realiza toda autoridad, no sólo a nivel federal, sino también estatales y municipales, pues todo presupuesto se sustenta en ingresos derivados de las contribuciones que sufraga el pueblo mexicano, así como de la explotación de la riqueza nacional".

Así de sencillas son las cosas. Ojalá que así todos la perciban y pronto, muy pronto, terminemos con este asunto que tiene que ver, no hay que olvidarlo, con uno de los principales derechos que tenemos: el derecho a la información.

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