Insensibilidad de autoridades prentende desalojar a familias en el Arroyo del Real
| Con la inquietud de llegar y no encontrar ya sus humildes viviendas, es como viven desde hace algunos días las 18 familias que tienen el infortunio de habitar sobre la ribera del lugar que conocido como el Arroyo del Real, espacio donde desde hace años se formara un asentamiento irregular que se encuentra ubicado en zona federal. Y es que desde que se les notificara a estas familias que serían desalojados de ahí, no logran ni siquiera conciliar el sueño, su única esperanza está cifrada en la ayuda que, dicen, les ofreció para abogar por ellos un ex presidente de Landa de Matamoros. |
| Aunque hasta la fecha no saben que va a pasar, Tomasa se resiste a dejar su humilde vivienda. “por lo pronto aquí estamos, salimos a trabajar pues tenemos que comer, pero estamos con la pena de que cualquier día lleguemos y no encontremos nuestras casitas”, comentó en entrevista para El Regional, Tomasa, una de las habitantes de este lugar.
Ella, cuenta, tiene poco más de dos años de vivir aquí, y llegó a este lugar obligada por la necesidad, pues a pesar de que trabaja, lo que gana no le alcanza ni siquiera para pagar la renta. “Anteriormente rentaba, pero tenía que pagar ochocientos pesos, imagínese, yo gano 700 pesos a la semana, tenía que pagar cuatrocientos una semana y el resto la siguiente, mis hijos, dos de ellos están estudiando la Secundaria, y el otro que saldrá del kinder, entonces me ví obligada a dejar de pagar renta y vivir aquí”, relata. ¿Ayuda? “No la tenemos de nadie, ni siquiera el presidente quiere escucharnos, pues dice que le hagamos como queramos pero que nos van a sacar de aquí, y nosotros no nos negamos a salirnos, pero que nos reubiquen, que entiendan que somos muy pobres, y no tenemos la manera de poder comprar un terreno”, comentaron al unísono varias amas de casa. Estas, al igual que Tomasa, tienen que correr por la mañana a dejar a sus hijos a la escuela, o a donde se los cuidan, para después ir a trabajar un rato y regresar, siempre con el temor de ya no encontrar sus casitas, todas estas construidas, en el mejor de los casos, con madera y láminas de cartón, y en el peor, con plásticos y cobijas para guarecerse de las inclemencias del tiempo. Todos los que estamos aquí no tenemos donde vivir, comentan, y ahora solo esperan que los desalojen, los reubiquen o bien que llegue la temporada de lluvias para ver a donde correr, pues como se sabe, este asentamiento irregular está ubicado en una zona de gran riesgo, pues cuando el agua baja, rebasa las márgenes del arroyo. Ellos no pagan servicios, pues no cuentan con ellos, sin embargo, dicen, están felices, pues aunque carecen de muchas cosas, por lo menos se llevan bien con sus vecinos, tal vez, piensan, porque todos están y viven en las mismas condiciones. Por lo pronto y ante la posibilidad de perder el espacio en donde actualmente sobreviven, estas 18 familias se mantienen unidas, dispuestas, dicen, a todo con tal de no perder sus humildes casitas, las cuales a pesar de los mil millones que el gobierno estatal anunció para combatir la pobreza extrema, no cuentan ni con piso firme, ni con los servicios básicos, pues están ubicados en una zona federal, con la esperanza de ser reubicados. |