Código Político. Insana disputa
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FOTO: Pablo Héctor González Loyola |
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Por Juan José Arreola ¿Cómo lograr que concilien intereses dos personas o dos grupos que se han insultado públicamente, que se han acusado de corrupción, de tener intereses mezquinos y, en fin, de pretender solamente obtener beneficio propio sin mirar al resto del grupo? Esa es, precisamente, la disyuntiva que vive hoy el Partido de la Revolución Democrática (PRD), en el estado de Querétaro y en general, a lo largo y ancho del país. Desde nuestra perspectiva lo lamentable de la situación, es que la conciliación será punto menos que imposible. Veamos. |
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*Dos visiones Un primer elemento tiene que ver con las diferencias que desde el seno mismo de la dirigencia nacional del partido se han esparcido en todo el territorio nacional y han partido, literal y prácticamente hablando, al PRD en dos bandos. Uno, vinculado a la propuesta política de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien ha apostado por la radicalización de sus planteamientos al grado tal de mantenerse más cercano, ideológicamente, al Partido del Trabajo (PT) que al mismo PRD. No reconocimiento del gobierno que encabeza Felipe Calderón y por ende, la no aceptación de sus propuestas de gobierno son los ejes de su planteamiento. De ahí se deriva la lucha por acabar con su mandato y llegar a gobierno vía su vinculación con los más pobres del país que, considera, lo identifican como El otro, encabezado por el presidente del PRD, Jesús Ortega Martínez, ha considerado alejarse del radicalismo que caracterizó por muchos años al partido del sol azteca. Está empeñado en cambiar la cara del partido, hacerlo opción de gobierno por vía electoral, aprovechando, precisamente, el gran impacto que tuvo la candidatura de AMLO. Eso requiere, sin embargo, reconocer las instituciones del país, como el Poder Ejecutivo y por ende, el gobierno de Calderón Hinojosa. Está claro, pues, que las diferencias entre ambas corrientes paulatinamente han llevado al PRD a un callejón sin salida. Esto es, se han profundizado a tal extremo que muy difícilmente podrán mantenerse unidas en el mismo partido político. Por eso, precisamente, es que la disputa se ha exacerbado a tal extremo que ahora las diferencias poco a poco están dejando de lado el debate político para dejar entrar al insulto, la calumnia y el lanzamiento público de una que otra verdad.
*Feliz cumpleaños Contextualizada así la situación, podemos explicarnos ahora el porqué de lo que sucede en Querétaro. Justo el día de su vigésimo aniversario, el 5 de mayo, las oficinas del PRD fueron bloqueadas… por perredistas. Encabezados por Pablo Héctor González Loyola Pérez, unos 300 simpatizantes del PRD se manifestaron sobre la avenida Constituyentes hasta llegar a la sede estatal perredista, para reclamar sean asignados como candidatos, miembros de su corriente, la denominada Izquierda Unida (IU). González Loyola Pérez, quien también es el presidente de la Mesa Directiva del Quinto Consejo Estatal del PRD, aseguró que el partido vive la peor crisis de su historia porque muchos lo ven como una mera bolsa de empleo. Esa actitud, dijo, impidió la participación de todos los organismos que integran al partido, por lo que reclaman participar en la asignación de candidatos para los municipios de Cadereyta, Corregidora, Colón y El Marqués. González Loyola Pérez exigió igualmente que las candidaturas a las presidencias municipales de Tequisquiapan y Pedro Escobedo se determinen a través de una encuesta. En su discurso, Pablo González afirmó que la elección de candidatos no fue democrática, lo que podría dañar severamente al partido en la próxima jornada electoral, culpando de manera directa al dirigente estatal, Horlando Caballero Núñez. Por la tarde del mismo día, la otra parte del PRD, la agrupada en torno a su presidente, Horlando Caballero -a quien se le identifica como miembro de la corriente Nueva Izquierda (NI)- contestó con la realización, también, de una marcha (denominada caravana). En su discurso, Caballero Núñez advirtió de la existencia de grupos minoritarios “que le apuestan a la derrota del partido y que están presionando para conseguir espacios de participación sobre la mesa y no sobre su presencia electoral”. Horlando Caballero claramente se refería a sus “compañeros” de IU, a los encabezados por Pablo Héctor González. “Estos grupos -dijo- acusan al partido de antidemocrático, impositivo, incongruente e ilegal, pero cuando se les entregan las posiciones que quieren entonces somos un partido consciente, incluyente, democrático y legal”. Horlando Caballero cerró su discurso pidiéndole a la militancia que asistió, “cerrar filas”, lo que en términos políticos significa no permitir que los enemigos o los contrarios logren su objetivo, pues la unidad del partido, en este caso, lo impedirá. Al cerrar filas y estar unidos, se incrementan las expectativas de triunfo en la contienda a gobernador, con su candidato con José Carlos Borbolla García, al igual que en la contienda por la Presidencia Municipal de Querétaro, con Guillermo Félix Zavala, además de tener esa posibilidad en “un buen número de presidencias municipales”. Si los discursos de ambos políticos fueron pensados y se entendió cuál era su sentido, los dos -Pablo Héctor y Horlando- habrán de estar conscientes de que la ruptura del PRD es más fácil que la conciliación. Claro está que este futuro puede modificarse si se llega a la negociación. Dicho en términos llanos, a una redistribución de candidaturas. Si este es el camino que decide el PRD queretano, se mantendrán todos bajo un mismo techo precisamente por los intereses que los mueven. El reparto del poder, aunque sea poquito. Si llegan a esa negociación, muy seguramente será candidata a diputada local por la vía plurinominal, la esposa de Pablo Héctor, Cándida Acosta. |
