10 de agosto del 2009

Código Político. También cuenta la campaña

Por Juan José Arreola

La elección del pasado 5 de julio, la ganó el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el municipio de Querétaro, ayudado por los connurbados municipios de Corregidora y El Marqués.

Fueron estos municipios en donde el Partido Acción Nacional (PAN) perdió la mayor cantidad de votos y el PRI, evidentemente, remontó con mayor notoriedad.

En el municipio de Querétaro, el candidato de la coalición “Juntos para Creer”, José Eduardo Calzada Rovirosa obtuvo 158 mil 847 votos contra 126 mil 43 votos del candidato del Partido Acción Nacional (PAN), Manuel González Valle.

La diferencia fue de 32 mil 804 sufragios.

La contabilidad a nivel estatal dio 324 mil 199 votos para Calzada Rovirosa contra 288 mil 355 de González Valle, registrándose una diferencia de 35 mil 844 votos.

Matemáticamente, la diferencia de votos que el candidato de la coalición obtuvo en el municipio de Querétaro, le fue suficiente para triunfar.

*Más por menos

Las cifras son reveladoras si atendemos las estadísticas que le anteceden. Así, por ejemplo, vale la pena citar que en la elección del 2006, cuando compitió por la presidencia municipal de Querétaro -y la ganó- el panista Manuel González Valle obtuvo 176 mil 466 votos contra 83 mil 329 de la candidata de la coalición formada por el PRI y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Dolores Cabrera Muñoz.

Fue una diferencia de 30 puntos porcentuales entre uno y otro candidato, lo que reflejó -en aquel entonces- la gran aceptación que tenía el PAN y, específicamente, la que generó Manuel González Valle.

Esas condiciones fueron tiradas por la borda en tan solo tres años, pues en la contienda del pasado 5 de julio de este año, el mismo Manuel González en calidad de candidato a gobernador pierde 50 mil 423 sufragios (calculada la cifra sin hacer ajuste matemático alguno por el incremento del padrón electoral).

Por el contrario, el candidato de la coalición “Juntos para creer”, conformada por el mismo PRI y el Partido Nueva Alianza (Panal), Jaime Escobedo Rodríguez, 118 mil sufragios.

Este político obtiene 34 mil 671 votos más que Dolores Cabrera Muñoz.

Dicho en términos llanos, el abanderado del blanquiazul perdió la confianza de los electores mientras que el priista remontó más de 45 por ciento con relación a la anterior candidata.

*Los mil y un por qué

Está claro que los fríos números no nos responden el porqué sucedió este fenómeno, sobre todo si partimos del hecho mismo que al inicio de la campaña, el candidato panista llevaba una ventaja de casi 30 por ciento en las preferencias electorales.

La debacle panista se profundiza si agregamos los cinco puntos porcentuales que sacó de ventaja el candidato de “Juntos para creer”, pues coloca la caída en 35 puntos porcentuales perdidos en un lapso no mayor a los 50 días.

Ese es el asunto de fondo que no se resuelve simplemente con pedir la renuncia del presidente del Comité Directivo Estatal (CDE) del blanquiazul, Edmundo Guajardo Treviño.

Lo sucedido en la campaña electoral, en todos los partidos, repercutió sensiblemente en el resultado.

Pongamos otro ejemplo. En el distrito séptimo con cabecera en Corregidora, el candidato del PAN, Rafael Montoya Becerra, ganó la contienda con 17 mil 258 votos, contra 17 mil 164 de la aspirante del PRI, Dalia Garrido Rubio.

Hace tres años, el PAN ganó ese mismo distrito con 20 mil 501 votos contra diez mil 426 del candidato de la alianza PRI-PVEM.

Aquí también la historia se repite: baja la votación del blanquiazul y sube la del tricolor,

En la contienda de este año, sin embargo, hay un elemento más, que marca diferencia. Es Ricardo Astudillo Suárez, el candidato del PVEM a la misma diputación. Él logra capitalizar el voto ciudadano que no se identifica ni con el PRI ni con el PAN.

Ricardo obtuvo cinco mil 388 sufragios que, dicho en términos llanos son los que el candidato a gobernador por el blanquiazul perdió en ese distrito, que abarca -por cierto- el municipio de Corregidora.

Ahí, Manuel González Valle logró 18 mil 596 votos contra 23 mil 699 de José Calzada.

Si sumamos los votos obtenidos ahora por el PRI y el PVEM, resultan 22 mil 552 sufragios, cifra muy superior a la obtenida por el PAN.

*Balance de campaña

Si bien es cierto que los simples ejercicios matemáticos aquí realizados no son concluyentes, también es cierto que el análisis de lo sucedido en el proceso electoral queretano no se deberá de centrar en la búsqueda de un culpable, si hablamos del PAN.

Deberán sumar varios factores: la actitud asumida por el candidato y por los panistas mismos, de darle trato de gobernador electo a Manuel González, lo que provocó que la información real no fluyera.

La arrogancia en ese y en otros equipos de campaña, que generó confrontación con no pocos ciudadanos y con muchos periodistas; el alejamiento de la ciudadanía por parte del gobernador, Francisco Garrido Patrón; su retraimiento que rayó en una especie de fobia.

Sumar la construcción de una campaña “plana”, sin contenido ni contundencia, con un slogan que se prestó a la mofa popular, además -claro está- la bien estructurada campaña de José Calzada- son apenas algunos de los factores que se tienen que evaluar.

El eje rector del balance será, sin lugar a dudas, la forma tan absurda de perder tanto porcentaje de ventaja en tan poco tiempo.

Es, para decirlo sencillamente, una derrota histórica de la que habrá que sacar enseñanzas para todos.

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