Código Político. ¿Entonces qué pasó?
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Por Juan José Arreola |
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En solamente diez meses, del 20 de octubre del 2008 al 20 de agosto del 2009, las finanzas del Municipio de Querétaro -calificadas de sanas y bien manejadas en la primera fecha- se derrumbaron. Ese día, el lunes 20 de octubre del 2008, para ser exactos, el municipio de Querétaro informaba que la Calificadora Moody’s le había otorgado las más altas calificaciones de Aa1.mx (Escala Nacional de México) y de Baa1 (Escala Global, Moneda Local). |
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Esas evaluaciones -difundía el municipio mediante un comunicado a la prensa- significaban, en la práctica, la certificación del manejo positivo de sus finanzas “y un sólido historial de incrementos anuales en ingresos propios, respaldados por una base económica creciente y variada”. Dicho en otros términos, significaba que la administración municipal presidida entonces por Manuel González Valle, tenía finanzas sanas e incluso ahorro de recursos. El Secretario de Economía y Finanzas y Tesorero Municipal, Miguel Martínez Moyano, aprovechó la euforia y destacó que la perspectiva de Moody’s es que “la administración (municipal) continuará aplicando prácticas de administración financiera y deuda moderadas, lo que generará resultados financieros positivos en el mediano plazo”. Y luego, textualmente, el referido funcionario público afirmó que “Moody’s considera como fortaleza crediticia las políticas fiscales prudentes; un adecuado manejo de deuda; aumentos notables en los ingresos propios derivado de las acciones adecuadas que se han tomado, y como entorno económico, una base económica fuerte y diversificada”.
*Súper ahorradores Seis días después de esta certificación, el 26 de octubre del mismo año, el secretario de Obras Públicas del Municipio de Querétaro (SOPMQ), Luis Vázquez Zepeda, le decía a los reporteros que la dependencia a su cargo aplicaba con “gran meticulosidad” el gasto de cada peso del presupuesto. Para ser más claros, el funcionario equiparó la secretaría a una “gerencia de obra que cuida con gran meticulosidad que cada peso del presupuesto se aplique en la contratación de las empresas que realmente garantizan la mejor calidad y economía en la realización de los proyectos y obras, lo que se ha traducido en auténticos ahorros para la administración”. Presumió, entonces a esa “gran gerencia” de obra, que contrataba -en ese entonces- las obras por especialidades. “Directamente estamos contratando a quien produce y a quien hace las cosas, teniendo un ahorro del orden del 15 por ciento; contratamos servicios externos, a quienes nos proyectan y ayudan a supervisar, y con eso incrementamos la capacidad de atención…”
*Todo se derrumbó Trescientos días después, toda esta solidez financiera se acabó. Apenas pasó el proceso electoral y las cosas cambiaron. La semana pasada, empresarios locales de la construcción denunciaron que el gobierno municipal de Querétaro pretende pagarles un adeudo por 200 millones de pesos, mediante el “trueque” por terrenos propiedad del municipio. El presidente en la entidad de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Daniel Cordero Espiritusanto explicó que son unos 60 constructores a los que no se les ha pagado. Dijo que si bien es cierto que los constructores están dispuestos a negociar la forma de pago, lamentó que desde el momento en que se ganó la licitación y se firmó el contrato, no les hayan informado con precisión la forma de pago. Lo único que atrevió a decir el gobierno municipal, vía el alcalde en funciones el panista Javier Vázquez Ibarra, fue el “precisar” que la deuda era de 160 y no de 200 millones de pesos y que se pagará la totalidad antes de que concluya la actual administración, el próximo 27 de septiembre. “Nosotros estamos las previsiones para que así sea. En el mismo acuerdo del cabildo está el planteamiento de pago para estos terrenos”, informó el Presidente Municipal. “En caso de que (los terrenos) no se pudieran vender, el desarrollador que quiera tomar la opción, ahí están los terrenos; en caso de que no quiera tomar la opción, se le pagará en efectivo”, según comprometió Javier Vázquez.
*Boquete de ¿cuánto? Desde hace dos meses, el gobierno municipal de Querétaro confirmó la existencia de un “boquete” económico en sus finanzas públicas que le impedía cubrir el pago de todos sus compromisos, principalmente el de la obra pública contratada. Por tal motivo se decidió, por acuerdo del cabildo, contratar un préstamo con una institución bancaria, por cien millones de pesos. También se tomó la decisión de vender media centena de terrenos propiedad del municipio y que estaban destinados para equipamiento urbano, con la finalidad de recaudar aproximadamente 220 millones de pesos en la idea, también de cubrir adeudos. Más aún, el municipio de la capital recibió también el apoyo del gobierno del estado, que encabeza Francisco Garrido, consistente en 79 millones de pesos. Y por si fuera poco, apenas el jueves pasado, el titular de la Entidad Superior de Fiscalización del Estado de Querétaro (ESFE), Rafael Castillo Vandenpeereboom, reveló ante los diputados de la 55 legislatura, que el gobierno municipal de Querétaro tenía un adeudo, por impuestos, de 20.5 millones de pesos. Una simple suma de las cantidades adeudadas, no pagas o aportadas, llega a la nada despreciable cifra de 579.5 millones de pesos. La pregunta es ¿qué pasó en estos diez meses que derrumbó las finanzas del municipio queretano? Hay quienes dicen -sin que hasta ahora se haya comprobado- que el deterioro tuvo que ver con la campaña electoral de la que resultó derrotado Manuel González. Y como no hay pruebas, pues lo mejor es investigar. |