13 de enero del 2010

Código Político. Para el año que entra…

Por Juan José Arreola

Dicen los políticos, que la vida tiene ciclos de tres años: el pre-electoral, el electoral y el post-electoral. El primero, obvio, dedicado a preparar la contienda, a pelear las candidaturas; el segundo, la contienda electoral y al recuento de los triunfos y las derrotas; el tercero, dedicado a tratar de cumplir con lo prometido -si se está en el poder- o a tomar nuevos aires, para volver a las contiendas.

El 2010 será un año post-electoral y, en consecuencia, bien podríamos sentirnos afortunados pues además de que no tendremos contienda comicial, ni campañas -internas o externas, lo mismo da- los políticos estarán apaciguados en lo electoral, pero presionados en la práctica gubernamental.

*Cumplir compromisos

Por esta sencilla consideración, es posible pensar el 2010 como un año que demanda el cumplimiento de promesas, la ejecución de programas, la recomposición de los derrotados y la reflexión en los triunfadores.

El gobernador del estado, José Calzada Rovirosa tiene ante sí el reto de demostrar que, más allá del discurso, es capaz realmente de hacer un gobierno diferente.

Primero, tiene la encomienda de concretar la larga lista de compromisos que asumió durante su campaña, que supera la centena de promesas de obras públicas en los 18 municipios.

Solamente para ejemplificar lo que significa este reto, recordamos que en Arroyo Seco, el entonces candidato dijo que al ser gobierno, ampliaría a dos carriles las carreteras Concá-La Florida y Purísima-San Juan Buenaventura, además de construir un centro de salud y arreglar las calles de la cabecera municipal.

En Jalpan de Serra se comprometió a la construcción de la carretera de cuatro carriles de la zona serrana a la capital del estado, mientras que en Pinal de Amoles aseguró que se instalaría infraestructura para llevar agua a comunidades alejadas del municipio, se asfaltarían diversos caminos y habría de construirse un hospital de especialidades y una unidad de educación media superior.

Son solamente ejemplos, reiteramos, de los compromisos realizados. Y si bien es cierto que resulta dificultoso cumplirlos en el primer año de gobierno, por lo menos podremos esperar también es cierto que en éste, bien podría conocerse ese calendario de obras.

De manera paralela y acorde con la insistencia de dejar sentado que es un gobierno diferente, en el 2010 se vencerán los plazos para que la actual administración pública muestre los resultados de las investigaciones realizadas sobre el manejo de los recursos públicos y las obras ejecutadas o planeadas, durante el sexenio anterior.

No es que esperemos una cacería despiadada en contra de quienes fueron funcionarios públicos durante el gobierno de Francisco Garrido Patrón; lo que se espera es que termine, de tajo, la corrupción. La única forma de hacerlo es impidiendo la impunidad.

A mediados del 2010 debe de haber explicaciones al respecto. Claras, objetivas, contundentes, satisfactorias, ciudadanas.

*Reforma Política

Esperaríamos, también, que los diputados de la 56 legislatura consoliden un perfil de servidor público que aleje, definitivamente, la percepción de que ser legislador es sinónimo de ser malandrín.

La punta de lanza para lograrlo es entendiendo que su trabajo es colegiado y, por ende, que requiere ser capaces de negociar, de concertar y de acordar, en aras de lograr un ejercicio legislativo que claramente demuestre un avance favorable a la ciudadanía.

No es poca cosa pensar, entonces, en que logren concretar el año venidero, los primeros pasos de la reforma política queretana.

La transparencia y rendición de cuentas, obligatoria, de los diputados y demás servidores públicos; el acceso a la información gubernamental para todo ciudadano, sin trabas ni obstáculos legaloides o burocráticos; y las bases jurídicas para garantizar principios democráticos como la revocación de mandato y el derecho explícito del ciudadano a presentar iniciativas de ley.

Hay responsabilidad de los 25 legisladores pero, fundamentalmente, de quienes conducen sus destinos, como es el caso de Hiram Rubio, Ricardo Anaya, Marcos Aguilar, José Luis Aguilera y Ricardo Astudillo, fundamentalmente.

*Los partidos

El tercer eslabón de la vida política son los partidos, para quienes el 2010 tiene como elemento central la renovación.

Desde los primeros días de enero, el Partido Acción Nacional entrará en un largo proceso de su vida interna, que lo llevará a renovar su dirigencia estatal y la nacional, en tanto que el PRI habrá de cerrar el ciclo de los interinatos, y, por ende, preparar su dirigencia -al igual que los panistas- con miras al 2012.

La incertidumbre, sin embargo, está del lado del Partido de la Revolución Democrática, de quien esperaríamos, por lo menos, el anuncio de una profunda reforma interna.

El Partido Verde Ecologista de México tendrá, en este año, como reto principal, el poder consolidarse estructuralmente como una institución sólida, capaz de tener como perspectiva el confirmar su crecimiento electoral y transformarlo en capacidad organizativa.

Si ellos cumplen; es decir, gobierno y partidos políticos, los ciudadanos queretanos tendremos un panorama menos desolador que es, a fin de cuentas, lo que esperamos.

Es el reto del 2010.

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