22 de febrero del 2010

Código Político. El PRI contra Pancho

Por | Juan José Arreola

Ni duda cabe que la contienda electoral por el municipio de Querétaro ya inició, a pesar de que distan más de dos años para que llegue el día de la elección constitucional. Tanto los panistas como los priistas, tienen claro que en los comicios del 2012, la perla de la corona será el municipio de la capital;

para los del partido Acción Nacional (PAN) significa refrendar su ya larga permanencia en el control político de esta alcaldía, en la que acumulan cinco trienios consecutivos.

No obstante la longevidad gubernamental de los blanquiazules, los del Partido Revolucionario Institucional (PRI) tienen claro que es en la próxima contienda en donde tendrán la mejor oportunidad, en los últimos quince años, de ganar Querétaro.

* Ventaja tricolor

Hasta el momento, sin embargo, la confrontación PRI-PAN no luce pareja. Incluso podríamos decir que por ahora, la ventaja es para los del tricolor, simple y sencillamente porque tienen un partido político casi cohesionado, sin las graves fisuras que en otros tiempos llegó a manifestar.

Pero además, cuenta, por primera ocasión en los últimos doce años, con una figura líder, política y socialmente hablando, como lo es el gobernador José Eduardo Calzada Rovirosa.

Como militante del PRI, el mandatario estatal ha asumido la tarea de convencer a los queretanos de que el tricolor ha cambiado, de que ya no es aquel vinculado con la corrupción, el tráfico de influencias y el clientelismo.

A favor también suma para el PRI, las expectativas abiertas sobre posibles irregularidades en las que habrían incurrido ex servidores públicos de militancia blanquiazul.

El ejemplo de la utilización de este aspecto, lo constituye el manejo que el regidor en el municipio de Querétaro y presidente estatal del partido, Braulio Guerra Urbiola, hizo -la semana pasada- del citatorio a declarar que recibió Santiago Martínez Montes de parte de la Secretaría de la Contraloría.

Sin que hasta el momento exista un elemento de prueba para acusar de alguna irregularidad al ex Director de la Comisión Estatal de Caminos, los priistas han demandado al alcalde de Querétaro, que lo despida de su empleo como Secretario de Obras Públicas en el municipio capitalino, por el simple hecho de haber sido citado pero sin pruebas de posibles hechos ilícitos.

Los priistas también se agarraron del desliz (si así se quiere interpretar) en que incurrió, la semana pasada, el presidente municipal, al comentar -durante la ceremonia de honores a la bandera- que no había “soluciones mágicas para resolver nuestros problemas”.

Entonces, raudos y veloces, acusaron a Francisco Domínguez de haber criticado el programa social del gobierno queretano, el presentado un día antes y denominado, precisamente, “Soluciones”.

Quizá nunca sepamos si Francisco Domínguez lo hizo, realmente, con la intención de criticar -entre líneas- el susodicho programa o, contrariamente, lo hizo con el descuido de quien no pretende utilizar una ceremonia cívica para enviar mensajes cifrados.

Cualquiera que sea el caso, Domínguez Servién fue avasallado por la artillería priista y obligado a recular y, más aún, a redimirse públicamente y casi casi jurar fidelidad al mentado programa.

* Solo contra el mundo

¿Por qué resultan trascendentales estos hechos? Simple y sencillamente -respondemos- porque hasta el momento, Francisco Domínguez Servién es el panista más destacado y representativo.

Minar su presencia significa minar la imagen del PAN entre la población queretana y, con ello, avanzar paulatina pero consistentemente, en el deterioro electoral del blanquiazul.

La ventaja para el PRI es que esto no lo han entendido en el PAN y han dejado que Francisco Domínguez enfrente, solo, la ola tricolor.

Ejemplo, al calce.

Los diputados federales, específicamente, Marcela Torres Peimbert -quien pretende, como todo lo indica, la candidatura panista a la presidencia municipal capitalina en el 2012- ha optado por lanzar “fuego amigo” a Domínguez Servién, a quien lo menos que le ha dicho, es que no representa la salvación del PAN.

Otro elemento lo aportan los contendientes a la presidencia del Comité Directivo Estatal del PAN, Ricardo Anaya Cortés y Roberto Carlos Cabrera, quienes han mostrado -sin dificultad alguna- la profunda mezquindad que los motiva pelear la presidencia del partido, sin entender la gravedad de la coyuntura.

La guerra de lodo que protagonizan deja en claro que no han entendido que ya está en juego (y en riesgo) la continuidad del PAN en el ejercicio del poder.

Por si fuera poco, a Francisco Domínguez parece que le han fallado sus asesores pues no han podido convencerlo de lo arriesgado que resulta el que realice declaraciones surgidas del hígado, sin reflexionarse y sin sustento.

La municipalización del transporte público o el compromiso de pavimentar toda la ciudad en solamente 30 días, son pronunciamientos que reflejan esa inmediatez en el comentario.

Hoy el panismo queretano se encuentra en la peor de sus coyunturas, contrario a la situación que vive el priismo, que pasa por el mejor de sus momentos en muchos, pero muchos años.

Faltan más de dos años para la contienda electoral pero la lucha ya empezó. Y el PRI lleva ventaja.

Comentarios