08 de marzo del 2010

Código Político. Chimoltrufia

Por | Juan José Arreola

Seguros estamos que no es mala fe o falta de voluntad; lo que refleja las contradicciones que se generaron la semana pasada en la Secretaría de Gobierno de la entidad, es novatez y, por ende, falta de operación. El “cohetón” le estalló al gobierno estatal iniciando la semana anterior, cuando un grupo de familiares de internos en el Centro de Readaptación Social (Cereso) varonil de San José El Alto, llegó hasta la mismísima Plaza de Armas a protestar.

Cierto es que hubo versiones contradictorias entre los manifestantes, que sin embargo coincidían en referir que sus familiares recibían malos tratos, mala alimentación y, por ende, habían decidido iniciar una huelga de hambre.

*Contrapunteados

Estalló el “cohetón”, decimos líneas arriba, pues la reacción de los servidores públicos no fue la de un gobierno previsor, entrenado para “olfatear” los conflictos, analizarlos, y buscarles solución antes de que truenen o, por lo menos, que el tronido no resulte con consecuencias graves.

Cierto es que se logró conjurar en un lapso de no más de 24 horas, pero también es cierto que dejó secuelas sociales y, más aún, que pudo evitarse.

Fue tal la descoordinación entre los mismos funcionarios de la Secretaría de Gobierno, que realizaron, en el transcurso del mismo día, pronunciamientos distantes e incluso contradictorios.

Por la mañana del lunes 1 de marzo, el Secretario de Gobierno, Jorge García Quiroz confirmaba ante los reporteros que lo que pasaba en el Cereso de San José el Alto, específicamente en los módulos de seguridad, efectivamente era una huelga de hambre, pero solamente de uno de los internos.

Por eso, quizá, le restó importancia.

Sin embargo, por la tarde del mismo lunes, en conferencia a la prensa en las instalaciones de esa dependencia, el subsecretario de gobierno, Alfonso Juárez Campos afirmaba que unos 30 internos -todos ellos confinados en el módulo de alta seguridad- decidieron no consumir el desayuno de ese día.

Lo escandaloso del asunto no fue esa información, sino la explicación que dio el funcionario, pues dijo que no habían desayunado porque tenían alimento guardado del día anterior que no lo habían consumido del la ración normal o bien, porque sus familiares les habían llevado comida.

-“No, gracias. Llévese el desayuno pues aquí tengo mi guardadito”, pudo haber dicho por lo menos uno de los internos al custodio que le llevó ese lunes, sus charolas con el almuerzo.

En esa conferencia a la prensa, el funcionario mencionó, al menos en tres ocasiones, que no era huelga de hambre, sino que no habían querido desayunar; vaya, que los internos -interpretamos- no tenían hambre o que preferían consumir la comida (¿fría o caliente?) guardada.

Parece una broma de mal gusto, pero fue un hecho real que mostró con claridad, que algún funcionario le urgía frenar la versión de la huelga de hambre. Si esto es real, entonces esa intentona no fue consultada con el Secretario de Gobierno o éste no participó en el diseño de la estrategia. Más grave aún, no estuvo de acuerdo con la misma y alguien decidió implementarla a pesar de su oposición.

Conclusión: la Secretaría de Gobierno no operó acorde a sus funciones.

*Sí hubo huelga de hambre

“Hay unos 40 internos incomunicados; no los dejan hablar por teléfono, no salen al patio”; todos ellos están asignados a los módulos MO-1, MO-2 y al módulo conocido con el sobrenombre de “El Indio”, afirmó Raquel Quintanilla Gavidia, abuela de dos de los internos, durante la protesta del lunes anterior.

Su versión fue indagada por el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), Adolfo Ortega Osorio, quien, un día después, realizó una visita al referido Centro de Readaptación Social (Cereso) Varonil de San José El Alto, con la finalidad de verificar las condiciones generales del penal y escuchar las demandas de los internos y de sus familiares.

Durante el recorrido celda por celda, el ombudsman se entrevistó con más de 60 internos que se encuentran en los módulos de observación (MO) 1 y 2, comprometiéndose a hacer las gestiones necesarias ante la autoridad competente, a efecto de resolver a la brevedad, aquellas situaciones que sean procedentes conforme al reglamento del penal.

Al concluir el recorrido, la tarde de este martes, Adolfo Ortega señaló que la comisión se mantendría atenta y dará seguimiento a las quejas de internos y familiares de los Centros de Readaptación Social del estado, principalmente del varonil de San José El Alto.

Por ello, confirmó que continuarán las visitas de la CEDH a los penales del estado y que mantendrá una comunicación constante con el Secretario de Gobierno, Jorge García Quiroz.

Aún cuando “no soltó prenda”; es decir, aún cuando no dio datos específicos de la situación que encontró, no negó la existencia de conflictos.

Quizá por eso recordó que en los próximos días, presentará el “Diagnóstico General de las Condiciones de los Centros de Prevención y Ejecución de Sanciones Penales”, elaborado por la CEDH.

*Colofón

Entre los familiares de los reos, hubo otra constante: las revisiones corporales a las que son sometidos cuando entran al penal. Dicen que son humillantes y vergonzosas; que les piden quitarse la ropa y son observados por otras personas, además del custodio o custodia que las revisa.

Los reporteros le preguntaron sobre el tema al Subsecretario de Gobierno, Alfonso Juárez Campos. Negó tales versiones. Dijo que no era verdad.

Sin embargo, también aceptó que desde que entró la nueva administración gubernamental, no funciona el escáner, un aparato electrónico que detecta cualquier objeto extraño que porte una persona, pero sin necesidad de quitarle la ropa o de tocarla.

Pero el escáner no sirve desde octubre pasado, según reveló el servidor público. Y si éste no sirve, entonces ¿cómo hacen las revisiones?

La duda quedó sin resolver, porque el subsecretario se negó a responder.

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