Código Político. Complot azul, rojo…
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Juan José Arreola Hace unos 5 meses, aproximadamente, se reunieron los 6 coordinadores de similar cantidad de grupos o fracciones parlamentarias que hay en la 56 legislatura del estado. Se les veía preocupados aunque también dejaban entrever, en sus gestos y ademanes, molestia y quizá hasta enojo. |
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A esa reunión -realizada en sigilo, sin permitir que algún extraño al grupo se entere, como todas las que hacen los miembros de la Junta de Concertación- tuvieron un invitado: el diputado del Partido Acción Nacional (PAN), Marcos Aguilar Vega. Lo llamaron para “ajustar cuentas”. * Por las buenas o por las malas Le “explicaron” a Marcos Aguilar que no veían con muy buenos ojos el asunto que, desde que inició la 56 legislatura abrió públicamente, sobre su intento de aprobar una ley para que los diputados se obligaran a rendir cuentas sobre el dinero que reciben para sus actividades.
Marcos Aguilar conformó, en enero de este año, el llamado “Grupo Sociedad por la Transparencia” encargado de supervisar la administración de las prerrogativas monetarias que se le asignan a él, en su calidad de diputado del tercer distrito local. Eso no mucho le gustó al resto de los legisladores. En esa reunión a la que lo invitaron, uno de los asistentes, Abel Espinosa del Partido Nueva Alianza, le dijo que no era conveniente difundir que mensualmente cada diputado recibía alrededor de 170 mil pesos, pues eso los convertía en candidatos a ser secuestrados. Más “argumentos” le dieron los que, sin embargo, no surtieron el efecto que esperaban los 6 coordinadores. Fue entonces cuando el del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Hiram Rubio, le preguntó al panista que cuándo presentaría su “cochina iniciativa, para darle trámite y desecharla”. Fue, ni duda cabe, el punto de inflexión. Todos los presentes comprendieron que se habían formado, en ese momento, 2 bloques de diputados. Uno, conformado por 24 y el otro, integrado por Marcos Aguilar Vega. A esa última pregunta, que marcó el final de la reunión, Aguilar Vega respondió que el sabría en qué momento político habría de presentar su propuesta de reforma legal referida. Desde esa fecha se incrementó el roce entre el diputado del PAN y los demás, especialmente con José Luis Aguilera, con quien llegó incluso a tener un fuerte altercado en la sesión del pasado 7 de octubre. La semana anterior, el choque también se profundizó con el coordinador de los diputados del PRI, Hiram Rubio, quien aprovechó las cámaras y las grabadoras para reprocharle al panista, una vez más, el asunto de la transparencia. “Ya pasó Halloween, ya pasó el Día de Muertos y todavía anda como ‘alma en pena’ o como ‘La Llorona’ queriéndonos espantar y chantajear con el tema de la transparencia… que sea transparente en todos sus actos”, dijo el priista. * Los de casa La presión por frenar y enfrentar a Marcos Aguilar y a su iniciativa subió de tono hasta llegar al momento coyuntural para tratar de castigarlo: el cambio de coordinador del grupo de diputados del PAN. Según el acuerdo adoptado por la mayoría de los legisladores del blanquiazul (6 contra 4), el cargo se habría de ocupar de manera rotativa, para lo cual decidieron dividir en 4 bloques el tiempo restante. Así, del 19 de marzo al 3 de noviembre correspondería la coordinación a León Enrique Bolaño. El segundo periodo, del 4 de noviembre al 22 de junio del año venidero, a Marcos Aguilar Vega. El acuerdo se apegó tanto a la legalidad del PAN como a la del Poder Legislativo. No obstante, 4 de los 10 diputados del blanquiazul decidieron ratificar su adherencia al bloque de legisladores que prefieren frenar a su compañero Aguilar Vega y, por ende, se sumaron a la presión pública. En términos llanos, prefirieron enfrentar a su compañero de partido antes que permitir su arribo a la Junta de Concertación y con ello, la posibilidad de que más rápidamente fraguara su iniciativa de ley. Abonó a esta presión la debilidad política que mostró, como presidente del Comité Directivo Estatal (CDE) del PAN, Ricardo Anaya Cortés, pues ni logró mantener la cohesión y la coherencia de los 10 diputados, como tampoco fue capaz de hacer valer su calidad de presidente y los derechos que el cargo le confiere. María Pérez, Gerardo Cuanalo, Pablo Ademir y Salvador Martínez fueron incongruentes pues si bien es cierto que en la reunión de Marzo, cuando se aprobó la coordinación rotativa, ellos no la aprobaron, también es cierto que al votar a favor la mayoría de sus compañeros diputados, obligados estaban a respetar el acuerdo. Incongruente, también, la postura del resto de los diputados que forman parte de la Junta de Concertación, pues bien claro tenían que la decisión del PAN cambiar representante era (es) una decisión exclusiva de ellos los panistas y no de los otros, los de la junta. * Puerta abierta Echadas las cartas y conocidas estas, hoy queda clara la trifulca que obscurece al Poder Legislativo: existe una real reticencia a transparentar su actividad y, más profunda es, cuando de dinero se les habla. Las posturas, los pronunciamientos y las decisiones adoptadas hasta ahora le abren la puerta a Marcos Aguilar Vega para iniciar una ofensiva -si así se quiere considerar- para retomar el tema de la transparencia. Muy seguramente, pensamos, habrá de conformar una organización ciudadana que respalde su idea y presione al congreso del estado para que apruebe esa iniciativa de ley. No sabemos si procederá o no, si la aprobarán o no. Lo único que está claro es que la gran mayoría de los diputados actuales les preocupa más sus intereses personales que los de la ciudadanía que dicen representar. |