28 de diciembre del 2010

Denuncian extorsiones

Juan José Arreola

Jalpan de Serra, Qro., 22 de diciembre.- Por toda la frontera mexicana con Estados Unidos abundan ahora los retenes no oficiales; esos que son controlados por personas vestidas de civil, con armas largas y cubiertos los rostros. Cobran para dejar pasar a territorio estadounidense y también cobran por dejar pasar de regreso, a México.

Esther tuvo que pagar 3 mil 850 dólares para poder pasar, sin contratiempos, a territorio estadounidense. De ese dinero, 3 mil 500 fueron para el “coyote” que la llevó hasta la frontera; los 350 dólares restantes se los pagó a otro grupo que, dice, controla el paso por la misma.

No cambia la expresión de su rostro cuando se refiere al segundo pago que tuvo que hacer su hija, como muchos otros paisanos que tratan de cruzar al otro lado por territorio tamaulipeco.

Esther tuvo necesidad de irse a buscar trabajo a la Unión Americana pues quedó embarazada y sin quien la apoyara económicamente, así que logró contratarse “al otro lado” además de que su patrón le ayudó a pagar las dos cuotas para pasar la frontera.

“El patrón con el que trabaja allá le echó la mano porque no ‘acompletaba’ para pagar el ‘coyote’, así que se comprometió a pagárselo con trabajo.

“Más aparte les piden en el paso del río… son los zetas que ahora están cobrando. Antes cobraban 250 (dólares) pero ya aumentaron y ahora le cobraron 350 dólares”, refiere.

* Los peores son los federales

“Tony” llegó a Jalpan de Serra hace 12 días; se trajo una camioneta de un amigo del estado de Hidalgo que es su compañero de trabajo pero que al estar indocumentado no se arriesgó a pasar la frontera.

Platica que el recorrido desde Laredo, en Texas, hasta la ciudad de Querétaro, le salió en mil 100 dólares en puras “mordidas” o sobornos, que era lo que tenía programado gastar en estas vacaciones.

Pero a fin de cuentas dice que “no me puede el dinero”; lo que lo tiene más molesto es el maltrato que recibió de parte de los elementos de la Policía Federal Preventiva y de los policías estatales de Querétaro.

Los primeros -dice- lo tuvieron detenido aproximadamente 2 horas, amenazándolo de que le iban a quitar la camioneta y lo que traía. “Me insultaron, decían que ellos se ‘mataban’ trabajando mientras que nosotros sacábamos dólares bien fácil”.

Sentado en una de las mesas del restaurante “Los Girasoles”, a donde entró para tomarse un par de micheladas, platica que todavía al entrar al estado de Querétaro, apenas pasando Guanajuato, lo detuvieron los estatales y le “sacaron” 200 dólares más.

En total, dice, tuvo que hacer 5 pagos: Tres veces a policías federales, una a los estatales y una más a un grupo de civiles encapuchados que portaban armas largas y que le pidieron la cuota de paso.

“Lo peor de todo es que los federales se rieron de nosotros, como si fuéramos unos apestados”, dijo “Tony”; quien aseguró que nunca más volverá a viajar por carretera.

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