Código Político. De la concertación a la mayoría
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Juan José Arreola Uno de los más importantes logros que hasta ahora ha tenido el Poder Legislativo del estado es la creación de la Junta de Concertación Política. Este organismo tiene el encargo, fundamental de analizar todos los temas que conciernen al congreso del estado y si hay diferencias, tratar de encontrar un punto de coincidencia para, finalmente, llegar a un acuerdo. Logrado lo cual habrán de enviar el asunto, iniciativa, exhorto o cualesquiera que sea el tema, al pleno de los 25 diputados, pero ya acordado, “planchado”, de tal suerte que el Poder Legislativo muestre eficiencia, acuerdo, mediación; vaya, dicho en otros términos, práctica y habilidad política. |
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Pertenecen a la Junta de Concertación los coordinadores de las fracciones o grupos parlamentarios representados en la legislatura. Por eso es que la composición de esta junta, desde el punto de vista político, requiere de consenso, unanimidad, acuerdo de todos sus integrantes. Ahí, sin importar la cantidad de diputados que representan, todos sus integrantes concurren, discuten y votan teniendo todos, el mismo peso y valor. Así por ejemplo, el único legislador que tiene Convergencia, José Luis Aguilera, tiene los mismos derechos que Crescenciano Serrano, el único del partido de la Revolución Democrática. Su voto tiene exactamente el mismo nivel que el del priista Hiram Rubio, quien representa a 9 legisladores. Estrictamente hablando, si no hay acuerdo, si no hay concertación entre los integrantes de la comisión, ésta no cumple con su cometido. Ese, digámoslo así, es el arte de la política. Sin embargo, este ejercicio está a punto de ser eliminado. *El arte de la política La esencia de esta Junta de Concertación está plasmada en el artículo 135 de la Ley Orgánica del Poder Legislativo del Estado de Querétaro, que hace referencia a la función general e integración de la misma. Establece que “es el órgano encargado de procurar la toma de decisiones políticas de la Legislatura y se integra con los coordinadores de los Grupos y Fracciones Legislativas”. En la fracción primera del artículo 139, estipula que compete a la Junta de Concertación Política: “I. Adoptar la toma de decisiones concertadas en todos los ámbitos y materias que al Poder Legislativo correspondan, las cuales comunicará al órgano o dependencia respectiva, para su debido cumplimiento”. Es decir, las decisiones que ahí se adopten deben ser pactadas, decididas conjuntamente. Políticamente hablando, es un órgano creado para procurar siempre los acuerdos. Contradictoriamente, la mayoría de los integrantes de la Junta de Concertación Política elaboró y entregó a los diputados que forman parte de la Comisión de Gobernación, Administración Pública y Asuntos Electorales, una iniciativa de ley con la que se pretende modificar esta práctica. Entre otros aspectos, en la iniciativa se propone reformar el Artículo 142 de la Ley Orgánica del Poder Legislativo del Estado de Querétaro. La reforma establece que “Los asuntos que sean del conocimiento de la Junta de Concertación Política y que requieran de la emisión de un acuerdo o propuesta por parte de ésta, serán consensuados (sic) por la mayoría de sus integrantes y que en caso de no cumplirse este supuesto, resolverá en definitiva el Pleno de la Legislatura”. Se explica en la iniciativa que “actualmente la Ley Orgánica establece que los asuntos que competan a la Junta de Concertación, deben ser consensuados (sic) por unanimidad de los diputados que la integran y lo que ahora se propone es que sea por la mayoría de ellos”. La intencionalidad de esta reforma es muy clara; los diputados que conforman el llamado “G-15”, es decir los del PRI, del Panal, el del Verde Ecologista, del PRD y el de Convergencia, pretenden adecuar la ley a la idea de poder resolver los asuntos del congreso sin el concurso del PAN o, en todo caso, con el voto en contra del mismo. A fin de cuentas son mayoría en esa Junta que, de aprobarse la reforma, dejará de ser de Concertación. Y al no haber espacio para tal práctica -la de concertar- el parlamento perderá también su esencia, pues en lugar de parlar para tratar de convencer de una u otra postura, para finiquitar los temas simplemente recurrirán a la votación. Levantar las manos en lugar de hablar. Es grave el asunto pues va más allá de la tradicional referencia de que es el Congreso del estado el sitio ideal para el debate de las ideas y la práctica de la política. Con esta decisión, los integrantes de la 56 legislatura estarán rindiéndose frente al principal y quizá único reto que han tenido: el ser la única en la historia política de Querétaro de tener equilibrio de fuerzas entre sus grupos parlamentarios y, por ende, ser la única que tiene aún la oportunidad de dialogar, argumentar y tratar de convencer para avanzar en acuerdos que puedan ser de consenso. Infortunadamente prefieren modificar la ley a lograr acuerdos. El coordinador de los diputados del PAN, León Enrique Bolaño ha dicho que la iniciativa de ley tiene la intención de dañar a su partido y excluirlo de la toma de decisiones. Eso, a fin de cuentas, no es lo más grave. Lo pésimo es que se negaron a caminar por la ruta del parlamento. Es, de verdad, un infortunio lo que intentan hacer. |