Ser mujer es más pesado
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FOTO: Jacinta ha vuelto a sonreir. |
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* No sabía de la existencia de un Día para el género femenino, hasta esta entrevista asegura Juan José Arreola Santiago Mezquititlán, Qro.- Ja-cinta Francisco Marcial dice que dejó muy buenas amigas en la cárcel y que quisiera ir a verlas, pero “no sé cómo entrar a verlas, cómo voy a sentir para volver a entrar puertas y puertas con candados… qué voy a sentir. Es que me hace pensar, porque eso nunca se me va a olvidar. Nunca”. Hace un año y medio que recobró su libertad luego de ser acusada falsamente de participar en el secuestro de media docena de elementos de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), por lo que estuvo tres años en prisión, del 6 de agosto de 2006 al 15 de septiembre de 2009. |
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Asegura que ese tiempo que estuvo encerrada y la muerte de uno de sus hijos -sucedida a medio año de haber recobrado su libertad- son las dos grandes pérdidas que ha tenido en este tiempo. Jacinta, de 44 años de edad, vive con su esposo, Guillermo Francisco Prisciliano, en la comunidad de Santiago Mezquititlán, ubicada a 40 kilómetros al sur de Amealco de Bonfil, estado de Querétaro. Esa localidad no supera los 6 mil habitantes y 90% son otomíes, como Jacinta. De lunes a viernes vende paletas en las comunidades cercanas. Los domingos vende aguas frescas, helados y paletas en el tianguis de la localidad, el mismo en donde Jacinta Francisco, Alberta Alcántara Juan y Teresa González Cornelio continúan su actividad comercial. Todos los sábados, Jacinta Francisco y su esposo, Guillermo Francisco Prisciliano, reciben en su casa a sus cinco hijos y siete nietos. Se reúnen a comer pescado. Jacinta accedió a platicar alrededor de 20 minutos. Se sienta en un banquito a la sombra de un mezquite que se encuentra a la mitad del patio de su casa. Viste blusa color azul con bordados indígenas, y una falda blanca. El viento frío sopla. ¿Qué sigue, qué planes tiene? -Pues como que se me fue todo lo que estaba pensando antes de salir y pues ahora me pongo a pensar que no tengo otra más que seguir luchando y echarle ganas por el que se me fue (su hijo fallecido mientras ella estaba en prisión), y mientras tenga los otros tenemos que luchar y seguir adelante. No va a ser igual como antes. Ella dice que no sabía que existiera un día dedicado a las mujeres, hasta que su hijo le dijo cuando se le pidió la entrevista. Sabe, sin embargo, que son las mujeres de las que más se abusa: “Ser mujer es más pesado, se abusa más de las mujeres y más cuando uno no sabe hablar bien o de cosas, como por ejemplo el mío, (en prisión) no entendía nada ni sabía nada. Cuando me notificaron yo lloraba porque me daba coraje no entender lo que me decían y no sabía que iba a hacer”, refiere Jacinta. A punto están de salirle las lágrimas pero lo impide. “A veces se molestaba el notificador porque me preguntaba y me decía: ‘tú dime sí o no’ y le decía: ‘qué voy a decir si no sé’. Yo le decía: ‘déjame preguntar a mi abogado’. Me decía que no necesitaba abogado ‘para lo que vas a decir’; ‘pero sólo mis abogados entienden lo que tú dices porque yo no entiendo ni sé si es bueno o es malo”. Mientras platica, los nietos y una de sus hijas continúan con la labor en la cocina. No se acercan; dejan que hable libremente, aunque su esposo pasa en un par de ocasiones y algo le dice en otomí. Los dos ríen, pero no traducen sus comentarios. Sin embargo lo que se dijeron queda al descubierto cuando ella dice que ya no quiere dar entrevistas porque en los periódicos y en internet se han dicho cosas falsas. Por ejemplo, que el gobierno le dio 100 mil pesos, lo que no es cierto. “Nos dieron el crédito que fue para 10 mujeres, pero pusieron en los periódicos, por internet, que me habían apoyado con 100 mil pesos. Digo que no, directamente yo no, si nos apoyó pero al grupo de mujeres”. Hoy, Jacinta Francisco Marcial sonríe y ríe de lo que su esposo le comenta. ¿Siempre mantiene la sonrisa Jacinta? “Me decía una señora: ‘si yo fuera tú, yo creo que ya me hubiera muerto porque lo que te ha pasado es muy feo y todavía sigues con tu sonrisa’. Yo le decía, ‘pues ya qué me queda, no me queda de otra, tengo que luchar y echarle muchas ganas solamente”. |
