05 de mayo del 2011

Código Político. Niños y políticos

Juan José Arreola 

La política, en ocasiones, provoca que la realidad sea trastocada de manera consciente por temor, quizá, a ser señalado como responsable de un hecho que simplemente nadie ha podido (ha querido) solucionar. En ocasiones, en lugar de apostar por solucionar el problema social, se hace por impulsar acciones o pronunciamientos que disimulen las cosas y, mejor aún, que ayuden a zafarse de la responsabilidad.

*La historia

El 14 de enero pasado, durante la reunión de evaluación de los consejos municipales contra las adicciones, el ex titular de este organismo en el municipio de Amealco, Víctor Manuel Garduño, informó que debido a que a los niños de ese lugar sus padres les daban pulque como bebida principal, el 50 por ciento de ellos estaban en riesgo de sufrir problemas de alcoholismo.

Dijo también que esa práctica no tenía raíces en una adicción sino en una tradición y que era parte de su cultura ya que la mayoría de la población es indígena.

Bajo este contexto, Víctor Manuel presentó su informe y, a modo de conclusión, llamó la atención de las posibles afectaciones que pudieran tener los niños, cuyas edades fluctúan entre uno y 4 años.

Después de esa reunión y de que el informe de Víctor Manuel Garduño se convirtiera en nota periodística de alcance nacional, fue separado del cargo. Hoy, el encargado del consejo municipal es Sergio Marcial.

Para el presidente municipal de Amealco, Rosendo Anaya, la declaración de Víctor Manuel surgió “de una percepción, a través de un juicio; o sea, lo que en un momento dado han etiquetado desde años anteriores, a Amealco como zona vulnerable, pero se ha magnificado la situación”.

Seguro de su palabra, el munícipe, remata con un: “es un mito”.

*Uso y costumbre

La gente de San Ildefonso sabe que en San Pablo se elabora el mejor pulque de la región porque “hay tierra roja, en donde los magueyes crecen muy bien y la gente aprendió a rasparlo”, explica Juventino Santiago Hernández, vecino de la región.

Diariamente llevan el pulque a vender a San Ildefonso e incluso hay gente que va para allá a comprarlo, precisa.

Esta comunidad, de no más de 150 habitantes, se ubica a unos 6 kilómetros de la delegación municipal de San Ildefonso Tlaltepec, que es a donde los productores de pulque y aguamiel los llevan a vender.

La gente de este lugar -enclavado en la zona otomí del municipio de Amealco de Bonfil- tiene la ancestral costumbre de consumir pulque; lo hacen grandes y pequeños, hombres y mujeres.

*Focos rojos

En octubre del año pasado, la comisionada del Consejo Estatal Contra las Adicciones, Guadalupe del Río Arrieta, anunció la realización de un estudio en el municipio de Amealco, ya que es considerado el de más elevada tasa de consumo de bebidas alcohólicas en la entidad.

En esa ocasión, la funcionaria dijo que de acuerdo a estadísticas sobre el nivel de ingesta de alcohol en el estado e incluso a nivel nacional, Amealco es la localidad con los más altos índices.

Sin embargo, autoridades municipales de esta localidad tienen versiones diferentes sobre el consumo de bebidas alcohólicas y, de manera particular, de pulque entre los niños.

El alcalde, Rosendo Anaya Aguilar sostiene que no existe estadística oficial que refiera que menores de 9 años consuman esa bebida y cita que el sector salud, en su último reporte consigna que toda esa problemática ya se terminó.

“Es muy acostumbrado en esta región que los pequeños consuman pulque y agua miel, como es en el caso del mismo San Ildefonso pero también en los alrededores, en comunidades como San Pedro, Tenasdá y Tesquedó”, dijo el servidor público Pero otra vez, las versiones se contraponen, pues el secretario de la delegación municipal de San Ildefonso, Salvador García Santiago, confirma que sí, que es una costumbre muy arraigada entre los habitantes de la zona, consumir pulque.

Apenas el 27 de febrero pasado, María García Pérez, quien es la diputada local por el octavo distrito que comprende los municipios de Huimilpan y Amealco, expresó la necesidad de fortalecer y coordinar esfuerzos interinstitucionales para fomentar programas que permitan a los niños de las comunidades otomíes de Santiago Mexquititlán y San Ildefonso llevar una dieta nutricional, ya que actualmente existen casos que son alimentados con pulque.

María García subrayó la importancia de establecer los mecanismos de acercamiento y asistencia “con el objetivo de evitar que la práctica del consumo de pulque se siga fomentando entre los menores”.

También, la diputada local manifestó que en las comunidades cuya población es indígena, se rigen por usos y costumbres, por lo que “es importante que las autoridades de todos los niveles redoblen esfuerzos ante un problema de salud pública que no sólo está atacando a los adultos, sino ahora, de manera silenciosa, a los menores”.

Jaime Ponce Alcocer, el anterior responsable del Consejo Estatal Contra las Adicciones, había advertido de esta costumbre y el riesgo que se corría con los niños. Poco eco tuvo su reclamo.

Ahora, su sucesora en el cargo, Guadalupe del Río Arrieta asume la existencia del problema aún cuando nada dijo sobre la separación (o salida) de Víctor Manuel.

A los dos, con sus declaraciones, el alcalde de Amealco, Rosendo Anaya los reta al asegurar que es “un mito” este asunto.

Ninguno, sin embargo, ha planteado una alternativa viable para que los niños amealcenses sean retirados de esta práctica derivada de los usos y costumbres otomíes.

Vale la pena que esta situación la tengamos presente por lo menos ahora, que celebramos, ruidosamente, el Día del Niño.

 

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