13 de julio del 2011

Código Político. Lecciones electorales

Juan José Arreola

El contundente triunfo del Partido Revolucionario Institu-cional (PRI) en las elecciones del Estado de México, Nayarit, Coahuila e Hidalgo, deja lecciones destacadas para los partidos políticos en tierras queretanas, con miras al proceso electoral del 2012. En la práctica, los dirigentes de las cuatro principales formaciones partidistas de la entidad mostraron, apenas un día después de la contienda, que han asimilado la lección, al menos de palabra.

* De PRI y de PAN

El presidente del tricolor queretano, Braulio Guerra Urbiola, dejó a un lado la natural euforia que genera el triunfar, para expresar ecuanimidad al sacar las conclusiones: la clave del triunfo priista se sustentó en dos pilares. El primero, la unidad partidista que implica poner por delante los intereses del partido por encima de los personales y, el segundo -vinculado al anterior- saber elegir al mejor candidato.

La lección es clara en el caso del Estado de México, en donde Enrique Peña Nieto tuvo que apagar sus intereses de grupo para permitir elegir un candidato carismático como Eruviel Ávila y garantizar el triunfo.

Junto a este elemento, Braulio Guerra destacó el valor de la humildad que, traducido en la práctica, implica el mantener el ritmo de trabajo, como hasta ahora lo muestra el tricolor queretano.

Aunado a lo anterior, los priistas han entendido, también, que el trabajo fecundo y creador es camino fundamental para el triunfo. Por eso mismo han apostado a trabajar, desde ahora, en la construcción de los perfiles de sus potenciales candidatos.

El caso más claro es el de Juan Arturo Torreslanda, a quien le diseñaron un plan de trabajo ad hoc; es decir, acorde a sus necesidades como empresario, mediante el cual empieza a tener contacto con sus futuros electores.

Dicho en términos coloquiales lo están “puebleando” a fin de que su imagen, figuras, voz y presencia empiece a permear entre la ciudadanía.

Esta acción es posible, obviamente, bajo la condición insustituible de la unidad partidista.

Esto, por ahora, no sucede en las filas del Partido Acción Nacional (PAN) quien, hasta el momento y en la práctica, no ha aprendido la lección que ya asimiló el PRI.

La unidad es una palabra que ha desaparecido del vocabulario panista. La lucha por el poder y el control del partido, pasa por el intento de destruir a los de la corriente política contraria.

Es evidente que en estas condiciones los elementos de unidad que requieren no podrán cuajar.

La elección reciente de su dirigencia estatal dejó clara muestra de que al menos uno de los grupos ha sido excluido del ejercicio del poder partidista; esto eleva el riesgo de una fractura, no necesariamente reflejada en la salida masiva del partido de varios de sus militantes, sino en la ausencia del trabajo partidista y electoral.

Y si bien es cierto que todavía podemos decir que hay tiempo suficiente para remediar, es también posible afirmar que el blanquiazul vive su peor época político-electoral.

* Unidad ¿con quién?

No obstante lo anterior, entre los dirigentes de los partidos opositores en tierras queretanas revivió, después de la derrota, la idea de la alianza electoral. Ciertamente que habrá quienes repudien las alianzas y más, entre el PAN y lo que pudiera ser su contraparte, el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Más allá de si estamos o no de acuerdo en esta idea, el presidente del blanquiazul, José Luis Báez asumió la derrota de inmediato y planteó esa necesidad que desde hace muchos días y meses tiene el PAN de repensarse.

Hacía dónde se dirige, qué hacer para superar la profunda crisis que vive y, sobre todo, cómo lograr el tan ansiado, urgente y necesario triunfo electoral. Son los elementos a pensar, en principio, en las filas blanquiazules.

Pasa por ese pensamiento la visión de la alianza electoral, sobre todo porque en la cuarta entidad en donde hubo elecciones el domingo 2 de julio, Hidalgo, los resultados no fueron de todo adversos para el PAN y el PRD. La fórmula para no caer tan estrepitosamente fue llegar unidos a la contienda comicial.

Solamente así lograron sacar una ligera ventaja al tricolor, a pesar de que éste ganó Pachuca y Tulancingo.

Habrá quien afirme que unir al PAN con el PRD es un asunto similar a tratar de revolver el agua y el aceite. Sin embargo, ya lo hicieron.

Veámoslo desde otra óptica. En la lógica ciudadana suponíamos que los electores nunca aceptarían votar por el pariente de su anterior gobernante. Y sin embargo, lo hicieron en Coahuila. Suponíamos que los electores rechazarían votar por el PAN y el PRD aliados. Y sin embargo lo hicieron.

La diferencia de este aprendizaje de política, tiene también como elemento nodal el llevar

 

* ¿Alianza 2012?

Hasta ahora que sufrieron más profusa y cercanamente la dimensión de la derrota y la vislumbran en Querétaro, los dirigencias Convergencia y al Partido de la Revolución Democrática (PRD) se despabilaron.

José Luis Aguilera Ortiz y Horlando Caballero Núñez, presidentes de uno y otro partido, han recapacitado en el trabajo que sus diputados realizan en la 56 legislatura; la lógica hasta ahora seguida es: todos unidos contra el PAN… no importa que esa unión lleve a respaldar las políticas del PRI, que por definición ideológica, resulta ser su contrario.

Han pedido a sus diputados, José Luis Aguilera Rico y Crecenciano Serrano, dejar la alianza que daba vida al G-15 en la Cámara de Diputados local. Más allá de irse a sumar al PAN, pareciera ser que llegó el tiempo para ambos legisladores de hacer política propia.

Por lo pronto la conclusión está clara: derrotas y victorias dejan lecciones; cada quien sabe si las lee, las entiende, asume y aplica.

 

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