30 de abril del 2012

Caso hipotético

Juan José Arreola

Es un caso hipotético y nada más.

El plan es que Roberto Loyola Vera gane las elecciones del próximo primero de julio, al unísono del triunfo electoral de Enrique Peña Nieto. Ambos se convertirían en presidentes; el primero, del municipio de Que-rétaro, el segundo, de la Repú-blica Mexicana. De conjugarse esta posibilidad, se abriría la puerta para que el gobernador del estado de Querétaro, José Eduardo Calza-da Rovirosa se incorpore al gabinete presidencial del mandatario electo del país.

Si esto se concreta, se tendría que aplicar la fracción V del artículo 21 de la Constitución Política del Estado de Querétaro, en el que se establece la elección de un gobernador sustituto en caso de que el constitucional, se ausente definitivamente del cargo en los tres últimos años de su mandato.

Si esta segunda condición se con-creta -en nuestro caso hipotético- el Partido Revolucionario Institucional (PRI) debería de contar también con una mayoría en la 57 legislatura (la próxima) para garantizar que el gobernador sustituto que lleguen a elegir, sea también del tricolor.

Bajo este escenario, el candidato natural del PRI a la gubernatura de la entidad, en las elecciones de julio del 2015, es Roberto Loyola Vera.

El escenario descrito es el ideal para el tricolor pues daría cuerpo a sus potenciales proyectos -claro, hipotéticamente hablando pues, vale decir, no tenemos prueba alguna de que estos sean los planes- para los próximos años.

Sin embargo, son factibles otros escenarios.

Veamos.

*Si no gana

El PRI no gana la elección a la presidencia municipal de Querétaro capital; es decir, se convierte en alcalde, nuevamente, Armando Rivera Castillejos. Esto provocaría dos efectos inmediatos.

Uno, que Roberto Loyola Vera pierda esa posibilidad de convertirse, en automático, en el candidato “natural” del PRI a la gubernatura del estado en los comicios del 2015. No quiere decir que quede descartado; simplemente decimos que le sería más complicado mantener esa posibilidad luego de perder la contienda comicial por el municipio capitalino.

El segundo efecto sería que el Partido Acción Nacional (PAN) contaría, en automático, con 2 potenciales aspirantes a la candidatura de gobernador: Francisco Domínguez Servién -quien desde ahora puede estar seguro que será electo senador de la República para el periodo que va del 2012 al 2018- y Armando Rivera Castillejos, en su calidad de alcalde.

El PRI tendría que apostar todo con un potencial candidato perdedor (Roberto Loyola) o construir otro candidato, con la desventaja que significaría el que el blanquiazul tuviera desde ya, 2 aspirantes.

El escenario potencialmente más viable es que Peña Nieto sea electo presidente de la República. Si es así, podría invitar a José Calzada a integrarse a su gabinete. La decisión estaría en función de a quién elegiría el congreso del estado para sustituirlo.

Si el PRI perdió la elección y con esta derrota, también la mayoría en el congreso del estado, sería de alto riesgo que Calzada Rovirosa se fuera, pues se podría elegir a un gobernador sustituto que no necesariamente fuera militante del PRI, con lo que el mencionado partido político estaría perdiendo la gubernatura a mitad del sexenio y abriría el paso para el retorno del blanquiazul.

Esta consideración provocaría que José Calzada decidiera continuar su sexenio hasta concluir los 6 años, evitando así perder la gubernatura antes de las elecciones, aún cuando su proyecto político personal también correría el riesgo de perderse pues estaría dejando pasar la posibilidad de integrarse al gobierno federal.

*Previsores

Aquí es donde embona la coalición parcial “Compromiso por Querétaro”, que integran el PRI, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (Panal), y que la semmana pasada legitimó el Instituto Electoral de Querétaro (IEQ).

La apuesta del tricolor es que con este acuerdo político-electoral, sus aliados le “roben” al PAN y a los aliados de éste; es decir, al Movimiento Ciu-dadano, un par de diputaciones por la vía plurinominal.

Échele un ojo a los números.

Las 10 diputaciones plurinominales se repartirán, de acuerdo a la Ley Electoral del Estado de Querétaro, entre los partidos políticos que hayan obtenido al menos el 3 por ciento de la votación total.

Hipotéticamente digamos que lo logran el PAN, PRI, PVEM, Panal, PRD y Movimiento Ciudadano. Esto significa, de facto, un diputado para cada partido; es decir, se reparten 6 de los 10 plurinominales.

Si el PRI obtiene 16 diputaciones ya no podrá participar en la asignación. Por lo tanto supondría que una diputación más sería para el PAN y la segunda potencialmente podría ir al PVEM, considerándose que en el convenio de coalición se establece que este partido obtendrá el 7 por ciento del total de la votación que reciba la referida coalición.

Si a este porcentaje le sumamos al menos otro 3 por ciento que lleguen a obtener los candidatos del verde que participan por fuera de la coalición, muy seguramente este partido tendría ese diputado.

La segunda apuesta de los coaligados es que al Panal le alcance para obtener, también, un segundo diputado por esta vía.

Para lograrlo, el acuerdo de la coalición estipula que la votación que obtengan en los distritos tercero y décimo será, en su totalidad, para el Panal, a pesar de que uno de los candidatos es Reginaldo Rivera de la Torre, miembro del tricolor.

Potencialmente el Panal se podría ir de 3 a 7 u 8 por ciento de la votación y así volver realidad esta perspectiva.

Si esto sucede así, el PRI obtendría entre uno y 2 diputados plurinominales, el PAN iría por 2 y no por 3 como sucedió en los comicios del 2009.

El PVEM se quedaría con 2; otros 2 para el Panal, uno para el PRD y uno más para Movimiento Ciudadano.

Si el PRI no llega a los 16 diputados; si son entre 8 y 9 diputaciones de mayoría y el Panal gana su distrito, quedarían entre 5 y 6 diputaciones de mayoría para el PAN.

Así, hipotéticamente la 57 legislatura tendría entre 10 y 11 representantes del PRI; entre 7 y 8 del PAN; 3 del Panal, 2 del PVEM, uno del PRD y uno más de Movimiento Ciudadano. Es decir, los de la coalición tendrían entre 15 y 16 diputados, con lo que garantizarían la mayoría legislativa.

El hecho, sin embargo, es que solamente es una hipótesis, una especulación; un divertimento mental que nada tiene que ver con la realidad.

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