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26 de junio del 2012

Código Político. Bipolaridad electoral

Juan José Arreola

Dicen quienes de estos asuntos saben, que en política no hay coincidencias o, como lo dejara más que claro el maestro Jesús Reyes Heroles con su lapidariafrase: “en política, lo que se ve, es”. Viene a colación estas referencias a propósito de los sucesos que durante la semana que estamos por concluir se suscitaron en la capital queretana, en torno a la contienda electoral y, específicamente, sobre el candidato del Partido Acción Nacional (PAN), Armando Rivera Castillejos.

El bombardeo lo inició el “Diario de Querétaro”, periódico que publicó documental falsa, muy probablemente con la finalidad de sembrar la incertidumbre sobre Rivera Castillejos, afirmando que había amasado una considerable fortuna en muy poco tiempo, prestándose entonces a la sospecha de recursos mal habidos.

De ahí se agarró un colegio de profesionistas en derecho para presentar denuncia penal ante la Procuraduría General de Justicia en contra del candidato del blanquiazul.

En tanto, el candidato a la alcaldía capitalina por la coalición “Compromiso por Querétaro”, Roberto Loyola Vera instigaba a “investigar” al del blanquiazul.

A esta cadena se sumó la circulación de al menos tres pasquines en donde se acusa al del PAN de corrupto, de saca-dólares, tratante de personas y otras lindezas de las que nadie, hasta este momento, ha presentado prueba jurídica alguna.

La organización de filiación priista, “Antorcha Campesina” se sumó al ataque al anunciar una marcha contra el alcalde de Querétaro con licencia, Francisco Domínguez Servién.

Otro político, Enrique Pozos Tolentino, quien fuera líder por muchos años del Partido Popular Socialista, ha publicado dos ejemplares de un periódico semanal en los que se ha acusado a Armando Rivera y a otros candidatos panistas, de un sinfín de irregularidades e ilícitos.

Su cuñado, Pedro Pérez Sosa, se asumió como dirigente local de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), quien junto con una docena más de personas, se apostó en la Plaza de Armas solamente para lucir una manta en la que le dicen adiós a Rivera Castillejos, simbolizando su derrota comicial.

Coincidentemente, la dirigencia estatal del partido Movimiento Ciudadano reculó en su lucha por “limpiar” al Instituto Electoral de Querétaro, instancia a la que había acusado de actuar a favor del PRI.

De la noche a la mañana cambiaron de parecer e incluso convocaron a una conferencia de prensa exclusivamente para decir que ahora sí confiaban plenamente en el instituto.

A estos hechos sumamos la visita de la ex perredista y ex ultra izquierdista, Rosario Robles Berlanga, quien estuvo en Querétaro para promover el voto a favor de Enrique Peña Nieto.

También suma la declaración del presidente del Comité Ejecutivo Estatal del Partido de la Revolución Democrática, Carlos Lázaro Sánchez Tapia, quien pidió al panista, Armando Rivera Castillejos, declinara su candidatura; es decir, que abandonara la contienda a consecuencia de la serie de acusaciones que le han lanzado sin elementos de prueba.

Curiosamente, la información de los documentos falsos publicados en el diario ni fue asumida por el mismo periódico ni hubo quienes difundieran el hecho.

Parece que todo coincidió; como si se hubieran puesto de acuerdo para atacar por todos los flancos al candidato del PAN. Como si alguien estuviera orquestando una batalla por varios flancos en contra de Rivera Castillejos.

Lo bueno es que son solamente coincidencias. ¿Quién pensaría que hay un acuerdo o una postura política común entre todos los mencionados, para atacar al panista?

*Lo positivo

Sin embargo, hay que hacer el esfuerzo para rescatar elementos positivos que esta contienda 2012 ha aportado y que la hace diferente a las anteriores.

Primer elemento, el hecho de que la mayoría de los candidatos haya apostado más a plantear propuestas de gobierno que podremos no compartir e incluso trataremos de rebatir. Lo cierto es, sin embargo, que la discusión pública va en otro sentido y eso es de festejarse pues incrementa la posibilidad de que los electores definan su voto en función de esas propuestas y de su convencimiento de que son viables y útiles.

Segundo, porque por primera ocasión en la historia abundan las confrontaciones político-electorales, mal llamadas debates.

Se han sucedido, al menos, una docena o más de encuentros entre candidatos al mismo cargo de elección popular pero de distintos partidos políticos. Y aun cuando no han sido como varios quisiéramos -con mayor confrontación, menor rigor en el tiempo y más audacia de los contendientes- finalmente se han realizado.

Recuérdese que en otros procesos comiciales, la confrontación ha estado reducida al mínimo posible.

Tercer elemento a destacar, que han sido muchos más los candidatos y candidatas que han optado por realizar campañas reales. Dejaron atrás los tiempos en que había candidatos pero estos no iban a pedir el voto ciudadano, fuera porque no tenían recursos para mantenerse en la contienda o fuera porque simplemente había postulantes que simplemente aceptaban la candidatura para llenar los huecos.

Específicamente, muchos de los candidatos de los llamados de la izquierda se dedicaron, por varios años, a realizar campañas “testimoniales”; es decir, simplemente a que se supiera que existían pero sin aspiraciones reales de alcanzar el poder.

Hoy es distinto. Muchos son los que caminan las calles, los que tocan puertas, los que se preocupa porque se conozcan sus propuestas, incluyéndose a partidos como el del Trabajo (PT) que recién regresa luego de haber perdido su registro legal como partido.

José Antonio Zumaya, candidato petista a la presidencia municipal de Querétaro; Óscar Alcázar, candidato a la alcaldía de Cadereyta por el Partido de la Revolución Democrática y el mismo abanderado perredista a la alcaldía capitalina, Adolfo Camacho Esquivel.

Por supuesto que quienes mayor intensidad han puesto a la contienda, son Armando Rivera Castillejos y Roberto Loyola Vera, en el municipio de Querétaro, mientras que en San Juan del Río, el priista Fabián Pineda Morales y el blanquiazul, Roberto Carlos Cabrera Valencia, han apostado todo por el triunfo… incluyéndose la generación de rumores, epítetos y falsas acusaciones.

Ojalá que en realidad ellos, de manera personal, no sean los responsables de semejantes bajezas que ya hemos escuchado y visto, pues si son capaces de hacer esto en campaña, ¿Qué más se atreverían hacer, teniendo en sus manos el poder?

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