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En este pasaje, el Prof. Mario RE nos narra que el voleibol mexicano fue jugado por primera vez, allá por el año de 1916, y que en ese entonces las escuadras mexicanas del balón mano eran superiores dentro del área centroamericana, esto a partir de 1926, supremacía que perduraría hacia el año de 1955.
Relata sobre la ocasión en que se realizaron los Segundos Juegos Deportivos Panamericanos en nuestro país, donde el destino del voleibol mexicano quedara en manos del Lic. Rubén Acosta Hernández que poco a poco socavó las Presidencias Nacionales de los Profesores Rubén Santoyo, José Segundo Sevilla y del excelente, pero inocente maestro Marco Antonio Escalante, quien por cumplir labores sindicales le cedió la presidencia de la Federación Mexicana de Voleibol”.
En este pasaje el Prof. Mario RE cita textualmente: “Malú de la Fuente, su consejera de cabecera, logró que Rubencito la nombrara Secretaria General, y con sus artes de hipnotizadora, envolvió al propio Presidente de la Federación Internacional de Voleibol, el anciano Paul Libaud de Francia, quien le concedió a la pareja atómica de voleibol mexicano la serie del Campeonato Mundial Juvenil y posteriormente un mundial de la categoría mayor en México. Paul Libaud cayó en la trampa, pues la pareja lo convenció de jubilarse y dejar en su puesto al inefable Rubén y claro a la dama como Secretaria”.
El Prof. Mario RE, nos narra en su libro como el Lic. Rubén Acosta, se convirtió en Presidente de la Federación Internacional de Voleibol, y de igual manera narra como “La Pareja Atómica”, convocó a un Congreso Nacional en la Ciudad de Pachuca, Hidalgo (1984-1985) y en vez de dejar el camino libre a auténticos voleibolistas, dejó a un testaferro que fundió al voleibol nacional y que aún sigue mangoneando la Federación Mexicana a ciencia y paciencia de los Presidentes de la CONADE y de la CODEME los cuales no han podido hacer nada ya que cuenta con el respaldo de “La Pareja Atómica”, quienes han transformando el voleibol en una amplia y gigante mina de oro.
Desde ese entonces, el voleibol mexicano ya no le gana a nadie, ni a sus antiguos clientes, los pequeños países del área centroamericana que por muchos años vinieran al Centro Olímpico Mexicano, para aprender el jueguito según el más puro estilo mexicano, ahora ya hasta Belice nos gana.
Retomado del libro “Aquellos Tiempos del Deporte Queretano” del Prof. Mario RE.
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