03 de junio del 2019

Vivencias de un Brigadista Voluntario Combatiente del Incendio de la Sierra Gorda Queretana

Cuando todo comenzó, yo me dediqué a darle me entristece y compartir las publicaciones en redes sociales, sobre el incendio en mi querida Sierra Gorda, como muchos, creía que con eso ya estaba ayudando, pero me di cuenta que no era suficiente, fue entonces que me decidí ha hacer algo más directo, me apunté como Combatiente Voluntario y me fui a la zona del siniestro con el H. Cuerpo de Bomberos y Paramédicos Voluntarios de Jalpan.

Al llegar a la zona del incendio, me di cuenta de la realidad, de como el fuego había consumido gran parte de la Reserva de la Biosfera, me dio mucha tristeza ver cómo lo que antes era un hermoso bosque alfombrado de musgo, ahora era un lugar desolado, con fuego por todas partes, el humo era tan intenso que no tenías buena visibilidad y era asfixiante en algunos tramos, aquella alfombra de musgo ahora era una capa grisácea por la ceniza, panorama que mostraba la magnitud de la tragedia.

Fue ahí donde decidí apoyar no un día, sino el tiempo que fuera necesario para ayudar a esta hermosa tierra, esta tierra, que me arropó desde hace ya muchos años y que me ha dado grandes alegrías; la Pacha Mama nos necesitaba y yo no le iba a dar la espalda, conforme el incendio avanzaba la contingencia se fue haciendo más fuerte, llegaban brigada de apoyo de diversas partes del país, extraordinarios hombres y mujeres dispuestos a hacer lo necesario para ayudar a nuestra madre tierra.

El 24 de mayo me tocó apoyar en el helipuerto donde las aeronaves se abastecían de combustible y agua para combatir el incendio por aire, me tocó convivir con combatientes de la CONANP, personal de la SEMAR y SEDENA, todo ellos excelentes seres humanos que llegaron de diferentes puntos de México a apoyar a los serranos sin importarles el cansancio de las friegas de días anteriores… aún recuerdo muy bien a nuestro querido amigo Luis Fernando Pérez Balderas, una excelente persona, humilde, sencillo, siempre dispuesto a ayudar y lo que siempre lo caracterizaba su incansable sonrisa en su rostro, aunque poco, pero también me tocó cruzar palabra con el Capitán Miguel Ángel Ramos Machorro, un excelente oficial, que disfrutaba lo que hacia, amaba a su aeronave, se veía como se le llenaba el pecho de orgullo cuando hablaba de ella.

Ese día íbamos varios voluntarios, entre ellos dos amigos, Juan Manuel y Paul, y con las ganas que teníamos de ayudar insistimos que no nos queríamos quedar sin hacer nada, que queríamos entrarle a los fregadazos en la zona del incendio, por lo que un oficial de la SEMAR nos dijo y cito: “Sale pues los voy a apuntar en la brigada que va a salir con elementos de la SEDENA Y LA CONAFOR”, así fue como nos animamos, nos dividieron en tres grupos que iban a ser llevados en el MI-17 a la zona del siniestro, pero como aún no estaba lista el área de aterrizaje en la montaña el buen amigo Luis Fernando nos dijo textual: “haber canijos, váyanse a la sombrita, no se estén asoleando, todavía no está despejado el lugar para aterrizar, así que primero vamos a ir a tirar un balde de agua y regreso por ustedes para subirlos al incendio haber si es cierto que tienen mucha ganas”… sin saberlo esas fueron las últimas palabras que escuchamos de nuestro buen amigo Luis Fernando.Todavía grabé con mi celular cuando la aeronave cargaba el heli-balde y salía con rumbo al fuego, esa fue la última vez que los vimos, poco tiempo después comenzamos a escuchar el rumor de que el helicóptero había caído, y fue hasta pasado de 3 o 4 horas que el mando estatal de la CONAFOR nos confirmó el accidente y nos informó que habían perdido la vida 6 valientes héroes:

• Combatiente de CONAFOR Luis Fernando Pérez Balderas

• Capitán Miguel Ángel Ramos Machorro

• Teniente José de Jesús Medina Santiago

• Teniente Carlos del Toro Rosas

• Marino Misael Meneses Maldonado

• Marino Andrés Valdovinos López

Mis ojos se llenaron de lágrimas al escuchar la noticia, no podía creer que ese tipo bonachón, amable, siempre dispuesto y con un gran carisma ya no estuviera con nosotros, fue una enorme tragedia la que se vivió ese viernes 24 de mayo en Valle Verde, seis extraordinarios seres humanos se fueron al cielo a gestionar apoyo con el ser supremo, porque la contingencia estaba rebasando la capacidad humana.

Con la tristeza en los hombros siguieron pasando los días y seguimos apoyando en el incendio, siempre al mando del Comandante del H. Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Jalpan el Prof. Ángel Omaña García y en compañía del mejor equipo en el que pude estar, entre los cuales se encuentran: Gustavo “Gordito”, Ricardo “Roca”, Átomo, Israel “Chapa”, Jesús, Juanito, Carlos “Cako”, Neto, “El Mane”, Paul, Iriz, Jacob Marín de USA, Cecy, Emmanuel Toledo “Jefe Titán”, Janeth Rojas “Azulejo”, y más compañeros que conocí en el momento  por lo que en este momento se me van sus nombres; algunos Bomberos de Jalpan, otros civiles voluntarios y otros más Rescatistas Voluntarios de la CDMX, pero todos con el corazón y las ganas puestas en salvar a la Sierra.El día 30 de mayo, llegamos como de costumbre al lugar de concentración en Valle Verde para entrarle con ganas al incendio y los altos mandos informaron al Comando de Bombero que la situación ya se encontraba controlada en un 90% y que a partir de ahí en adelante la CONAFOR, la CONANP y dependencias especializada y con preparación para el combate de incendios forestales se encargarían del último 10% del incendio, pero que la contingencia aún no estaba finiquitada, motivo por el cual nos encontramos en puesto de espera en caso de que se requiera.

Agradezco enormemente al innumerable grupo de personas que sin interés alguno salió de la comodidad de su hogar y viajó hasta el corazón de la Sierra Gorda de diversas partes del país con el único fin de poner su granito de arena en el combate de este incendio que arrasó con más de 3,000 hectáreas de bosque de la Reserva de la Biosfera, a las familias de los combatientes caídos en esta contingencia forestal, solo nos queda decirles que estaremos eternamente agradecidos con la valentía de sus hijos, padres y hermanos que dieron la vida en el combate de este incendio y decirles que todos los serranos también lloramos la pérdida de estos valiosos hombres, y que aquí siempre tendrán una mano amiga, un corazón agradecido y un abrazo de consuelo.

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