El impacto de la congestión vehicular en la salud colectiva
Las dos personas que fallecieron la semana pasada, al parecer por una enfermedad cardiovascular, en el Boulevard Bernardo Quintana (que es una de las pocas alternativas de desplazamiento en la ciudad a causa de la obra “Paseo 5 de febrero”), así como diversos hechos relacionados con la ira en el camino, nos obligan a retomar un asunto de toral importancia: los problemas de salud asociados a la congestión vehicular.
La congestión vehicular incrementa la contaminación ambiental y degrada la calidad del aire que conductores, viajantes y en general habitantes temporales o permanentes de la ciudad respiramos, lo cual nos estresa y frustra de manera significativa. Además de existir enfermedades relacionadas con el sistema respiratorio (cáncer de pulmón y asma, entre las más recurrentes), con el estrés se incrementa la presión arterial que hace a las personas más propensas a riesgos de infartos cardiovasculares y paros cardíacos.
Los estudios muestran que la contaminación ambiental se incrementa hasta 29 veces en medio de la congestión vehicular y en los semáforos en rojo, respecto de cuando el automóvil está en movimiento continuo.
El incremento en los tiempos de traslado quita tiempo para ejercitarnos, lo cual se asocia con una baja condición física y aumento de la masa corporal, situación que nos hace más propensos a, una vez más, enfermedades cardiovasculares, diabetes y, en general, a un deterioro de nuestro sistema inmune. La imposibilidad de usar un sanitario por largos periodos ocasiona retención de la orina, lo que puede ocasionar infecciones urinarias, sobre todo en personas adultas mayores.
El ruido al que estamos expuestos ocasionado por los vehículos de motor también degrada la calidad del sueño, trayendo como consecuencia cansancio, depresión, ansiedad, falta de atención, ira en el camino, incremento en el uso de alcohol y otras sustancias, así como diversos problemas relacionados con la salud mental.
Un dato que no ha de pasar desapercibido: de acuerdo a la Asociación de Distribuidores de Vehículos Automotores en el estado de Querétaro, en el primer semestre de 2023, se vendieron 14 777 vehículos automotores en el estado. Este hecho, positivo en términos económicos, se muestra como preocupante en términos de movilidad: a diario, en promedio, se suman 80 vehículos a la ciudad degradando la calidad de nuestros desplazamientos. Si cada automóvil mide en promedio tres metros de largo, a diario la fila de autos en tránsito y estacionados incrementa al menos en 240 metros lineales, un kilómetro cada cuatro días.
¿Qué estamos haciendo como sociedad y gobierno ante este hecho? La solución debe ser radical, y pasa por una inversión inmensa en transporte sustentable: mejores banquetas, más ciclovías y un aumento exponencial en las prestaciones del servicio público de transporte, así como la reducción del espacio de circulación y estacionamiento. París, Berlín, Milán, Colombia, Buenos Aires, Nueva York y Los Ángeles están entendiendo que mejor movilidad no son más vialidades, sino alternativas reales que sustituyan el uso del automóvil. Si queremos un futuro para las y los habitantes de nuestra ciudad, debemos actuar ahora, ¿o vamos a esperar a que nuestros seres queridos sufran un infarto cerebral, como lo advierte desde hace tiempo la Organización Mundial de la Salud?
Observatorio Ciudadano de Movilidad Querétaro