07 de noviembre del 2023

¿Cuál es el récord de atletismo más antiguo que existe?

Sin duda alguna se trata del impuesto por la checa Jarmila Kratochvílová en los 800 metros planos durante el mundial de Atletismo, en Helsinki 1983, cuya marca de 1:53:28 está todavía vigente. Casualmente, en los Juegos Olímpicos de Munich 1980, la rusa Nadezhda Olizarenko, había corrido la misma prueba de 800 planos en 1:53:43, imponiendo el récord olímpico que todavía persiste. 

Para darnos cuenta de lo increíble que son esas marcas, veamos que en los recientes Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (celebrados en 2021), la ganadora de los 800 metros planos fue la norteamericana Athing Mu, con un tiempo de 1:55:21, casi dos segundos más que las marcas de hace cuarenta años. 

Hay otro par de récords que, si bien no son tan antiguos, tienen ya un buen tiempo y aún no se ve a alguien que pueda romperlos. 

La famosísima Florence Griffith, reina de los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, implantó dos marcas olímpicas que hasta el momento permanecen imbatibles: 100 metros planos en 10:49, y 200 metros en 21:34. La jamaicana Elaine Thompson, en los Juegos Olímpicos en Tokio 2020, se llevó la medalla de oro al correr los 100 metros en 10:54, segunda mejor marca de la historia para esta prueba, y son todavía cinco centésimas más que la norteamericana, aunque ya han pasado 33 años de aquel récord.

Merece también mención el récord considerado el récord atlético que más tiempo ha durado (y sigue parcialmente vigente): el histórico Salto de Longitud de 8.90 metros del norteamericano (nacido en Jamaica) Bob Beamon en los Juegos Olímpicos de México 68. Fue hasta agosto de 1991, en el mundial de atletismo en Tokio, que el también norteamericano Mike Powell saltó 8.95 metros para implantar un nuevo récord mundial que sigue imbatible, pero el récord olímpico de Beamon, sigue vigente después de 53 años (solo por mencionar un dato que nos permite aún más admirar las proezas realizada por Beamon y Powell, el griego Miltiadis Tentoglu, obtuvo la medalla de oro en Tokio 2020 con un salto de 8.41 metros ¡50 centímetros menos que aquellos!). 

Por razones que parecen obvias, todos esos super atletas que han impuesto marcas consideradas “increíbles” se consideran un caso controvertido en el atletismo. Desde siempre hicieron circular muchos rumores y especulaciones acerca del posible uso de drogas, aunque nunca se encontraron pruebas de ello. Hay que decir -y no con esto quiero quitar mérito a los grandes atletas que hemos mencionado- que en esos años las pruebas antidopaje estaban menos desarrolladas, y no sería difícil que muchas sustancias prohibidas pudieran no ser detectadas. Ciencia y Cultura, hasta la sepultura.
Soy Victor M García de la hoz, hasta la próxima.

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