25 de marzo del 2024

¿Por qué la “Semana Santa” no tiene una fecha fija?

La Pascua era una celebración mucho más importante que el nacimiento de Jesús, pues era celebrada tanto por católicos como judíos, así que, en el Primer Concilio de Nicea, celebrado en el año 325, se definió que la fecha de la Pascua sería el primer domingo después de la luna llena tras el equinoccio de primavera. Expliquemos esto.

 

Un poco de astronomía. 

 

La tierra tiene un movimiento de rotación (gira sobre su eje) cada 24 horas, esto define el día y la noche; las “Estaciones del año” las define el movimiento de traslación alrededor del sol cada 365.25 días (por eso, cada cuatro años se ajusta con el año bisiesto de 366 días); y además, la órbita de la tierra alrededor del sol está inclinada aproximadamente 23º, por lo tanto, los rayos del sol llegan inclinados hacia el norte y hacia el sur, dependiendo la época del año.

 

El equinoccio (del latín: noche igual) sucede dos veces por año, (primavera y otoño) cuando ese movimiento coloca a la tierra en una posición en la que los rayos del sol impactan en forma perpendicular a toda la tierra, y se “iguala” la duración del día y la noche (especialmente en las zonas cercanas al ecuador). Este fenómeno es el que marca el llamado “inicio de la primavera” (y 6 meses después el inicio del otoño), y se ubica con precisión es midiendo la inclinación de los rayos solares, por eso en ocasiones leemos que “la primavera empezó a las 4 de la tarde del día 20”, lo cual nos puede sonar extraño, pero es porque en cierto lugar del mundo, precisamente en ese momento, los rayos llegaron perpendiculares.

 

 

Como ya vimos que el año tiene un poco más de 365 días (365.256 días, para ser precisos), en el año bisiesto de 366 días se “adelanta” el equinoccio y la primavera inicia el 20 de marzo. Y como el mundo gira, cuando aquí es de día del otro lado es de noche, y en algunos lugares del planeta puede incluso llegar el día 19.

 

 

Los equinoccios y solsticios han sido objeto de observación y celebración en diversas culturas desde tiempos antiguos. En la civilización maya, por ejemplo, el equinoccio de primavera era celebrado con rituales y sacrificios cerca de la pirámide de Chichén Itzá. Incluso en la actualidad, esta fecha atrae a millones de turistas para presenciar el fenómeno de la sombra en forma de serpiente emplumada que se proyecta en la escalinata de la pirámide, o del sol entrando por la “puerta” del templo de las 7 muñecas en Dzibilchaltún.

 

En la  mitología griega, Perséfone representa el renacimiento y la llegada de la primavera; en Egipto, el equinoccio tiene una relación simbólica con la alineación de la gran esfinge con el sol naciente; en Japón, el equinoccio de primavera es un momento para reunirse en familia y visitar las tumbas de los seres queridos; en Irlanda, sitios como Loughcrew muestran alineaciones astronómicas con el sol naciente durante esta época del año; Stonehenge, en Inglaterra, también está asociado con los solsticios y equinoccios, con teorías que sugieren que este sitio antiguo podría haber sido utilizado  como observatorio astronómico debido a la disposición de sus piedras con respecto al amanecer en días específicos del año.

 

 

Y ahora, la luna.

 

Lo que llamamos “fases de la luna” se refiere a la porción visible de la luna, o sea, esa parte de la luna que vemos desde la tierra porque la ilumina el sol. Cuando la luna está totalmente iluminada la llamamos “luna llena”, y cuando no hay parte visible, “luna nueva”. Este ciclo se repite cada 28 días.

 

 

Ahora sí, recordemos el Primer Concilio de Nicea: la Pascua será el primer domingo después de la luna llena tras el equinoccio de primavera.

 

 

Hay entonces que ubicar el inicio de la primavera (20 de marzo en 2024), y después hay que checar el calendario lunar para encontrar la siguiente luna llena (25 de marzo en 2024), entonces, el domingo siguiente será el Domingo de Pascua, o “Domingo Santo” (31 de marzo en 2024).

 

 

Habiendo ubicado el “Domingo de Pascua”, una semana antes es el domingo de Ramos, y cuarenta días antes (por eso se llama “Cuaresma”) es el “Miércoles de Ceniza”.

 

 

Ciencia y Cultura, hasta la sepultura.

Soy Víctor M. García de la Hoz, hasta la próxima.

 

Marzo 2024

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