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¿Halloween… y las calabazas?
El último día de octubre, se celebra Halloween en muchas partes del mundo. Su nombre es una contracción de “All Hallows ‘evening”, que significa “víspera de Todos los Santos” en referencia a la festividad cristiana celebrada al día siguiente.
La celebración de Halloween tiene su origen en el sincretismo causado por la cristianización de una festividad pagana céltica conocida como “Samhain”, que significa “fin del verano”, en la cual se celebraba el final de la temporada de cosechas y era considerada como el Año Nuevo celta, que comenzaba con la estación oscura.

Los antiguos celtas creían que la línea que une a este mundo con el Otro Mundo se estrechaba con la llegada del Samhain, permitiendo a los espíritus (tanto benévolos como malévolos) pasar a través. Los ancestros familiares eran invitados y homenajeados mientras que los espíritus dañinos eran alejados. Se cree que el uso de trajes y máscaras se debe a la necesidad de ahuyentar a los espíritus malignos.
La tradición de salir a las calles a pedir dulces surgió de los celtas que, disfrazados de espíritus, iban de casa en casa pidiendo comida y bebida.
Por otra parte, las clásicas calabazas talladas se pudieron haber originado ya que las linternas de metal eran bastante caras, así que la gente vaciaba los tubérculos comestibles y empezaron a tallar rostros y diseños que permitían que la luz pasara por los agujeros sin extinguir la llama.
Estas calabazas se conocen como “jack-o’-lantern” (linterna de Jack) a raíz de la leyenda irlandesa de Stingy Jack, un borracho que engañó al diablo, atrapándolo. A cambio de su libertad, el diablo tuvo que prometer no llevarse el alma de Jack jamás. Cuando Jack murió, no pudo ir al cielo por su vida pecaminosa, pero Satanás, cumpliendo su promesa, tampoco pudo llevarse su alma.

Condenado a vagar eternamente en la oscuridad, el diablo se apiadó de él y le dio una brasa del infierno que colocó dentro de un nabo hueco para iluminar su camino.
Ciencia y Cultura, hasta la sepultura.
Soy Victor M. García de la Hoz, hasta la próxima.