07 de enero del 2026

¿Sabes lo que es el “pie griego”?

Tal vez no lo sabías… pero tu pie puede tener una historia de más de dos mil años.

 

Si el segundo dedo de tu pie es más largo que el gordo, tienes lo que se conoce como “dedo griego” o “dedo de Morton”. Y no, no es una rareza médica extraña. Lo tiene entre el 15 y el 30 por ciento de las personas.

 

Según la nomenclatura -principalmente en las artes- hay cuatro tipos de pies: el griego, con el segundo dedo más largo; el romano, con los tres primeros dedos de la misma longitud y las dos últimos más cortos; el pie cuadrado tiene todos los dedos prácticamente alineados al mismo largo; y el egipcio, con un dedo gordo del pie largo y los otros disminuyendo en un ángulo aproximado de 45 grados.

 

Lo interesante del dedo griego no es el nombre, sino lo que alguna vez significó. Para los antiguos griegos, esa forma no era un defecto; sus esculturas y pinturas seguían la llamada proporción áurea, la proporción divina. Una relación matemática que aparece en conchas, galaxias, flores… y también en el cuerpo humano.

 

Ellos no seguían la rigidez de la proporción egipcia, buscaban algo más sutil, y es por eso que esculpían así los pies. Porque para ellos la belleza no era simetría perfecta. Era equilibrio vivo. Era una señal de armonía.

 

La Venus de Milo lo tiene.

 

El Hombre de Vitruvio, de Leonardo da Vinci, lo tiene.

 

El David de Miguel Ángel lo tiene.

 

El pie alado de Hermes, lo tiene.

 

Y muchas otras esculturas y pinturas tienen esa misma representación del pie griego.

 

A principios del siglo XX, el cirujano ortopédico Dudley J. Morton (1884-1960) diagnosticó que la forma del pie que llamamos “dedo griego” es de hecho una afección médica; a partir de entonces se le dio el nombre de pie de Morton. Se trata de algo hereditario y Morton afirma que causa varios problemas musculoesqueléticos que a menudo requieren una atención adecuada.

 

Un estudio de 2004 que comparó a atletas profesionales con no atletas encontró que los atletas profesionales tendían a tener el dedo del pie de Morton con más frecuencia que los no atletas.

 

Cualquiera que sea el origen médico de la afección, y si cause o no problemas posturales o esqueléticos, indudablemente el pie griego representó un ideal de belleza en la antigua Grecia, o incluso un rasgo divino como se ve en las estatuas de deidades.

 

Así que, la próxima vez que veas que tu pie tiene el segundo dedo más largo que los otros, estarás viendo una idea antigua de belleza “celestial” que sobrevivió al tiempo, y quizás, sin saberlo, caminas sobre una herencia griega.

 

Ciencia y Cultura, hasta la sepultura.

Soy Victor García de la Hoz. Hasta la próxima.

 

 

Enero 2026

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