Código Político. El “Jefe” y los demás
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Juan José Arreola
Ninguna autoridad, ni federal, ni estatal, ha realizado acción alguna para localizar a una veintena de migrantes queretanos que fueron “secuestrados” desde hace dos meses. Las autoridades del estado de Querétaro ordenaron una rápida movilización policial cuando se conoció del secuestro del político mexicano, Diego Fernández de Cevallos pero nada han hecho por los paisanos desaparecidos. |
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Con más lentitud pero al fin y al cabo con prestancia, también procedieron a retirar la vigilancia policial del rancho “La Bolsa” (conocido por los habitantes de la región como “La Cabaña”), en cuanto entregaron el expediente del caso a la Procuraduría General de la República (PGR). *La fuerza del Estado Dicho en otros términos, la “desaparición” o secuestro del “Jefe” Diego movilizó toda la fuerza del Estado. Hizo que se montara uno de los operativos más armados que se haya conocido en Querétaro; provocó que el gobernador del estado, José Eduardo Calzada Rovirosa, suspendiera todas sus actividades públicas, por espacio de tres días, para dedicarse “de tiempo completo” al seguimiento de las indagatorias. Por espacio de tres días, por lo menos, se concentraron en Querétaro; específicamente en la 17 zona militar, los principales mandos de la seguridad pública nacional. El Secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, el Procurador General de la República (PGR), Arturo Chávez Chávez y el Coordinador de Seguridad Regional, y responsable en la Policía Federal en la persecución del secuestro, Luis Cárdenas Palomino, estuvieron en tierras queretanas, preocupados y ocupados -como ahora se acostumbra decir- por la vida de Diego Fernández. El punto álgido de esta gran movilización fue la presencia, en cielo queretano, de un avión de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) equipado con radar. El objetivo de sus sobrevuelos -al menos 3 en 2 días- claramente fue el tratar de encontrar pistas que condujeran al paradero de Diego o el de sus captores. Desde la confirmación de que el polémico político se encontraba “desaparecido”, el mandatario estatal sostuvo tres reuniones con los responsables de la seguridad en la entidad y con los delegados de la Procuraduría General de la República de Querétaro, Michoacán y Guanajuato. Se interrogaron a más de una docena de personas, entre las que estuvo el velador del rancho, Israel Peralta Sánchez así como su esposa, María Natalia Gonzaga Maciel, quien siempre lo acompaña a su trabajo, por la noche en la propiedad de Diego Fernández. Además, se realizaron un sinfín de peritajes y pruebas, incluyéndose de ADN de la sangre encontrada que, posteriormente se confirmó que sí era del polémico político.
*La indiferencia del Estado A media semana anterior, el espectro informativo queretano fue roto por el pronunciamiento del presidente municipal de Jalpan de Serra, Miguel Ángel Torres Olguín, quien reclamó igualdad en el seguimiento y esclarecimiento del caso que involucra la “desaparición” de 17 queretanos que el 17 de marzo salieron rumbo a Estados Unidos y nada se sabe de ellos. “Michel” Torres lamentó que el trato no haya sido el mismo al brindado a la desaparición de Diego Fernández, a pesar de que todo ciudadano, sin importar su condición social o económica, presumiblemente tiene los mismos derechos y obligaciones. Los “paisanos” queretanos viajaban en dos autobuses, junto con migrantes de San Luis Potosí, rumbo a Estados Unidos, a donde no llegaron, porque en el camino fueron interceptados. El presidente municipal de Landa de Matamoros, Gabino Landa, se reunió con el gobernador del estado, José Calzada Rovirosa, a quien le solicitó su apoyo para buscar a los migrantes. Sin embargo, oficialmente nada se ha informado sobre el caso, en tanto que el gobierno de esa localidad -ubicada en la Sierra Gorda de Querétaro-ha tomado la decisión de entregar despensas a los familiares de los queretanos “desaparecidos”. En el caso también ha intervenido el diputado local por el distrito 15, correspondiente a la zona serrana, Fernando Rocha Mier, quien reprobó el despliegue de todo el aparato de estado en el caso del secuestro de Diego Fernández de Cevallos, realizado por el gobierno federal y el de Querétaro. Contrariamente, dijo, se han dejado “tantos casos en el escritorio de ciudadanos comunes, como es el de los migrantes de Landa de Matamoros y Pinal de Amoles de quienes, a dos meses de su desaparición, nada se sabe de ellos en tanto que las investigaciones “aparentemente se encuentran empantanadas”. Rocha Mier lamentó la “penosa” desaparición del ex candidato presidencial y reconocido panista, Diego Fernández de Cevallos, pero refirió que él l igual que los migrantes queretanos, merecen un trato semejante. “Se debe de actuar en condiciones de igualdad de esfuerzos realizados en cuanto a la localización de personas, sin importar que sea un excelente político, un empresario exitoso, un destacado ser social o simplemente un hombre común y corriente, como es el caso de los migrantes que salieron de su tierra natal buscando el ‘sueño americano’ de los que nada sabemos aún”, dijo el diputado. El gobernador queretano, José Calzada Rovirosa asumió el compromiso de involucrarse en este caso de los migrantes y ayudar en lo más que se pudiera. No sabemos a ciencia cierta si lo ha hecho o no, aún cuando se percibe que ni a la mitad de la movilización de lo que se hizo por el panista desparecido, se ha hecho por los paisanos desaparecidos. Es patético pero real: el Estado tiene una clara inclinación política y social que lo ha llevado, al menos en este par de casos, a favorecer (e incluso, a rendirse) ante la fuerza política y económica de un personaje como Diego, y prácticamente a ignorar la tragedia que viven esos paisanos y, sobre todo, sus familias. Es, contrariamente a lo que pregona, un gobierno que sí da color, y muy nítidamente. |
