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10 de noviembre del 2011

Repican campanas por las “animas”

FOTO: La gente se congrega en las capillas familiares para recibir y despedir a las ánimas de sus antecesores. Foto: Lety Bravo.

  • Otomíes chichimecas de Tolimán conservan tradiciones
  • Rezan todas la noche para guiar a los difuntos
  • Es parte del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

Juan José Arreola

San Miguel Tolimán, Qro.- El repique de las campanas no cesa durante toda la noche; inicia minutos antes de las 12 y termina hasta el amanecer, alrededor de las 5 de la mañana; su finalidad es la de guiar a las ánimas en su regreso, después de haber venido a la tierra a visitar a su descendencia. Cada año y poco antes de que empiece el 2 de noviembre, los hombres más fuertes y los jóvenes de San Miguel Tolimán, suben a los campanarios de las capillas y de la iglesia del pueblo para cumplir con esta ancestral tradición del pueblo otomí, que data de hace unos 150 años.

“Los jóvenes y señores que suben al campanario están repicando toda la noche; a cambio de ello, las familias les ofrecemos a los muchachos, tamalitos, café, panecito, fruta, lo que Dios nos haya socorrido. Se les viene a dar al campanario o ellos se organizan y van a las casas a traer para disfrutar”, explica la maestra de educación preescolar y de estirpe otomí, Atanasia Martínez de Santiago.

Esta celebración, poco conocida pero preservada por los descendientes de sus creadores, tiene como principal centro ceremonial las capillas familiares, que a lo largo del siglo XVIII fueron construidas por los indígenas de la región luego de ser convertidos a la religión católica.

Cada familia descendiente de chichimecas y otomíes construyó en sus terrenos, una capilla para recordar al primero de sus integrantes que fue bautizado por los franciscanos.

En los municipios de Tolimán, Cadereyta y Ezequiel Montes, hay al menos 260 capillas que han sido rescatadas y restauradas y que junto con la Peña de Bernal, la peregrinación anual otomí y las fiestas de San Miguel Arcángel, forman parte de la zona y expresión cultural que llevó a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) a emitir, en octubre de 2009, la declaratoria de “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”.

Específicamente para la UNESCO, la designación es para los lugares de memoria y tradiciones vivas de los Otomí-Chichimecas de Tolimán.

En su lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, la UNESCO establece que “el pueblo otomí-chichimeca, asentado en la zona semidesértica del estado de Querétaro, en el centro de México, ha conservado un conjunto de tradiciones que son testimonio de su relación excepcional con la topografía y el medio ambiente circundantes.

“Su entorno cultural está presidido por el triángulo simbólico que forman la Peña de

Bernal y los cerros del Zamorano y el Frontón”.

 

*Ofrendas y rezos

Las ofrendas para recibir a las ánimas se instalan después del mediodía del día uno de noviembre en cada capilla familiar; en ellas se incluye agua, sal y agua bendita.

“Se tiene en el entendido que vienen nuestros difuntos con sed y desean llegar pero vienen cansados, entonces se les pone agua, además de que con ella se recuerda que estamos bautizados y se recuerda el bautismo de cada ánima”, explica Atanasia Martínez.

También se pone incienso, que se eleva junto con las oraciones en las que piden por su eterno descanso, además de pedir por sus descendientes.

Al centro de la capilla se coloca una palangana con 12 jarritos con tamales o con pan; en el centro hay un bote pequeño con maíz, una vela y flores blancas, que se le brinda como parte del trabajo anual dedicado a dios, en agradecimiento.

Ya que oscurece, se realizan los rosarios en las descendencias; esto es, que los familiares se reúnen en la capilla y rezan rosarios hasta el amanecer.

La capilla y el altar que en ella se coloca, se adornan con flores de cempasúchil, aunque antes se utilizaban las llamadas flores de 5 llagas “y en lugar de velas se usaban palitos de ocote insertándose en el órgano cortado, para iluminar el camino de nuestros fieles que venían a visitarnos”.

En la zona urbana de Tolimán -ubicada a 6 kilómetros de San Miguel Tolimán- se realiza un concurso de altares de muertos en los que se destaca el empleo de flores, plantas e implementos usados hace años por los creadores de los mismos, los indígenas otomí-chichimecas.

Santo Dios/santo fuerte/santo inmortal/líbranos señor de todo mal… cantan durante toda la noche mientras repican las campanas de la decena de capillas y de la parroquia dedicada a San Miguel Arcángel que se encuentran en esta localidad.

San Miguel se ubica a 8 kilómetros de la cabecera municipal de Tolimán, viajando por la carretera estatal 110 que viene del municipio de Colón, y a 84 kilómetros de la ciudad de Querétaro.

 

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