18 de noviembre del 2008

Código político: decentes y con vergüenza

Por Juan José Arreola

En la contienda electoral del 2006, el panista Santiago Creel Miranda, acuñó una frase que se ha vuelto ya un clásico en la política nacional: “fuego amigo”, que lo dijo para referirse a las críticas, vituperios y zancadillas que recibía de parte de sus mismos compañeros del Partido Acción Nacional (PAN). Dos años después, el mismísimo Presidente del Ejecutivo Nacional (CEN) del partido, Germán Martínez, le pidió a los panistas del país próximos a contender electoralmente, que tuvieran gran cuidado en la nominación de los candidatos.

Les recomendó que los elegidos fueran aquellos que tuvieran dos cualidades: decencia y vergüenza pública.

A pesar del énfasis que puso el líder del PAN al hacerles la recomendación, pareciera ser que no han hecho caso y el “fuego amigo” no solamente ha continuado sino que se ha acrecentado, mientras que la selección de candidatos se hace nada más por satisfacer personales intereses.

*Guerra intestina

En los hechos, esta situación ha provocado casos como el de hace dos semanas, cuando conocimos por vía de la internet, un video en el que supuestamente se observa al alcalde de Querétaro, Manuel González Valle, en pre-campaña por la candidatura a gobernador del estado.

Más allá de que sea o no cierto, la intención del video es clarísima: golpear a González Valle, denigrar su figura ante el colectivo para finalmente restarle fuerza en la contienda interna y que no gane la postulación.

Lástima que la reacción fue muy a tono con la bajeza de este video. El Secretario de Gobierno en el municipio, Jorge Luis Alarcón Neve, calificó de “ladrido de perro” esta intentona.

También vimos en el transcurso de las anteriores semanas como en otros tiempos, acciones de representantes populares -de filiación blanquiazul- que poco o nada hablan de un comportamiento ético.

Por ejemplo, el uso del avión propiedad de gobierno, por parte de tres diputados locales del PAN para viajar a la ciudad de Monterrey a una reunión estrictamente partidista.

También vimos a Francisco Domínguez Servién hacer propaganda en el municipio de Querétaro, aprovechándose de la realización de su informe, y así promocionar su figura en la localidad que quiere gobernar.

Todavía el mes pasado, supimos de la existencia de propaganda colocada en el municipio de Jalpan de Serra, en donde se promociona el nombre del gobernador del estado, Francisco Garrido Patrón, a pesar de que la Constitución Mexicana expresamente prohíbe esa práctica.

Pareciera ser, pues, que estas actitudes y comportamientos, poco a poco han minado la conciencia de parte de la población electoral en varias entidades de la república mexicana, al grado tal que decidieron retirarle su voto al blanquiazul.

*Los saldos

Si esta hipótesis es real, entonces tenemos una clara explicación de lo que le ha sucedido al PAN en los últimos procesos electorales estatales, que han formado una larga fila de derrotas que poco a poco se empieza a abultar: Baja California Sur, Quintana Roo, Hidalgo, Nayarit, Guerrero y Coahuila.

Ya hay, en las filas del mismo partido, quienes buscan explicaciones a esta situación… y claro que las encuentran.

Le han echado la culpa al abstencionismo, a las marrullerías de los priístas, a las entidades que son del tricolor o porque fueron más (o menos) ciudadanos a votar que en los comicios anteriores, pero pocos han tratado de encontrar las causas al interior de su partido.

Quizá solamente Germán Martínez, pero muy tímidamente. Por eso la recomendación.

Los panistas han demostrado satisfactoriamente que son iguales que los priístas; que no han profundizado en el cambio moral que la ciudadanía les encargó cuando votó mayoritariamente por ellos.

Contrario a ese compromiso, se han sentido a gusto en el ejercicio del poder. Han abusado de él y poco lo han usado para garantizar ser mejores servidores públicos.

Por sí mismos, no han encontrado solución o salida a este tipo de conflictos.

Por eso es que sin quererlo ver, las cosas se les han complicado aún más, pues ahora políticos opositores al blanquiazul han encontrado una veta de oro casi sin explorar y todavía menos explotada.

Apostaron a la judicialización de la política y por esa vía empujan a encontrar salidas. Esto es, decidieron proceder conforme al derecho y denunciar toda irregularidad (o presunta) en la que incurren o aparenten incurrir los del blanquiazul, para de inmediato denunciar ante los organismos competentes.

Y si bien el saldo no es del todo positivo, pues de los tres más sonados casos que han “denunciado” -el del Senador de la República, Guillermo Tamborrel Suárez; el del diputado federal, Francisco Domínguez Servién y el del ex alcalde de Querétaro, Armando Rivera Castillejos- solo uno ha terminado en sanción.

No obstante lo anterior, opositores (de dentro y de fuera) del PAN, seguirán esta ruta. No cabe la menor duda. Es la que vendrá a redituarles importantes golpes políticos y mediáticos, que son sumamente requeridos en estos tiempos pre-electorales.

Por eso, cuando aún faltan unos 240 días para las elecciones está más que claro que vendrán más acusaciones legales contra aspirantes panistas. Serán acusados por contrarios de otros partidos, pero también por oponentes al interior del mismo PAN.

Y si no hay alguien que frente a tiempo las cosas, quizá en julio del 2009 estén arrepentidos.

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