29 de octubre del 2008

Código Político: políticos ejemplares

Por Juan José Arreola

Primero fue Armando Rivera Castillejos, después Guillermo Tamborrel Suárez y ahora Francisco Domínguez Servién. Los tres militantes del Partido Acción Nacional (PAN) técnicamente han caído en la misma “tentación” de promover su imagen y la de su partido político en aras -consciente o inconscientemente- de favorecerse frente a una potencial y futura contienda por un cargo de elección popular. Los tres constituyen, también, un claro ejemplo de lo que no se debe de hacer, no solamente en la política, sino en cualquier ámbito de la vida cotidiana; es decir, hacer trampa.

Y que conste que en ningún momento habremos de denostar o descalificar sus aspiraciones a continuar en el ejercicio del poder vía otro cargo de elección popular.

Lo cuestionable son las formas, el abuso de las circunstancias, el pretender en todo caso, engañar a la ciudadanía.

* Los culpables

Recientemente recibí por correo electrónico una grabación; un audio en donde la voz recorre uno a uno una veintena de ejemplos de lo que somos capaces de hacer los mexicanos en aras de sacar raja -como decimos- o, en términos llanos, en el afán de siempre ganar, independientemente de que sigamos o no las reglas éticas y las legales.

En dicho mail hace referencia en la decisión de quien en él habla, de encontrar a los culpables de la difícil situación que vive México. Asegura que logrará ver el rostro de uno de ellos, cuando la mañana del día siguiente vea al espejo.

Este ejercicio ciudadano aplica puntualmente para los tres políticos que mencionamos.

En diciembre del año pasado, Rivera Castillejos mandó colocar una veintena de anuncios “espectaculares” con el objetivo de felicitar a los queretanos con motivo de la navidad, aparejado con su clara idea de “posicionar” su imagen pues, lo ha dicho en reiteradas ocasiones, quiere ser el candidato del PAN a gobernador del estado.

Tamborrel Suárez distribuyó dulces y juguetes a niños hospitalizados en San Juan deñ Río, en bolsas donde iba incluida su tarjeta de presentación con su rostro y logotipo de partido.

La diferencia, ciertamente, es que hasta ahora, Guillermo Tamborrel no ha expresado su deseo de buscar otro cargo de elección popular, aún cuando sí fue clara la intención de difundir su imagen.

El tercer caso, el de Francisco Domínguez Servién, igualmente se vincula con la intención que tiene de ser el candidato del PAN a la Presidencia Municipal de Querétaro.

* El tercero

Este tercer caso, el de Francisco Domínguez, toma particular interés porque además de lo referido anteriormente, todo indica que violentó al menos dos artículos de un par de leyes, lo que en estricto sentido no fue demostrado con Guillermo Tamborrel porque no se presentó el caso ante la instancia correspondiente, que era el Instituto Federal Electoral (IFE).

Armando Rivera Castillejos, por su parte, no ha logrado revertir la sanción que se le impuso a su partido por los anuncios espectaculares de diciembre. Técnicamente, pues, no ha podido revertir la idea de que violó la ley, aunque el proceso continúa.

Al diputado federal por el segundo distrito de Querétaro, Francisco Domínguez Servién, se le denunció ante el Instituto Federal Electoral (IFE) por realizar propaganda en un área que no corresponde a la zona geográfica que representa.

Específicamente se le señala por haber violado lo establecido en el párrafo quinto del artículo 228 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) y el artículo 134 de la Constitución Política de la República Mexicana.

Fue el Presidente del Partido Convergencia, José Luis Aguilera Ortiz, quien presentó la denuncia ante la Sala Electoral del segundo distrito, con sede en San Juan del Río.

* Adiós candidatura

Independientemente de lo que piense cada uno de los aquí mencionados y de las consecuencias que para cada uno resulten de sus actos proselitistas, el hecho trascendental es que con sus acciones han encaminado la política local a su ‘judicialización’.

En otros términos, han conducido el ejercicio de la política, que se supone debe sustentarse siempre por el diálogo y la voluntad democrática de la ciudadanía, al ámbito de la justicia.

Si la Sala Electoral de la Suprema Corte de Justicia de la nación sanciona a Francisco Domínguez, su aspiración a ser candidato del blanquiazul a presidente municipal de Querétaro será decidido por un grupo de magistrados y no, como debería ser, por los electores o en todo caso, por los militantes de su partido.

Si no prosperan los intentos de Armando Rivera por revertir la sanción impuesta a su partido, se abre la posibilidad de que un grupo de sus compañeros de partido que forman parte de la Comisión de Orden lo pueda sancionar.

Si este escenario se configura, Armando Rivera tendría que decir adiós a sus aspiraciones de gobernar el estado de Querétaro.

Por una mala decisión o, dicho en otros términos, por no actuar con apego al principio del respeto ético y moral de la competencia política, podrían quedar fuera de la competencia.

Es todavía tiempo de la reflexión. No sé si para los aquí mencionados también, pero para el resto de los que pretenden competir en los comicios del 2009 y al interior de sus partidos políticos, todavía se puede corregir.

Ojalá que de esta lección todos aprendan y eviten en adelante caer en el fácil camino de hacer trampa.

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