28 de enero del 2009

Código Político: Candidatos exitosos

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Por Juan José Arreola

El cómo justificar el mecanismo de elección de sus candidatos a diputados federales por la vía de la designación, ha sido en estos últimos días, el principal problema para el Partido Acción Nacional (PAN). Encontrar una explicación coherente para sostener como mejor opción el método unipersonal, o mejor conocido en el argot popular como “dedazo”, ha llevado al blanquiazul y a su militancia a un punto en que el argumento se ha vuelto contradictorio.

*Aval legal

El 15 de diciembre del año pasado, siete de los ocho integrantes de la Comisión Nacional de Elecciones del blanquiazul aprobaron, de acuerdo a lo establecido en el artículo 36 Bís, apartado A sus estatutos, tres métodos de selección de sus candidatos a diputados federales.

Uno, el ordinario con participación de miembros activos; otro, el ordinario con participación de adherentes y el tercero, la designación directa.

Es de destacarse que la legalidad de los tres procedimientos es avalada por los mismos estatutos del PAN pero también por la Dirección Ejecutiva de Prerrogativas y partidos Políticos del Instituto Federal Electoral (IFE).

Referido en otros términos, no existe elementos legal que impida se proceda de cualquiera de las tres formas.

Por eso mismo -dicho sea de paso- es demagógico que algún militante o adherente blanquiazul plante en este tiempo, la posibilidad de impugnar el procedimiento, por considerarlo antidemocrático.

El problema, insistimos, no radica en esta perspectiva sino en su justificación argumental.

En la conferencia a la prensa que dictó el presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN, Germán Martínez Cázares el pasado 12 de enero, dio a conocer tres razones por las cuales se optó por elegir mediante la designación a 194 candidatos a diputados federales.

“Lo primero que nos llevó es una atribución que tiene el Comité Ejecutivo Nacional. Debo recapitularle a usted y a todos ustedes, que la reforma de estatutos que se hizo en la asamblea nacional en marzo pasado, permitió este proceso”.

El segundo argumento es que la Comisión Nacional de Elecciones fue la que sugirió u ordeno las designaciones.

Tercero, porque “hubo un mandato de tener las mejores candidatas y los mejores candidatos del Consejo Nacional al Comité Ejecutivo Nacional; todo un trabajo de criterios”.

Dicho en otros términos, porque así está escrito y ya. Los dos primeros elementos poco o nada aportan a una explicación coherente, pues si bien es cierto que el método fue incluido en sus estatutos, también es cierto que no es obligatorio el emplearlo.

“Brinca” aún más, el tercer argumento.

Resulta que una de las “razones” esgrimidas por la dirigencia nacional del PAN para optar por este camino, es el de postular a los mejores candidatos, lo que dicho en sentido inverso implica que la elección por voto directo de la militancia o la adherencia no garantiza que salgan los mejores.

Los reporteros le preguntaron a Germán Martínez el por qué se había decidido elegir a 196 candidatos a diputados federales por vía de la designación y no se optó por tal mecanismo en los 300 distritos.

El dirigente del blanquiazul respondió que se debía a “una serie de datos internos, hay una serie de operación política que tenemos que realizar para garantizar a las mejores y los mejores candidatos de Acción Nacional… para postular buenos candidatos, esa es la razón fundamental; candidatos que estén vinculados con la sociedad y que sean una garantía de éxito electoral.

Tal cual la explicación de Martínez Cázares implica, que no existe confianza alguna de parte de la elite dirigente del PAN hacia su militancia o adherencia, de que sepan elegir correctamente a “candidatos que sean una garantía de éxito”.

Luego entonces, la cúpula dirigente se abroga la decisión porque se supondría que ellos sí saben elegir candidatos exitosos. Los dirigentes si entienden pero la base, la militancia, no.

Lo curioso de la decisión es que se adoptó solamente para las entidades en donde habrá elecciones locales para gobernado y diputados estatales, pues implica que es solamente en tales estados en donde no hay capacidad de su militancia para bien elegir. En las demás si saben hacerlo.

En realidad tiene más lógica pensar que el PAN tuvo miedo a que la disputa por los cargos llegara a tal grado que el partido podría acudir fracturado a la contienda electoral y con ello, profundizar la inercia perdedora que arrastró durante todo el 2008.

También existe la posibilidad real y creíble de que con la posibilidad de designar a los candidatos, el panismo pueda, al más viejo y puro estilo del Partido Revolucionario Institucional (PRI), utilizar las postulaciones como moneda de cambio en la negociación con y entre las corrientes políticas internas.

Por ejemplo -y solamente eso- con las cuatro candidaturas para diputados uninominales y las dos por la vía plurinominal, en Querétaro se podría llegar a conciliar “armandistas” con “manuelistas”.

Se podría, por ejemplo, tratar de limpiarle el camino a Manuel González Valle rumbo a la candidatura a gobernador, si es que se logra que Héctor Samuel Lugo Chávez y Armando Rivera Castillejos acepten postulaciones a diputados.

Sin descartar que ambos podrían ser buenas cartas para las diputaciones federales, el argumento real entonces de que se opte por la designación de candidatos, no es porque se pretenda postular a los mejores, sino porque el PAN está urgido de ganar y terminar con su racha de derrotas que le acompañó a lo largo de todo el 2008.

La duda es si este método, aparentemente más seguro, le garantizará revertir la tendencia.

Esa es la pregunta.

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