14 de septiembre del 2009

Código Político: Desaseada aprobación

Por Juan José Arreola

A 25 días de que la 55 Legislatura -con mayoría del Partido Acción Nacional (PAN)- concluya trabajos, fue aprobada por unanimidad la llamada "ley antiaborto". La enmienda modifica el artículo 2 de la Constitución local el cual establece la obligación del estado de proteger al ciudadano desde la concepción. En este proceso, cuyo resultado se vislumbraba aún mucho antes de que llegara al pleno de diputados, quedó marcado por la trampa, el engaño, la hipocresía y la ineficiencia.

*’Negritos’ en el arroz

Para empezar (en desorden, por supuesto), la principal opositora a esta reforma, la diputada del PRD, Carmen Consolación González Loyola Pérez, no concurrió a la sesión pues, a decir de sus compañeros, se encontraba en un viaje vacacional por Europa.

Aquí "brinca" el primer elemento, pues resulta inexplicable el porqué la legisladora, a medio camino, botó las banderas que defendió por casi tres años.

Las respuestas son varias, aún cuando ninguna concluyente: Se fue de vacaciones porque se "las debía" a su familia; se fue porque lo pactó con los diputados del PAN, a fin de que la reforma se aprobara "por unanimidad"; se fue, simplemente por irresponsable.

El otro diputado del PRD, Martín Mendoza Villa, llegó al recinto parlamentario a las 10:00 horas; esto es, 40 minutos después de haberse aprobado la reforma.

Hablar de coincidencias, en cuanto a la inasistencia de los dos perredistas, resulta más que inocente; y sin embargo, tampoco hay respuestas concluyentes.

Llegó tarde a la sesión porque se quedó dormido; porque no le importó el asunto y siguió con su acostumbrado comportamiento de "valemadrismo"; otra posibilidad de respuesta es que, al igual que su compañera de partido, "pactó" con los del blanquiazul el ausentarse en la votación.

*Triquiñuelas parlamentarias

Priistas, panistas, el diputado de Convergencia, Marco Antonio León y la del Partido Verde Ecologista de México, María de Jesús Ibarra, votaron -sin objeción alguna- a favor de la enmienda, convirtiéndose Querétaro en la entidad número quince del país que aprueba un ordenamiento legal de ese tipo, pero la primera en hacerlo por unanimidad.

A pesar de las protestas realizadas por poco más de una centena de personas que se oponían a la reforma, que pretendieron ingresar al recinto legislativo para manifestar su oposición, los diputados de la unanimidad, echaron mano de algunos "trucos" para reducir al máximo el riesgo de conflicto con saldo negativo para ellos.

Por ejemplo, no incluyeron el punto correspondiente, como establece el reglamento, en el orden del día, por lo que abordaron el tema de manera intempestiva, en el afán de evitar que militantes de grupos opositores a la reforma, interrumpieran el proceso de aprobación.

Con la misma finalidad, ordenaron que desde las siete de la mañana se introdujeran a los asientos de galería de la sala legislativa, una treintena de personas favorables a la enmienda, a fin de ocupar todas las butacas e impedir que los opositores pudieran ingresar.

No obstante, lo anterior en el patio del recinto legislativo así como el la sala de las constituciones y en las escaleras, decenas de personas -la mayoría mujeres- se manifestaron en contra de la aprobación.

Más tarde llegaron hasta la galería de la sala cuando estaba por terminar la sesión y ya se había aprobado la reforma.

Llevaron pancartas en las que advertían que "las mujeres seguiremos abortando" o en las que demandaban "no queremos una sola mujer encarcelada por elegir ".

A las nueve de la mañana con cinco minutos, el punto sobre el artículo 2 constitucional fue presentado desde la tribuna parlamentaria y doce minutos después ya estaba aprobado, sin que las personas opositoras se percataran.

Terminada la sesión, una veintena de manifestantes pretendió impedir la salida de los diputados e incluso una de ellas se desnudó del torso; les gritaron, los encararon, los insultaron pero ya nada se podía hacer para revertir la situación.

En esta reforma se conformaron dos grupos; uno, en pro de la reforma y el otro, en su contra.

La diferencia entre ambos -más allá de la ideológica- fue que los impulsores de la reforma sí se prepararon, se coordinaron, impulsaron acciones de impacto (como el haber recolectado 59 mil firmas a favor del cambio constitucional) e incluso esgrimieron argumentos científicos.

No quiere decir esto que tuvieran o no la razón; quiere decir que tomaron en serio y con visión política la lucha que dieron en pro de su propuesta.

Quienes no comulgaban con la reforma, adolecieron de una argumentación convincente, de planteamientos estratégicos, de cabildeo entre los diputados y, sobre todo, de capacidad para hacer llegar su punto de vista a la población en general.

Al final, en un acto más dedicado al impacto mediático que a la efectividad política, gritaron y una de ellas decidió desnudarse.

Esto no quiere decir que tuvieran o no la razón. Quiere decir que no pudieron (porque no supieron) dar la batalla ideológica en contra de la enmienda que propuso el diputado blanquiazul, Fernando Urbiola Ledesma quien, por cierto, celebró de verdad la aprobación de la misma.

 

*El contenido

La enmienda al artículo 2 de la Constitución se acompañó con una reforma al Código Penal en el que se establece que la práctica del aborto si se permitirá en caso de que el producto sea consecuencia de una violación o en el caso de que la vida de la madre corra peligro.

De igual manera se establece que quien incurra en el delito de abortar será merecedora de una pena que va de uno a tres años de prisión, aún cuando existe la posibilidad de reducir automáticamente las dos terceras partes de la pena, si la presunta delincuente acepta voluntariamente someterse a un tratamiento médico.

En cualquier caso, la pena corporal es conmutable por el pago de una fianza.

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