22 de febrero del 2010

Estamos muy solos, afirma doña Eufemia

FOTO: “Que bueno que vienen a visitarnos, aquí estamos muy solos”, nos dijo doña Eufemia.

Por | Gustavo García Sánchez

Escondidos entre los cerros, olvidados incluso por sus gobernantes se encuentran los habitantes de La Soledad, un bello lugar al cual no ha llegado ni un servicio básico, donde el olvido mantiene a quienes ahí viven en la más completa soledad.

Para llegar a este lugar en donde habitan solo cuatro familias, que en conjunto suman nueve personas, se tiene que realizar un recorrido de aproximadamente tres horas y media a pie, ya que está ubicada a aproximadamente 9 kilómetros de El Pemoche, lugar hasta donde se puede accesar en automóvil.

Hasta ahí llegamos seis personas -incluyendo a quien esto escribe-, con el propósito de darles a conocer los propósitos que Jehová Dios, el Creador del Universo y todo lo que en él existe tiene para la humanidad.

Entre subidas y bajadas y después de caminar durante poco más de tres horas y media por una intrincada vereda nos encontramos con doña Eufemia, una de las habitantes de la Soledad, localidad perteneciente a la delegación de Tancoyol y ubicada a aproximadamente 50 kilómetros de la cabecera municipal.

Después de conversar un poco con nosotros, con una radiante sonrisa en su rostro doña Eufemia nos dijo: “¡Qué bueno que vienen a visitarnos, aquí solo somos cuatro familias y nadie nos visita, estamos muy solos!”.

Ahí, mientras conversábamos con doña Eufemia quien llevaba arreando un burro, observamos las precarias condiciones en las que viven, y al preguntarle hacia dónde se dirigía nos comentó: “Quedé de encontrarme con mi papá en la milpa para revisar la siembra, hay que caminar dos horas para llegar allá, y tenemos que ir porque sino qué comemos”.

En el lugar se puede claramente observar que la única agua con la cuentan, es la que logran recolectar de las lluvias, pues los techos están en inclinados -de dos aguas- y en donde termina la lámina se ve una canaletita que está dirigida hacia un tambo en donde acumulan el agua.

En esta localidad, perteneciente a la delegación de Tancoyol en el municipio de Jalpan de Serra, no cuentan con servicios básicos y aún cuando tienen una escuelita, no hay maestro.

Por esta razón los pocos niños que ahí habitan, tiene que desplazarse a pie aproximadamente unos catorce kilómetros para llegar a El Quirino, que es la localidad más cercana a donde acuden a recibir su educación básica.

A pesar de que nadie podría imaginarse que en pleno siglo XXI, aun haya quienes puedan sobrevivir en estas condiciones y en lugares tan alejados como La Soledad, hay que rescatar que con todas sus carencias con las que viven, en sus rostros se nota la felicidad y tranquilidad.

La tarde empezaba a caer y quienes llegamos a este bello y alejado lugar, emprendimos el regreso, despidiéndonos de los lugareños de la Soledad, reflexionando en que nosotros regresamos a utilizar las comodidades que tenemos en nuestro hogar, mientras ellos se quedan en la soledad, sobreviviendo con las carencias que ahí sufren, esperando a que algún día alguien más vaya a visitarlos.

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