13 de junio del 2010

La adopción otra forma de dar vida

Micaela Rubio

A todos nos ha pasado, que en algún momento de nuestra vida hemos deseado irnos de la casa de nuestros padres o haber tenido la oportunidad de elegir una familia. Pero hay niños que no cuentan con una familia y ellos no tienen elección.

En Querétaro, los niños constituyen el 30% de la población. Por desgracia, son precisamente ellos quienes están expuestos constantemente a situaciones de riesgo, en la calle, en las escuelas e incluso en el seno de sus familias. Pero hay una situación más grave aún: la de los niños que no cuentan con una familia, con un núcleo que les brinde las condiciones mínimas para desarrollarse como seres humanos.

En la Convención sobre los Derechos del Niño, firmada y ratificada por México, se reconoce que el niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, debe crecer en el seno de una familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión.

En tanto el niño no tenga una familia que pueda garantizar estos derechos, el Estado deberá, de forma temporal, asumir una función de protección y asistencia especial, a fin de ayudar a los niños a desarrollarse y eventualmente brindarles la posibilidad de ser adoptados. Todas las acciones de protección que ejecute el Estado deben considerar en primer lugar el Interés Superior del Menor, para vivir, crecer y desarrollarse dentro de una familia.

Según datos de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia, hoy se albergan en 22 Casas Hogar del Estado y 11 fuera de Querétaro, a 552 niños institucionalizados, es decir, niños que no han sido reintegrados adecuadamente a una familia; niños que por alguna razón tuvieron que ser sustraídos de su familia biológica y simplemente hoy no cuentan con alguien que pueda hacerse cargo de su adecuado desarrollo, y por eso están bajo la tutela del Estado.

Difícilmente el Estado o una Casa Hogar, podrá suplir las necesidades de afecto de los niños, ellos necesitan de un vínculo familiar para su sano crecimiento. Estos 552 niños que hoy viven en Casas Hogar, no han sido reintegrados a una familia por tres problemas principalmente:

1.- El tiempo que hoy en día se lleva un juicio de pérdida de patria potestad, que llega a ser de 8 meses a 4 años. 2.- No existe un órgano técnico, reconocido por la ley, cuya principal facultad sea la de determinar la idoneidad de quienes pretenden adoptar, así como la asignación entre adoptado y adoptante. 3.- La falta de certeza jurídica para los adoptantes durante todo el proceso de adopción.

Estos tres problemas que hoy existen tienen grandes consecuencias, están impidiendo el pleno desarrollo de los niños institucionalizados, porque el tiempo que los menores pasan en una Casa Hogar, en tanto se decide quién debe ejercer la patria potestad, es muy largo, y conforme van creciendo disminuyen sus posibilidades de ser adoptados. Hay que tomar en cuenta que la edad más solicitada para adoptar es de los 0 a los 5 años del menor, después de los 8 años de edad, las posibilidades de que un menor sea adoptado son mínimas.

Por lo tanto, se requiere modificar la legislación actual en torno al proceso de adopción, a fin de que prevalezca el Interés Superior del Menor. Sólo así lograremos que los niños que por cualquier circunstancia no cuentan con una familia, puedan reintegrarse a un medio idóneo para alcanzar su pleno desarrollo.

Si nuestro futuro está en la niñez, estamos obligados, como sociedad, a hacer un esfuerzo para que todos los niños estén seguros, para que crezcan en un ambiente sano y afectuoso y para que se eduquen y logren su perfeccionamiento personal. Podemos ayudar a que la adopción sea otra forma de dar vida. Porque somos uno.

Espero tus comentarios y propuestas en micaela.rubio@legislatura-qro.gob.mx

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