05 de agosto del 2010

Código Político. El otro informe

Juan José Arreola

Se empieza hacer costumbre entre los gobernantes realizar dos actos para rendir su informe sobre la situación en que se encuentra la administración pública que tienen bajo su encargo. Una ceremonia apegada a derecho, a lo que mandatan las leyes de la entidad, y otra, la política, la del mensaje mediático. Una, exclusivamente para cumplir con la obligación; la otra, para el pleno ejercicio de la militancia político-partidista.

Pareciera ser que el primer mensaje que se envía cuando se hace este doble ejercicio, es que los diputados -a quienes también reconocemos como representantes populares- en realidad ni representan ni son populares.
Por eso los gobernantes deciden hacer una reunión con la gente, con sus seguidores, con quienes están dispuestos aplaudir a cada provocación, por pequeña que esta sea.

El mandatario de Querétaro, José Eduardo Calzada Rovirosa, no opuso resistencia a esta práctica de la política mexicana.
Visto así el asunto, la lectura de lo sucedido el domingo 25 de julio nos conduce por otros caminos.
Una de esas lecturas tiene que ver con el papel que juega o quiere jugar José Calzada en las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) como integrante del cada vez más compacto grupo que apuntala la candidatura presidencial del todavía gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto.

José Calzada ha logrado reunir en Querétaro y en menos de dos meses a la “crema y nata” del priismo nacional y, por supuesto, estatal, lo que simboliza -ni duda cabe- la unidad que pervive en sus filas.
José Calzada se yergue como el factor clave de esa unidad; en Querétaro, por haber logrado que un partido fracturado y a punto de la hecatombe electoral se recuperara con tal velocidad y precisión que logró recuperar el poder.
En lo nacional, porque ha logrado conglomerar a los priistas pero también a los ex priistas y hoy representantes fundamentales de partidos de oposición al tricolor que serán clave en el proceso comicial del 2012.

En su informe partidista -el del auditorio “Josefa Ortiz de Domínguez”- concurrieron dos gobernadores electos que serán clave en ese proceso: el de Puebla, Rafael Moreno Valle, y el de Oaxaca, Gabino Cué Monteagudo.
El primero, indiscutible aliado de Elba Esther Gordillo y clave en las futuras negociaciones para forjar una alianza comicial entre el PRI, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido Nueva Alianza (Panal), de la maestra Gordillo.
Calzada Rovirosa lo mencionó en calidad de “gran amigo”, al igual que lo hizo con Gabino Cué, quien se perfila para ser factor fundamental, de peso total, en la conformación (o no) de la otra alianza electoral, la que exploran desde ahora el Partido Acción Nacional (PAN) y el de la Revolución Democrática (PRD).

Si José Calzada logra incidir en este proceso, habrá de reforzar su papel protagónico en la consolidación del PRI del siglo 21; ese que regresó al poder sin haber cambiado sustancialmente.

Obviamente que también colocará a Calzada Rovirosa en la línea principal de quienes podrían colaborar con un hipotético gobierno mexicano encabezado con Peña Nieto y, por supuesto, aspirar a ser su sucesor en el cargo.

* Segundo mensaje

Independientemente de las explicaciones que se lleguen a brindar, de las excusas que circulen o de las justificaciones que se divulguen, el hecho real es que el gobernador, José Calzada concurrió a 20 de los 21 informes que rindieron las autoridades queretanas.
Se ausentó solamente del informe rendido por la 56 legislatura del estado en voz de su presidenta, Dalia Xóchitl Garrido.
No falló a ningún otro; concurrió a los 18 informes de las alcaldías, al del Poder Judicial y, por supuesto, al del Poder Ejecutivo. Pero no estuvo con los diputados.

* Tercer mensaje

Si bien es cierto que en el recorrido por los municipios, José Calzada se hizo acompañar por varios políticos, vale la pena destacar la proximidad que en los últimos días ha mostrado para con el dirigente en la entidad del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Ricardo Astudillo Suárez.
No es de a gratis. Hay un buen tramo de camino andado en la ruta de concertar una alianza electoral, al menos en el ámbito local, con miras a los comicios del 2012.
El caudal electoral de los verdes, vale recordarlo, lo colocó en el tercer lugar en las preferencias comiciales en Querétaro, que convierte a ese partido, de facto, en un apetecible aliado para cualquiera.
La disputa del 2012 será clave para las aspiraciones del PRI de regresar a Los Pinos; para el PRI en Querétaro para consolidar el segundo trienio de Calzada Rovirosa respaldándose en gobiernos municipales amigos; es decir, encabezados por priistas o aliados; y será clave para el mismo José Calzada con miras a su futuro político.
Por eso, no es riesgoso adelantar un escenario comicial en el que PRI y PVEM vayan juntos a la contienda.

Esa posibilidad está en la perspectiva del actual gobernador queretano y, al mismo tiempo, primer priista de la entidad, como acostumbraba tenerlo el PRI antes de perder el poder.

* Comentario final

Para recordar a nuestro queridísimo párroco de Santa Ana, José Morales Flores, quien en los peores momentos que hemos pasado, dejó toda su actividad para atender a este su afligido amigo a quien brindó sus mejores y siempre sinceros consejos. Descanse en paz.

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