Código Político. Dualidad
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Juan José Arreola
Los diputados del Partido Acción Nacional (PAN) en Querétaro quieren evitar que la cifra de divorcios siga al alza y por eso planean hacer una ley para que quienes pretendan contraer matrimonio, obligatoriamente reciban plá-ticas pre-matrimoniales. Los mismos legisladores, sin embargo, se han pronunciado en contra de intervenir para promover la orientación sexual, el uso del condón o de los métodos anticonceptivos entre la población pues dicen, es un asunto que solamente atañe a la familia. |
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*Los argumentos Por conducto del diputado local Salvador Martínez Ortiz, el PAN ha presentado una iniciativa de ley, con la pretensión de modificar el Código Civil del estado y así obligar a que se impartan y reciban pláticas orientadoras al matrimonio. Consideran que con esta práctica se podrá incidir tanto en la duración y estabilidad de los matrimonios, como en la reducción de los casos de violencia intrafamiliar. El diputado del blanquiazul, expresó que “el matrimonio, como institución, transita por una etapa complicada en donde empieza a padecer de una falta de consolidación y estabilidad”. Respaldó su dicho con las estadísticas oficiales para el periodo del año 2000 al 2008, en el que el matrimonio en el estado decreció 26 por ciento en tanto que los divorcios, por el contrario, se incrementaron 57 por ciento. En esos 8 años se han registrado, de manera oficial, 84 mil 63 matrimonios y 9 mil 592 divorcios. Esto demuestra que en Querétaro, “el matrimonio, como institución, transita por una etapa complicada en donde empieza a padecer de una falta de consolidación y estabilidad”, afirmó. Por esto es que están convencidos de que establecer las pláticas prematrimoniales como un requisito para casarse, puede incidir tanto en la duración y estabilidad de los matrimonios, como en la reducción de los casos de violencia intrafamiliar. *No a la orientación sexual El mismo legislador del PAN se pronunció en contra de que las instancias gubernamentales se encarguen de promover orientación sexual, uso de condón o de métodos anticonceptivos. Después de que el titular de la Secretaría de Educación Pública, Alonso Lujambio Irazabal anunciara que promoverán, en colaboración con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el uso del condón entre alumnos de bachillerato, el diputado local Salvador Martínez afirmó que la orientación sexual y la promoción del uso del condón y métodos anticonceptivos no debe ser ámbito de competencia del Estado. Al ser acciones que caen en la vida íntima de las personas, corresponden a la familia, primordialmente a través de los padres. “Definitivamente, se debe concientizar y orientar a los jóvenes con el propósito de que sean responsables en el ámbito sexual, sin embargo, esta función debe corresponder a la institución familiar para desarrollarla de la manera en que los padres consideren más conveniente”. Aceptó que la mayoría de los padres no cuentan con información o conocimientos suficientes para tocar el tema de la sexualidad con sus hijos, por lo que junto con la diputada María García Pérez, trabaja en un proyecto de iniciativa de ley que brinde herramientas a los padres de familia para vincularse de manera más estrecha con sus hijos y orientarlos en diferentes ámbitos, incluyendo el de la sexualidad. *Contradicción La visión expresada por el PAN a través de Salvador Martínez, que no ha sido refutada ni por el presidente del partido en el estado, Ricardo Anaya Cortés, ni por el coordinador de los legisladores, León Enrique Bolaño, plantea una contradicción. De una parte se plantea la “obligación” y, en consecuencia, el “derecho” de que el aparato de Estado pues husmear al interior de la familia y forzar a los padres a mantenerse juntos, más allá de la existencia del amor, del interés personal o incluso, de la violencia intrafamiliar. Más aún, se parte del supuesto falso, me parece, de pensar que los que se divorcian lo hacen, única y exclusivamente porque no se prepararon para el matrimonio; es decir, porque les faltó acudir a pláticas prematrimoniales, pero ahora que la ley los obligue a escucharlas -suponen- los divorcios disminuirán. Para decir lo menos, la iniciativa peca de ingenua y, más allá de eso, pareciera ser que la visión ideológica de los impulsores de esta iniciativa es la de preservar el matrimonio tradicional a consta de lo que sea. Ni una mirada, siquiera por curiosidad, a las nuevas familias, conformadas a raíz de las condiciones económicas, sociales y políticas que viven México y Querétaro. Si a este fenómeno social no se voltea a ver, menos aún a las parejas homosexuales. La otra perspectiva responde a una ideología similar; en la educación sexual -plantean- no debe involucrarse el Estado por considerar que es un asunto que pertenece al mundo de la intimidad. A la vida privada. La sexualidad, estamos de acuerdo, es un asunto personal que, por consecuencia, nada tiene que ver con la vida pública pues si así se hace, lo más seguro es que dependiendo de la ideología que se tenga provocara rechazo, discriminación o aceptación. Sin embargo, esto no resuelve el problema que hoy enfrenta al país que es el del constante aumento de embarazos de mujeres de cada vez menor edad, y que no son condiciones asumidas conscientemente. No hablamos de embarazos deseados o no; hablamos de embarazos de conciencia, con conocimiento y planificados. La alternativa brindada es, nuevamente, la creación de una iniciativa de ley mediante la cual, presumiblemente, todos los padres adquirirán la habilidad para educar y orientar a sus hijos en la vida sexual. Podemos o no estar de acuerdo con estas posturas. El problema, sin embargo, es que como sociedad no hemos asumido el análisis consciente de ambos asuntos. No nos hemos convocado a evaluar la situación y a buscar, juntos, alternativas de solución. Los diputados, como representantes populares que son, la primera obligación que tienen es la de evitar la tentación de imponernos sus visiones ideológicas y, por el contrario, ser los impulsores de la práctica democrática de organizar y abrir el debate ciudadano sobre estos temas que se vuelven escabrosos. Nos queda claro, sin embargo, que es más fácil imponer que conceder. |