19 de noviembre del 2010

Código Político. Ecocidio ¿concertado?

Juan José Arreola

El 4 de agosto pasado, el secretario de Desarrollo Sustentable en el municipio de Querétaro, Marco del Prete Tercero, dio a conocer que personal de la dependencia a su cargo, en coordinación con la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Secretaría de Desarrollo Sustentable (Sedesu) del estado, trabajaban en la elaboración de un Plan de Ordenamiento Ecológico.

Este plan -explicó- es necesario para conformar un documento guía que sirva como sustento para declarar como Zona Ecológica Protegida a Peña Colorada.

Por su complejidad, ese estudio podría quedar listo en alrededor de un año.

Es decir, él y el gobierno municipal -entiéndase, el alcalde y los regidores- sabían perfectamente que este documento se estaba trabajando y que estaría listo, días más, días menos, en agosto del 2011.

No obstante lo anterior, 3 meses después de esta declaración, es decir, 9 meses antes de que se terminara de elaborar el estudio referido, el cabildo de Querétaro aprobó la autorización para cambiar de uso de suelo de 75 hectáreas ubicadas, precisamente, en esa zona susceptible de ser declarada de conservación ecológica.

*Mensajes contradictorios

Ese 4 de agosto, el mentado funcionario había dicho, textualmente, que “el municipio de Querétaro tiene como proyecto la implementación de un programa de Ordenamiento Ecológico Local, que viene a complementar el trabajo del Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial que ya existe en el Estado”.

Con ese programa, explicó enseguida, se definirá la vocación ecológica de cada predio del municipio que “…nos va a servir como guía para determinar los usos de suelo y las afectaciones que pueden sufrir los predios”.

Las dudas y, más específicamente, las sospechas brotan de inmediato al tener con toda claridad frente a sí, una destacable contradicción pues está claro que a sabiendas de que el estudio no estaba concluido aún, autorizaron cambiar la vocación de esas 75 hectáreas para permitir que en ellas se construyan viviendas.

¿Cuál es la prisa de aprobar el cambio aún a costa de sus propias palabras?

Contradicciones similares han sucedido con el alcalde de Querétaro, Francisco Domínguez Servién.

Dos casos pondrán claridad en este renglón. El 20 de mayo de este año, ambientalistas del estado reconocieron la voluntad política del presidente municipal Francisco Domínguez Servién, para preservar áreas naturales y zonas de preservación ecológica como Joya La Barreta y Peña Colorada, las cuales dijo el munícipe, “son una riqueza natural que todos debemos preservar”.

Segundo caso. El 31 de agosto; es decir, hace apenas 2 meses y medio, en sesión ordinaria de cabildo, los integrantes del ayuntamiento de Querétaro aprobaron un acuerdo para fortalecer el Programa de Ordenamiento Ecológico Local del Municipio.

La finalidad de este acuerdo -dijeron- era la de establecer criterios para que además de las áreas decretadas como zonas ecológicas protegidas, la zona conurbada del municipio de Querétaro tenga un crecimiento ordenado respetando la áreas naturales, que aún cuentan con flora y fauna nativa.

¿Y entonces?

*Argumento absurdo

La semana anterior, luego de que ambientalistas queretanos entre los que se encuentra la presidenta del Consejo Ciudadano del Medio Ambiente, América Vizcaino, denunciaron la decisión del cabildo de aprobar el cambio de uso de suelo, Marco del Prete explicó por qué lo hicieron.

Dijo el secretario de Desarrollo Sustentable del municipio de Querétaro que el cambio se permitió porque no está definido el polígono de protección de Peña Colorada.

Es decir, se autorizó porque ellos, el gobierno municipal y él, Marco del Prete, no han terminado los estudios que ya sabían no iban a concluirlos estos días.

Eso sí, dijo que de existir queja por parte de las dependencias correspondientes, podría “tomarse la decisión de modificarlo”.

¿Cuáles son las “dependencias correspondientes”? Una, suponemos, es la Secretaría de Desarrollo Sustentable del municipio que encabeza Marco del Prete.

¿A qué estamos jugando? O más aún: ¿En lugar de un juego, habrá algún acuerdo con la empresa constructora o con quién?

*Dos elementos más

El Cabildo de Querétaro, vale recordarlo, no solamente participan funcionarios y regidores emanados del Partido Acción Nacional (PAN). Marco Antonio León Hernández es regidor por Convergencia, en tanto que Mauricio Ortiz Proal lo es por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Yairo Marina Alcocer, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) solamente por mencionar los que nos vienen a la memoria.

Bueno, pues ese cuerpo colegiado que es el cabildo autorizó el cambio de uso de suelo de 75 hectáreas ubicadas en una zona de conservación ecológica, a sabiendas de que son terrenos arcillosos que, por esa cualidad, provocan agrietamientos del suelo, rupturas de las redes de agua y drenaje.

Es decir, no son adecuados para la construcción.

El plan es que la empresa duranguense, Minera Peña de Bernal, SA de CV., construya 4 mil 556 viviendas para 22 mil 779 habitantes, en el predio ubicado en la fracción cuatro de la Ex Hacienda San Pedrito en la delegación Epigmenio González dentro del polígono de la zona de conservación denominada Peña Colorada.

Más allá del argumento absurdo referido por Marco del Prete, es necesario que el gobierno municipal aclare a la ciudadanía toda el por qué de su decisión.

Hoy la ciudadanía necesita saber del por qué de sus contradicciones y, por supuesto, la exigencia es que entreguen cuentas claras.

Aquí hemos construido un argumental lógico. Cierto, puede ser equivocado. Y si es así, ojalá que el mismo gobierno municipal nos lo demuestre. De lo contrario, lamentablemente seguiremos pensando que atrás de la resolución hay acuerdos que pretenden ocultar.

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