Crónica de un drama que terminó en farsa
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Héctor Sinecio Moreno El escenario estaba cuidadosamente planeado, todo tenía una razón de ser, uno al lado del otro sonrientes, dominándolo todo, las fotografías de Manuel de Jesús Clouthier del Rincón y frente a este, la de su Secretario de Política Interior del Gabinete Alterno, que creó tras su derrota en la elección de 1988, Diego Fernández de Cevallos Ramos, |
| mejor conocido como “El Jefe Diego” apodo creado en 1991, cuando reprimió fuertemente a un integrante de la fracción del PAN por querer tomar una decisión diferente al grupo, espetándole que solamente había un coordinador, solamente un Jefe.Sin embargo Ricardo Anaya Cortes no fue el único interesado en convertir voluntaria o involuntariamente a Fernández de Cevallos en mártir para lucrar con su figura, pues mandó colocar espectaculares sobre Avenida Constituyentes denunciando su desaparición, las cuales tuvo que retirar tras una llamada del famoso “Navalú” donde le pedía que por respeto a la familia se abstuviera de estos actos, para finalmente hacer un llamado a la oración por su liberación, pero hubo versiones contrarias en su momento pues también se le atribuyó a Manuel de Jesús Espino Barrientos, la versión del supuesto deceso del político panista, cosa que el ex presidente nacional del blanquiazul, negó de manera contundente.
Cierto noche tras pasar en Coroneo la mayor parte del día, Fernández de Cevallos llegó a su Rancho “La Cabaña” en el Municipio de Pedro Escobedo, donde luego según algunos peritajes, al menos unos cuatro individuos se apoderaron de él de manera violenta, conduciéndolo con rumbo desconocido a una prisión no establecida, fue sumamente difícil desde el principio generar una noción de destino, pues como es sabido geográficamente este municipio está en un cruce de caminos, pudiendo los presuntos delincuentes desplazarse sin ningún problema a San Luis Potosí, Querétaro, Distrito Federal o Morelia, sin contar las veredas y caminos vecinales que hubieran podido también usar. A la mañana del día siguiente, sus familiares ya habían iniciado su búsqueda y habían llegado al rancho elementos de corporaciones no definidas, muchos reporteros de la fuente incluso comentan que es indudable la hora que oficialmente fue notificado el Gobernador José Eduardo Calzada Rovirosa, pues hablaba en ese momento Jaime César Escobedo Rodríguez con motivo de un evento de la USEBEQ y durante su alocución varias veces el Gobernador Calzada, se levantó de la mesa para discretamente contestar las llamadas a su teléfono celular, tras de lo cual afirmarían retornaría a la mesa pero ahora se notaba cierta inquietud en su rostro, por demás sereno y sumamente amable. Desde un inicio para todos los que desde afuera percibimos la sucesión de los hechos, era difícil precisar quién o quienes llevarían adelante las investigaciones sobre la desaparición del “Jefe Diego”, pues desde el hangar presidencial, la comitiva que acompañaría a Felipe de Jesús Calderón Hinojosa en su viaje a España, varias veces comentó que recibió por las bocinas del avión la indicación que nuevamente se retrasaba el despegue pues el Presidente de la República estaba demorado, pocos sabían que aun estaba en la Residencia Oficial de Los Pinos, analizando con el Gabinete de Seguridad las medidas a seguir, al final administrativamente la Procuraduría General de Justicia del Estado, encabezada por Arsenio Durán Becerra llevaría a cabo las indagatorias. Es precisamente en España durante una conferencia de prensa que dio en conjunto al Jefe de Gobierno español, que finalmente se reconocía “la desaparición” nunca se mencionó o aludió la palabra secuestro de Fernández de Cevallos, mientras tanto en Querétaro se daba inicio a la averiguación previa SC/31/2010, designándose como lugar de las reuniones de coordinación las instalaciones de la XVII Zona Militar ubicadas al poniente de la Ciudad de Querétaro, la cual fue severamente asegurada más de lo normal, en especial durante las visitas de Javier Lozano Alarcón y Genaro García Luna, mas aun cuando se corrió el rumor que había aparecido un cadáver que se suponía pertenecía al político desaparecido. Todo apuntaba a una conocida banda de secuestradores de agroindustriales, que viene trabajando desde hace varios años en el Bajío y sin embargo un día la nota y la estrategia cambió, a petición de la familia se retiraron del caso “informalmente” todas las autoridades involucradas, poco después se hablaba de una solicitud de rescate de 100 millones de dólares y hasta apareció la fotografía de un hombre muy parecido a Fernández de Cevallos, golpeado, vejado y severamente flaco, al parecer la estrategia sugerida por negociadores supuestamente colombianos funcionaba. Dicen algunas fuentes cercanas a la familia que fueron finalmente 30 millones de dólares los que se pagaron por el rescate del “Jefe Diego”, un día se empieza a correr el rumor que Diego Fernández de Cevallos Ramos, fue hallado en las inmediaciones de Santa Rosa, algunas redes sociales hacen eco a estos rumores y no faltan los compañeros que incluso entrevistan al Edil Francisco Domínguez Servien, quien niega se haya realizado algún operativo, incluso Pepe Cárdenas es ridiculizado por haber pronosticado esa liberación, poco a poco cunde el desánimo e interés de los medios, más preocupados en explosiones en ductos, fugas de reos y asesinatos de activistas sociales. Fue Guillermo Valdés Castellanos, Director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) quien se dice primeramente tomó conocimiento, acerca de la liberación del Jefe Diego, la cual se mantuvo en el mayor de los sigilos, bueno de acuerdo también dicen a la norma mexicana pues hubo varias filtraciones a través de gente de los medios que forman parte de las redes de CISEN, casualmente como es normal en la política de la Región 4, un día aparece Diego en su casa-oficina de la Ciudad de México en horario estelar, cerrando la “Jefe novela” con un ramo de flores a la misma novia a quien antes había construido una carretera. Fuera del drama personal y humano que merece este asunto, es claro que la proporción de escépticos es bastante cuantiosa, sobre todo porque hacía buen tiempo que Diego pasaba desapercibido para la prensa, como en la toma de protesta de la actual legislatura local, donde llegó tarde y nadie le cedió un asiento en el Teatro de la República, nunca despertó su encierro simpatías, en cambio si lastima, la gente difícilmente se chupa ya el dedo y olvida su negro pasado, como traficante de influencias, comprador de terrenos del aeropuerto intercontinental, operador del salinismo y apoderado de Punta Diamante. Su figura tras meses de aislamiento, luce bastante robusta, bien en su aseo personal y hasta cuidada su apariencia pues le dio tiempo para pintarse nuevamente de negro las cejas, su tono soberbio en las entrevistas contrasta con la imagen de vulnerabilidad con los ojos vendados y semidesnudo que dio la vuelta al mundo, en lo político entró en un segundo aire pues su liberación cubrió cosas más importantes y fundamentales y hasta no falta algún ingenuo que lo destapara para suceder a Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, en lo particular creo que sigue siendo el mismo viejo mamón y pesado de siempre lo que considerando al personaje es casi un cumplido, me recuerda en mucho al candidato de 1994 que ganó en las internas del blanquiazul a Adalberto Rosas López y a Javier Libas Cantú, para ganar un debate y perder después la Presidencia de la República frente a Ernesto Zedillo Ponce de León. Ya lo sabe le deseo un prospero año nuevo y lo espero en EFECTO DOMINO, todos los lunes en punto de las 21:00 hrs en www.radiociudadypoder.com.mx también nos pueden seguir a través de twitter en @hector_sinecio y puede mandarnos sus comentarios siniestros a hector_sinecio@yahoo.com.mx, será un gusto leer sus mensajes, saludos. |