Un cajón llamado televisión y su destructiva labor
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Guadalupe Orona Urías Cada vez que encendemos el televisor, en cualquier canal, encontramos de todo menos información veraz; el ochenta por ciento del tiempo, y quizás un poco más, lo dedican a la nota roja: secuestrados, decapitados, tantas y tantas (según la televisión) toneladas de mariguana decomisada, tantos detenidos por narcotráfico, accidentes, etc. |
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Y el resto de los programas, con sus muy raras excepciones, se ve, claramente, que están hechos creyendo que los mexicanos no pensamos, que cuando menos somos una bola de estultos a quienes se nos puede estar diciendo bobada y media para “divertirnos” y “entretenernos”. Son programas que no transmiten ni una sola pizca de cultura; que no obliga al televidente a esforzarse a pensar, a razonar y a discernir sobre el mundo que le circunda con sus diferentes problemas sociales, económicos, políticos y culturales. Son pues, en su gran mayoría, programas bobos, estúpidos, que ofende la inteligencia de la mayoría de la población. Por otro lado, también, dentro del mismo esquema, vemos que la televisión mexicana está saturada de telenovelas que desde temprana hora empieza a bombardear las mentes de las amas de casas y de adolescentes, principalmente, donde ponen como temas centrales la venganza, los asesinatos, la avaricia y el egoísmo en sus más elevadas expresiones. Otros como los programas de video-clips que pretenden “aculturarnos” con la música, hemos de decir, independientemente de si el cantante en cuestión realmente canta o solamente berrea, que los mensajes que se transmiten a través de las canciones están muy lejos de ser verdadera poesía, lo más que llegan a decir son trivialidades y lugares comunes, pero las imágenes que nos presentan son una invitación clara al sexo, al ocio, al alcohol y a las drogas. Así es como se educa al pueblo mexicano, a través de la televisión. Y esto no es una casualidad, ni una equivocación, es, por el contrario, un mecanismo claro de las clases gobernantes para mantener al pueblo en la ignorancia y manipulado; no olvidemos que la ideología predominante es la ideología de la clase dominante, la cual se transmite y se nos hace llegar a través de todos los medios masivos de comunicación, fundamentalmente de la televisión y la radio. Obvio que también por medio de las universidades, la prensa escrita, el cine, etc. Así, a la gente se le olvida, aunque sea por un momento, que no tiene trabajo y se consuela viendo en la televisión que existen otras personas en peores circunstancias que las suyas. Pero lo cierto es que uno de los mecanismos más efectivos que ha encontrado la clase en el poder para enajenar al pueblo mexicano es, sin duda, ese cajón que se llama televisión. Se le enseña que para lograr lo que la televisión le anuncia, para que pueda comprar todo ese mar de mercancías, debe hacer de todo, hasta lo imposible y si es necesario robar y hasta asesinar para lograr su objetivo, pues al final de cuentas lo que importa es que compre todo lo que se le muestra, y así, el dueño de tan fantásticas mercancías puede cristalizar su ganancia y verla en sus manos (mejor dicho en su bolsillo) contante y sonante. Después de todo este “esfuerzo” que realiza la burguesía y el estado (que se encuentra siempre a su disposición) nos asustamos, nos alarmamos por la creciente delincuencia; se escandalizan las clases poderosas, pero sobre todo cuando los asaltados, secuestrados o asesinados son ellos. No logran ver que la gran causa de tanta delincuencia está en la estructura económica de la sociedad, en su inequitativo reparto de la riqueza y en la gran ayuda que ellos mismos prestan para vivir en una sociedad que se está pudriendo y a la que se le empiezan a caer los primeros pedazos. Por ello aplaudo todo el esfuerzo que el Movimiento Antorchista Nacional realiza por la liberación espiritual del pueblo mexicano a través de sus Espartaqueadas Culturales y Deportivas, es, quizá, un granito de arena en toda una inmensidad, pero lo realizamos con gusto (con la participación de alrededor de 10 mil jóvenes cada año), seguros de que el hombre se puede transforma, como lo ha señalado su líder nacional, el ingeniero Aquiles Córdova Morán, en alguno de tan importantes eventos: “para el Movimiento Antorchista las artes pueden transformar la vida del hombre…”, “…en este terreno estamos navegando contra corriente, contra todo el ambiente del sistema, la única ventaja es que nosotros hablamos con la verdad, el manejo que hacemos de la cultura no es para engañarlos, enajenarlos, ni venderles alcohol o sexo…hacemos de la cultura un manejo verdaderamente educativo y formativo”. Hagamos arte, tiremos el cajón. |