24 de octubre del 2011

Código Político. Animales

 
Juan José Arreola

Quizá porque reaccionaron “a bote pronto”, de inmediato y hasta con un poco de molestia que se volvió coraje, quienes públicamente se manifestaron en contra de la propuesta de consulta ciudadana para determinar si se prohíben o no las corridas de toros, cometieron varios equívocos que pudieran conducir a desvalorizar su punto de vista.

Unos reaccionaron coléricos contra una imaginaria iniciativa de ley que vendría a prohibir, ipso facto, la llamada fiesta brava. Es la primera incorrección pues los legisladores nunca propusieron una ley o enmienda de ley.

*De la ley a la consulta

El hecho fue que el diputado del Partido Acción Nacional (PAN), Marcos Aguilar Vega aprovechó la presentación de la iniciativa de Ley para el Bienestar Animal del Estado de Querétaro, para dar a conocer que realizarían una consulta pública en torno a las corridas de toros.

El panista detalló que sería una incongruencia plantear una ley para procurar el bienestar de los animales y no pensar en las corridas de toros; dejó en claro, también, que este tema de la lidia de bureles no estaba contemplado en la propuesta de ley.

Sin embargo, puntualizó, que “independientemente de las aficiones personales que tengamos los políticos, nuestra obligación será responder al mandato de la sociedad, y lo que en su mayoría se pronuncie será lo que los diputados realicemos en esta materia”.

Dicho en otros términos; en caso de que la consulta pública se llegara a realizar y en el supuesto en que la mayoría de los que participen en ella voten porque la fiesta brava continúe, simple y sencillamente las corridas de toros deberán de continuar.

Por supuesto que también aplicaría lo contrario: si la mayoría de quienes llegaran a participar votan por su cancelación, se tendría que proceder en consecuencia.

La preocupación central, sin embargo, es la actitud de intolerancia. Apenas minutos después de que se conoció el pronunciamiento de los diputados, la reacción se desencadenó, condenándolos al grado de que el empresario taurino, Juan Arturo Torreslanda García, pidió a los diputados que mejor se dedicaran a trabajar.

Mal que bien, estemos o no de acuerdo con lo que hacen los legisladores -particularmente creemos que mucho dejan de hacer, rayando en la indolencia y la irresponsabilidad- su chamba es legislar.

Para que esto tenga congruencia, un paso fundamental es consultar a la ciudadanía. La prohibición o no de las corridas de toros podría ser el primer paso, como lo pudo haber sido -y lo desperdiciaron- la consulta sobre la prohibición o no de la práctica del aborto que los queretanos debatimos hace apenas unos meses.

Estos temas, que causan polémica, son los que evalúan la madurez de una sociedad. Particularmente nos muestran el rostro de una comunidad y el nivel de tolerancia que tiene.

Hoy los queretanos, de manera particular quienes reaccionaron con rencor ante la propuesta, hemos demostrado que nuestro nivel es muy bajo, bajísimo en lo que se refiere a tolerancia.

Por lo demás, está muy claro que se perdió de vista la iniciativa de Ley para el Bienestar Animal del Estado de Querétaro. No solamente es -como algunos menospreciaron- un asunto de animales. Es un proyecto legal que, de aprobarse y aplicarse, ayudará a la formación de los niños, adolescentes e incluso de adultos, en el respeto a los seres vivos y con ello, en el respeto al medio ambiente.

 

*La propuesta legal

Lo real es que los diputados Marcos Aguilar Vega (PAN), Ricardo Astudillo Suárez (PVEM), José Luis Aguilera Rico (Convergencia) y Antonio Macías Trejo (PRI) anunciaron que promoverán se realice una consulta pública sobre la prohibición o no de las corridas de toros.

Luego del anuncio, los 4 hicieron uso de la palabra; así, por ejemplo, el representante popular del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Ricardo Astudillo Suárez, sostuvo que de acuerdo a las últimas encuestas realizadas en el país, “70 por ciento de los mexicanos estamos en contra de esta fiesta (taurina)” por lo que ahora procederá a consultarse a los queretanos si están o no de acuerdo con que continúe la llamada “fiesta brava”.

Confirmaron también que será la comisión de Desarrollo Sustentable, que preside el diputado Ricardo Astudillo, la encargada de organizar el debate público en torno a la prohibición o no de las corridas de toros.

Antes de eso, presentaron la Iniciativa de Ley para el Bienestar Animal, en la que lo central es que se cambia la consideración jurídica de los animales para ser vistos fuera del “mundo de las cosas” y los conceptos tradicionales de propiedad, optándose por un régimen asimilado a la tutela.

Bajo este principio, se reconoce el valor intrínseco de los animales, se respeta su existencia y se sientan las bases para garantizar la satisfacción de sus necesidades de vida, supervivencia, salud y bienestar; libres de hambre, sed, desnutrición; incomodidades físicas, dolor, lesiones, miedo, angustia y sobre todo, para expresar su comportamiento natural.

La iniciativa de ley incluye la prohibición del uso de animales en circos o espectáculos callejeros; su obsequio, distribución y venta, ésta última a excepción de los establecimientos que cumplen con la normativa y no para menores de 14 años.

Prohíbe adiestrar animales en espacios públicos y darles sustancias químicas que no sean autorizadas por un médico veterinario con fines terapéuticos, por citar ejemplos.

En un tercer nivel de prohibiciones se encuentra el ejercicio de actos de crueldad animal culposa o dolosa, como causar la muerte, prolongar la agonía, el empleo de métodos de sacrificio que contravengan a las normas, mutilaciones, tortura, privación de elementos esenciales para la sobrevivencia, entre otras.

De esta iniciativa de ley habrá que esperar su aprobación. De la consulta pública, esperemos que se realice y nos enseñe a ser tolerantes.

¿Es mucho pedir?

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