Código Político. Elecciones 2012
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Juan José Arreola Una de las definiciones que más trabajo le está costando al Partido Revolucionario Institucional (PRI), es la de su candidato a la presidencia municipal de la capital queretana. Es cierto que este es el mejor momento político-electoral que el tricolor ha tenido en los últimos 15 años, al grado tal de tener expectativas creíbles y viables de poder ganar la alcaldía. El problema, sin embargo, es saber determinar quién será el candidato y, más aún, quién será el candidato ganador. |
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*Entuerto tricolor Hay quienes piensan que el PRI tiene en Juan Arturo Torreslanda, a ese personaje, aún cuando no sea del todo cierto. Primero, porque el empresario guanajuatense se mantiene personal, política y partidistamente distanciado del gobernador del estado, José Eduardo Calzada Rovirosa. Es de recordarse aquella coyuntura política vivida hace 3 años, cuando el entonces candidato a gobernador le pidió a “El Pollo” Torreslanda que asumiera la candidatura del PRI a la presidencia municipal, lo que no hizo el hoy aspirante a ese cargo. Esa actitud del empresario, junto con otros comportamientos, provocó su ruptura con el actual mandatario estatal quien también es -no olvidar- el primer priista de Querétaro. Agregamos el elemento que mayormente provoca “ruido” en su postulación que es su carácter explosivo y su bajo conocimiento de la ciencia política que lo convierte en un candidato vulnerable. Tercer elemento a considerar, es la elevada posibilidad de que el Partido Acción Nacional (PAN) salga unido en este proceso comicial en torno a la candidatura a la alcaldía capitalina de Armando Rivera Castillejos. Si este precepto se cumple entonces el PRI deberá de hacer el ejercicio prospectivo que coloque a Juan Arturo Torreslanda frente a Rivera Castillejos en un potencial debate público. Muy difícilmente el empresario del tricolor podría ganar la partida al empresario del blanquiazul. Por lo demás, hasta ahora Torreslanda ha demostrado no tener tablas en eso del discurso, el análisis y los planteamientos partidistas. Y aún cuando anda en abierta campaña proselitista, el PRI tendría que voltear necesariamente hacia la Secretaría de Gobierno, particularmente hacia su titular, Roberto Loyola Vera. Sin tener la campaña que trae Juan Arturo, el funcionario estatal sí cuenta con el perfil de ser un potencial candidato capaz de debatir, de defender los planteamientos partidistas y, por supuesto, de embonar en las características que el tricolor quiere de sus aspirantes.
*Las izquierdas La buena noticia para el Partido de la Revolución Democrática (PRD) es que hasta el momento su pre-candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, no ha cometido impertinencia alguna, sumándose el haber cambiado su comportamiento y discurso, con relación a la anterior campaña presidencial. Estas condiciones les permiten apostar por una contienda comicial en la que su candidato será, sin lugar a dudas, competitivo. Tales consideraciones proyectan un proceso terciado; es decir, de igualdad de condiciones de voto para los 3 principales aspirantes a la presidencia de la República. Este contexto, sin embargo, se rompe tratándose del estado de Querétaro. El primer elemento que hace diferencia es que en la entidad, a diferencia del ámbito nacional, no es total la alianza entre el PRD, el Partido del Trabajo (PT) y el Movimiento Ciudadano. Acá no habrá bloque tripartidista pues los partidos analizan las mejores condiciones para competir solos en la contienda electoral y no como se supondría, de manera aliada. Está claro que no es factible que vayan juntos en todos los distritos y en todos los ayuntamientos pues sus objetivos son diversos. Para el PT, por ejemplo, el objetivo nodal en los comicios de julio es lograr por lo menos el 3 por ciento de la votación para así poder conservar su registro legal y con éste, obtener prerrogativas económicas que les permitan subsistir otros 3 años más. Por lo mismo no les interesa ir aliados. Tanto para el PRD como para el Movimiento Ciudadano, las metas están construidas a partir de la cantidad de posiciones que podrán lograr; ambos apuestan por refrendar, al menos, un escaño en el Congreso del Estado. Esta perspectiva también les exige obtener, por lo menos, el 3 por ciento de la votación total. Por lo mismo, tampoco están de acuerdo en concretar la alianza total y menos aún, ceder la posición primera de la lista de candidatos a diputados plurinominales. Tal como lo refirió a inicio del año el presidente del Comité Ejecutivo Estatal (CEE) del PRD, Carlos Lázaro Sánchez Tapia, la primera posición de esa lista será para la estructura del partido. Es decir, nada hará que la cedan. A ningún precio… incluyéndose el fracaso mismo de una eventual alianza local. En similares condiciones se encuentra el Movimiento Ciudadano; es decir, está en búsqueda de no perder el registro y por ende, tampoco le interesa “amarrar” una alianza tripartidista. Así las cosas, es factible adelantar que la lucha de las izquierdas en Querétaro será para conservar registros y las pocas posiciones que han alcanzado, lo que deja como consecuencia que la disputa real por el poder estatal la dejen al PRI y al PAN. Por eso es que en estos dos partidos políticos, las decisiones serán trascendentales. |