27 de octubre del 2023

Los dados

Los historiadores difieren acerca del origen de estos simpáticos elementos de juego, de entre todas las versiones me parece que las mas “creíbles” pueden ser estas:

El dramaturgo griego Sófocles, del siglo V a. C., atribuye la invención de los dados a un tal Palamedes, el mismo que inventó el disco, el dedal y un sinfín de cosas útiles.

En esa misma época, Herodoto dejó escrito en el 416 a. C. que fueron los Lidios (actual Turquía) los que crearon los dados. Su función era entretener a sus ejércitos los largos tiempos de espera a que les obligaba el asedio de su ciudad en tiempos del rey Athis.

El historiador grecorromano Plutarco, asegura en el siglo I que los dados son un invento de los antiguos egipcios. De hecho, se han encontrado dados en tumbas egipcias del segundo milenio antes de nuestra era.

Personalmente puedo creer que la versión de los egipcios me parece la más creible, sin embargo, está en cada uno decidir a cual reconocerle la mayor veracidad.

Respecto al “juego de los dados”, incluso tres siglos antes de la era cristiana las mujeres asiáticas jugaban empleando la tibia del cordero o de la cabra, de forma alargada, cuyas cuatro caras se numeraban para jugar.  Eran dados muy toscos, pero hacían funciones idénticas al dado actual.

El primer dado cúbico con sus seis caras señaladas de la historia fue la tessera de marfil, hueso o madera. Rápidamente los griegos y romanos se hicieron aficionados a este juego conocido como tesserae. Una de las pinturas mejor conservadas de Pompeya, del siglo I, muestra a un grupo de mujeres jugando dados.

En la India, predecir el futuro mediante los dados es una vieja creencia llamada ramala, para lo cual se emplean dados cúbicos con puntos en forma de ojo de pájaro. En la epopeya del Mahabharata, escrita en sánscrito en el siglo I, se hace referencia a este tipo de dados.

Además del dado cúbico de seis caras los hubo de cuatro, cinco y siete caras. Los moriscos españoles empleaban dados alargados. Hubo escuelas de dados, e incluso hermandades relacionadas con este juego.

En Inglaterra, sacerdotes e incluso obispos estaban enganchados al juego de los dados, según lo describe Ordericus Vitalis en el primer cuarto del siglo XII. El juego de los dados, en los que los jugadores apostaban de todo, llegó a provocar muchísimos problemas, tanto así que -por ejemplo- en la Castilla del siglo XVI tuvo que ser prohibido jugar a los dados, fabricarlos y venderlos.

Durante los siglos XVII y XVIII, los dados eran un entretenimiento de soldados y gente de escaso entendimiento. Se tiene registro de una  multitud de modalidades diferentes para jugar con ellos, se conocen los nombres (ases, azar, el 15, la Corona, el ancla,…), aunque las reglas son -practicamente todas- desconocidas.

Durante el siglo XIX y principios del siglo XX, los dados no gozaban de buena reputación, ya que era una forma de apostar que estaba al alcance de cualquiera, y con la apuesta, los problemas derivados del juego.

Encontré una curiosa frase cuyo origen se puede ubicar a fines del siglo XIX en España: “Las canicas, para chicos; las muñecas, para chicas; el ajedrez para los sesudos y nobles; los dados, para golfos, pícaros y soldados.”

Para completar diremos que la etimología de “dado” puede provenir del árabe dadd, que significa juego, y/o del persa dadon, con el mismo significado.

¿Y los dados de los casinos de hoy?

Seguramente todos tenemos un par de dados en casa, o al menos hemos visto o jugado algún juego de mesa con ellos. ¿Cuál es la diferencia de esos dados con los que se utilizan en el casino?

Existen tres diferencias básicas entre los dados que usted y yo conocemos contra los que se utilizan en un casino.

1.Los dados de casino son transparentes. Esto es para hacer evidente que no hay posibilidad de que, por la presencia de una burbuja, o un “plomo” dentro del dado (dados cargados), se favorezca que el dado caiga en cierto número.

2.Los dados de casino no tienen las esquinas redondeadas. Sus aristas son perfectamente rectas y forman ángulos perfectos, esto con la finalidad de evitar que el dado quede “parado” al apoyarse sobre una ficha y no defina perfectamente la cara o número que cayó.

3.Las caras del dado son totalmente planas, y solamente se imprimen los puntos que marcan el número de la cara; cuando la pintura que marca los puntos del número en alguna de las caras se cae, el dado es inmediatamente desechado y destruido. En los dados que usted y yo tenemos en casa para jugar turista o algún juego de ese tipo, las caras tienen un socavo para cada punto con la intención de que, aunque se le caiga la pintura, se puede saber el número al que equivale la cara, eso “desbalancea” el peso de cada cara pudiendo “ayudar” a que caiga cierta cara hacia arriba, razón por la cual no se usan en los casinos.

Como lo hemos dicho, la intención es hacer absolutamente “transparente” la posibilidad de que el dado caiga realmente al azar sobre cualquiera de sus caras.

Dispositivo usado para verificar el balance de un dado.

Además, estimado lector, hay que saber que las caras opuestas del dado siempre suman siete, esto es, la cara con el uno es opuesta a la del seis, la del dos a la del cinco y la del tres a la del cuatro.

Ciencia y Cultura, hasta la sepultura. Soy Victor M. García de la Hoz, hasta la próxima.

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