22 de marzo del 2011

Fallece Fortunato Ramírez, el hijo del huapango

FOTO: Sentido homenaje se realizó en El Museo Histórico de la Sierra Gorda al reconocido huapanguero Fortunato Ramírez Camacho, quien falleciera en trágico accidente automovilístico.

  • En accidente vial, pierde la vida el artista pinalense
  • Fue premio nacional de ciencias y artes 2005
  • Siempre dio gracias a Dios por el don de ser huapanguero

Juan José Arreola

El huapanguero queretano y Premio Nacional de Ciencias y Artes 2005 en el área de Tradiciones Populares, Fortunato Ramírez Camacho, falleció la mañana del martes en un accidente automovilístico. Justo en ese año, cuando fue galardonado, cantó uno de sus versos dedicado al día en que llegara a fallecer:

Dios mío por Ti recibí

el don de ser huapanguero;

enamorado viví

y enamorado me muero,

no esperes nada de mí,

confórmate con el cuero.

Fue la noche del 25 de octubre del 2005 cuando de regreso a su casa luego de trabajar todo el día en el campo, le fueron avisar que había ganado el premio.

“Qué bueno que me dan este premio ahorita que todavía estoy vivo, pos muerto ya pa’ qué”, fue lo primero que expresó al enterarse del galardón.

Después de recibir la noticia, don Fortunato dedicó su segundo pensamiento a Dios: “El don que yo tengo se lo debo a mi Dios y a él le doy las gracias por recibir este premio, y le agradezco a mis amigos por el apoyo que me han brindado”.

De 76 años de edad, 59 dedicados a tocar el huapango y a componer décimas, don Fortunato viajaba a bordo del viejo automóvil propiedad de su familia, junto con uno de sus hijos.

El percance se registró a la altura del kilómetro 3+500 de la carretera federal 69 Jalpan – Río Verde, en el corazón de la Sierra Gorda de Querétaro, muy cerca de la entrada a la pista de aterrizaje del municipio de Jalpan,

El vehículo en el que viajaba el huapanguero, un auto compacto Datsun color gris, con placas de circulación UKK-42-29 para el estado de Querétaro, chocó de frente con una camioneta repartidora de Galletera Mexicana, S.A. (Gamesa), con placas de circulación SS-42-596 para Querétaro, conducida por Terencio Cervantes Vázquez.

De acuerdo al peritaje que realizaron elementos de la Secretaría de Seguridad Pública de Jalpan, el conductor del Datsun invadió el carril contrario, por donde circulaba la camioneta de Gamesa, cuyo conductor trató de esquivarlo pero debido a la velocidad en que viajaban ambos, se impactaron de frente.

Fortunato Ramírez y su hijo resultaron gravemente heridos por lo que fueron trasladados al Hospital general de Jalpan, en donde falleció el poeta campesino, quien nació en la comunidad de El Puerto Colorado, del municipio serrano de Pinal de Amoles, en 1935.

*Hijo del huapango

Fue como a los 16 años de edad cuando se inició en el arte tocando la guitarra sexta; lo hizo cantando a “los angelitos” el Día de Todos Santos, cuando ya sabía la poesía decimal “a lo divino”.

En entrevista realizada en octubre de 2005, con motivo del otorgamiento del premio nacional, Fortunato recordaba cómo se inició en el huapango.

“Mi mamacita me decía ‘hijo, cántale a los santitos y te doy un “colotazo” (cesto grande de palma) de pan’, del que ella hacía, pero no, no me ganaba el pan; todavía me daba vergüenza”.

Fue precisamente su mamá, doña Agripina, quien le compró su primera guitarra con la venta de dos borregas que él mismo arrió hasta Purísima de Arista para entregarlas a don Gabriel Cabrera. Tanto ella como su padre le dieron mucho apoyo para que se desarrollara en el arte del huapango.

El violín lo aprendió con don Simón Castillo, con quien anduvo por mucho tiempo hasta que llegó el momento en que con él ya no había más aprendizaje y como su señor padre, don Paulino, tenía su violín, pues en él tocaba y así se desarrolló hasta separarse de don Simón.

Por el año de 1956 don Fortunato empezó a crear sus propias décimas andando con don Simón Castillo, que era de los buenos poetas decimistas.

Dos años después, escribió el huapango “La Soledad”, que dedicó a su esposa pero que nunca grabó. “Muchos compañeros la grabaron y yo no lo registré. Lo hice allá en la huerta que tengo. Lo dediqué a mi mujer, aunque ella no se llama Soledad. Ella ha sido muy religiosa todo el tiempo y yo andaba en la yunta y ella en misa, allá en Jalpan; entonces se me ocurrió el verso que dice:

Si a misa fueres un día no quiero que te confieses

porque no me gustaría

que ya lo hagas tantas veces,

al cabo que tu eres mía,

no es pecado que me beses’.

En comunicado oficial, el Instituto Queretano de la Cultura y las Artes (IQCA) lamentó el fallecimiento de Fortunato Ramírez, quien “comenzó su acercamiento con la música desde temprana edad, gracias a su padre y a Simón Castillo, formando en 1960 el trío huasteco ‘Fortunato y sus cometas’, agrupación con la cual ganó renombre no solamente en la región, sino a nivel nacional”.

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