Código Político. Turista
|
Juan José Arreola Ricardo Anaya Cortés es la primera ocasión que vuelve a Querétaro, de manera oficial, en su calidad de funcionario federal. Es la primera ocasión, también que siente realmente el rechazo. No solo por lo que públicó en su edición de este día el periódico Diario de Querétaro (“Se esperan abucheos en el Querétaro Centro de Congresos para el subsecretario Ricardo Anaya…”) sino porque fue -digámoslo en estos términos- maltratado a la hora de ser ubicado en el presídium. |
|
Cierto que no hubo abucheos ni tampoco groserías contra el político blanquiazul. Cierto también, sin embargo, que su rango no le ayudó para ubicarse al lado de su jefa, la Secretaria de Turismo, Gloria Guevara Manzo. Fue confinado hasta la esquina izquierda de la mesa de funcionarios públicos. A cinco lugares de la funcionaria federal. Cuando llegó, Anaya Cortés solicitó al personal de logística que le cambiaran el lugar. Que lo colocaran al ladito de ella, pero no fructificó su solicitud. Sería coincidencia o, caso contrario, decisión consciente e intencional del referido Ricardo Anaya, pero el hecho es que toda la ceremonia, durante los discursos, las salutaciones, y hasta en la presentación de los integrantes del comité de Pueblo Mágico, simplemente no prestó atención a lo que sucedía.
*Guante blanco Durante toda la ceremonia de entrega del nombramiento de Pueblo Mágico a Cadereyta, Ricardo Anaya no levantó el rostro; pasó los 30 minutos agachado, revisando sus documentos, su tablet y quién sabe qué más asuntos. Quizá no escuchó, no prestó atención o, en todo caso, oyó pero no lo demostró, el discurso del gobernador del estado, José Eduardo Calzada Rovirosa. “Quiero felicitar a todos quienes estuvieron involucrados en esta distinción, ese empeño por ser pueblo mágico, empezando por nuestro amigo, el médico Antonio Pérez Barrera, presidente municipal de Cadereyta…”, dijo Calzada Rovirosa. Luego vino el mensaje subliminal, rudo, seco. “Quiero también reconocer el trabajo de los señores subsecretarios de turismo, el licenciado Ricardo Anaya Cortés y el licenciado Fernando Rivera Concha, por este apoyo; estoy plenamente enterado de todas las diligencias y gestiones que hicieron a favor de nuestra entidad”. En el gobierno del estado están enterados con toda certeza de que en su calidad de subsecretario de estado, Ricardo Anaya Cortés no votó a favor de Querétaro en la reunión realizada para determinar la sede del Tianguis Turístico 2012, una vez que se decidió sacarlo de Acapulco. Hay un acta de esa reunión en la que está asentado el voto de Anaya Cortés. No fue por Querétaro y por eso primero le reclamaron su actitud por vía otras dependencias y no directamente de la oficina del gobernador. Sus razones habrá tenido, claro está, aunque lo que se esperaba -dicen los enterados- es que siendo queretano y habiendo afirmado que lo primero para él era Querétaro, se suponía que iba a respaldar la candidatura de su tierra. Por eso, entendemos, el mensaje de Calzada Rovirosa. Cortés públicamente pero rudo para quien entendió a quién iba dirigido.
*Segundo tiempo La actitud asumida en Cadereyta por Ricardo Anaya cambió en el Querétaro Centro de Congresos, en donde sí fue ubicado al lado de Gloria Guevara, con quien platicó constantemente. Cuando la secretaria de Turismo (Sectur) dejó por unos minutos su lugar para ir al atril y hacer su discurso, Anaya Cortés y Calzada Rovirosa charlaron por algunos segundos, quizá un par de minutos. El trompicón vino después, cuando concluyó la ceremonia de la firma local del acuerdo nacional por el turismo, se organizó una conferencia a la prensa en un salón adyacente. Ricardo Anaya solicitó estar en ese encuentro con los reporteros, junto con Gloria Guevara y José Calzada. La advertencia fue clara: corre el riesgo de que los periodistas le cuestionen el sentido de su voto por la designación de la sede del Tianguis Turístico. Todos entendieron que era mejor que no estuviera. Hubo otro desencuentro entre el gobierno estatal, cuyos funcionarios principales son miembros del Partido Revolucionario Institucional (PRI) con servidores públicos del gobierno federal, varios de ellos vinculados militantemente con el Partido Acción Nacional (PAN). El gobierno de la entidad tenía programado 3 actividades públicas con la participación de Gloria Guevara pero los del equipo de ella traían cuatro actos en agenda. El extra fue la entrega de 50 vehículos a la corporación de los “Ángeles Verdes”, que es un organismo dependiente de la Sectur. No hubo eco; incluso el acto pareció pasar desapercibido porque no se invitó profusamente a la prensa. Por lo menos el gobierno del estado, no lo hizo. Dejó pasar el suceso como si en verdad no hubiera acontecido. Varios reporteros intentaron entrevistar a Ricardo sin que éste accediera. Decidió, mejor, salir lo más pronto posible del lugar último en el que estuvo y, literalmente, desaparecer. Está claro, por lo hasta aquí narrado que el desencuentro entre panistas y priistas, al menos en la entidad, es un asunto serio. Con estilos diferentes, con acciones y expresiones desiguales, las cosas se seguirán “arreglando” así, en medio de distanciamientos y la ausencia de concertaciones, hasta el próximo proceso electoral. La otra parte de la confrontación es liderada por el diputado local del PAN, Marcos Aguilar Vega, quien se ha empeñado en denunciar el sinfín de irregularidades administrativas en las que ha incurrido el alcalde de San Juan del Río y miembro del PRI, Gustavo Nieto Chávez. Los ajustes de cuentas, en el ámbito político, empiezan a marcar la pauta de lo que será, insistimos, el choque que se hará más evidente en los próximos días, en la disputa por el voto ciudadano. |