25 de febrero del 2009

Código Político: Decepcionantes

FOTO: Miguel Martinez Peñaloza.

Por Juan José Arreola

El diputado Marco Antonio León Hernández, del partido Convergencia, reveló la semana anterior, durante la sesión solemne de la 55 legislatura de Querétaro efectuada en el teatro de la República, tres hechos que desnudaron al Poder Legislativo local. Primero, el sometimiento del Poder Legislativo a las decisiones del Ejecutivo; es decir, del gobernador del estado, Francisco Garrido Patrón.

“La subordinación -dijo León Hernández- se acredita con la presencia, semana a semana, del coordinador de la fracción panista (Eric Salas González) en las reuniones de gabinete, como un secretario más, como un empleado más”.

Segundo, dio a conocer -y asumió como un hecho por él conocido y por ende, solapado- el abuso de los recursos materiales para hacer campañas perso-nales por parte de algunos legisladores.

Más grave aún el señalamiento que complementó esta revelación, en el sentido de que la Contraloría Interna de la legislatura no ha resuelto uno sola de las denuncias e irregularidades que se le ha remitido.

Por qué ha actuado así dicha instancia, cuestionó Marco Antonio, porque “está al servicio del Partido Acción Nacional”, respondió el mismo legislador.

Tercero, denunció que el personal adscrito a la Dirección de Investigación y Estadística Parlamentaria no ha realizado su trabajo; es decir, investigaciones consistentes que sirvan como herramientas para el trabajo de los diputados.

Y no lo han hecho, simple y senci-llamente porque en esa área ingresaron amigos, compadres o personas a quienes se les había prometido una plaza laboral de parte de la mayoría parlamentaria.

“El imperio de la mayoría impidió que llegaran los mejores, los más capaces y mejor preparados, se trató de colocar incondicionales y pagar facturas partidarias”.

Desnudó, pues, al Poder Legislativo y, más aún, dejó al descubierto el cochinero en el que se han batido los diputados queretanos.

* Refrendaron su comportamiento

No, no es un adjetivo soltado sin conciencia, pues más allá de las revelaciones mismas de León Hernández, los diputados se encargaron de demostrarnos, el mismísimo jueves pasado cuando montaron su sesión solemne para presentar su informe anual de actividades, que su labor parlamentaria es motivada por intereses perso-nales y quizá, si mucho nos apura, los de su partido político.

Poco o nada repercute en su actuar el servicio a la sociedad, por el que dicen estar en el Congreso estatal.

Van, solamente de ejemplo, dos casos.

* Caso uno

Habían concertado que el gobernador del estado, Francisco Garrido Patrón, estaría en la sesión solemne desde el inicio de la misma; esto es, que escucharía las intervenciones de los coordinadores de todas las fracciones y grupos legislativos que conforman la 55 legislatura del estado.

Intentaron iniciar la sesión sin la presencia del mandatario estatal, lo que fue impedido por el mismo Marco Antonio León. Pidió un receso para “ordenar” la sesión y de inmediato encaró al panista Eric Salas González.

Este le “confesó” que rompió el acuerdo anterior y pactó con el gobernador que llegaría dos horas después, evitándole así el escuchar los puntos de vista de los opositores. Solamente estuvo presente durante el informe del pre-sidente de la mesa directiva, Miguel Martínez Peñaloza, también miembro del PAN.

*Caso dos

Al pasar lista de asistencia, el diputado y Secretario de la Mesa Directiva, Oscar Arturo Rodríguez, destacó la ausencia “justificada” de Fernando Urbiola Ledesma.

¿Qué le pasó al legislador que no pudo asistir a la sesión solemne?

Simplemente que a pesar de que es diputado en funciones de la 55 legislatura del estado de Querétaro, el panista Fernando Urbiola reside desde noviembre del año pasado en Europa.

Si. Así como lo ha leído. El legislador se mudó temporalmente a España para estudiar una maestría especializada en asuntos de la familia y la religión, que habrá de concluir hasta el mes venidero, por lo que tampoco estará en la entidad próximamente.

El diputado del PAN acumula una docena de faltas, tanto a sesiones plenarias de la legislatura como a las comisiones legislativas en las que participa.

Empeora más esta situación el hecho de saber que junto con Fernando Urbiola también viajaron a España a estudiar, los diputados del Partido Convergencia, Marco Antonio León Hernández y el también panista, Eric Salas González.

Estos dos estuvieron en Salamanca y regresaron hace un par de semanas a México, incorporándose a sus actividades parlamentarias después de dos meses de ausencia.

Ninguno de los diputados referidos dejó de cobrar su “dieta” como tampoco las prestaciones que como legisladores reciben.

Recordemos, simplemente, que cada diputado gana mensualmente 47 mil pesos, a los que se suman 18 mil pesos por “trabajos legislativos”, cuatro mil 200 pesos más enmarcados en el rubro de “previsión social”; once mil 50 pesos por “subsidio al ISR” y seis mil 110 pesos de fondo de ahorro, que se aporta directamente del presupuesto de la legislatura.

* Conclusión

Estos dos casos -sumados a las revelaciones de León Hernández- dejan en claro que ser diputado en Querétaro y en estos tiempos, es sinónimo de una lucha sorda por la defensa de los intereses personales o de partido; sinónimo de servilismo hacia el Poder Ejecutivo, pero también, sinónimo de ausencia de calidad moral.

Tanta razón tuvo Marco Antonio León de asegurar que Querétaro merece otra calidad de representación política así como otro prototipo de legislador.

Y hablando de, recordar también que el diputado Martín Mendoza Villa del Partido de la Revolución Democrática (PRD) acumuló dos meses y medio sin presentarse a laborar como diputado, e igualmente cobró su dieta y todas las prerrogativas que les otorgan. Tal como lo hicieron sus otros tres cómplices… perdón, sus colegas.

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