13 de julio del 2009

Código Político. Saldos de la campaña

Por Juan José Arreola

La contienda electoral en Querétaro se puede dividir en dos bloques. Uno, la de los candidatos y candidatas que contaron con recursos económicos como para poder pagar y, en consecuencia, ser vistos en anuncios espectaculares, en la prensa cotidiana, en la radio y la televisión. Esos candidatos y candidatas son, además, del grupo que participó en la contienda electoral con el sustento de tener posibilidades reales de ganar y por ende, ascender al poder.

El otro grupo de candidatos y candidatas –formado por la gran mayoría de los inscritos- jugó solamente a registrar su nombre para cubrir el requisito, para apuntar en su currículo que ya fue aspirante a un puesto de elección popular, porque les hizo un favor a sus cuates de tal o cual partido político o porque no tuvo dinero para cubrir el gasto que representa sostener una campaña electoral.

La realidad es que la contienda electoral, al menos en Querétaro, es desigual, antidemocrática e incluso, excluyente.

*Inequidad galopante

En este aspecto, la Ley Electoral del Estado de Querétaro parte del principio de la inequidad; esto es, plantea el darle más a quien más tiene y menos necesita, y el darle menos a los que menos tienen pero más necesitan.

Independientemente de la falta de “candados” legales para evitar que los partidos políticos nuevos o “emergentes” -como ahora se les ha dado en llamar- defrauden al electorado y a los contribuyentes, destinando el subsidio para otros fines, la realidad es que se les deja en el desamparo.

Con un presupuesto público raquítico muy difícilmente partidos políticos como el Social Demócrata (PSD) podrá sostener una campaña con tal dinamismo y presencia como la tuvieron José Eduardo Calzada Rovirosa o Manuel González Valle.

Es tan grave la situación que no resulta descabellado pensar que el candidato del PSD a gobernador del estado, Pedro Pérez Sosa decidió declinar la postulación, no por un asunto eminentemente ideológico, sino económico.

Y si bien no son la única causa, estas condiciones inequitativas muy seguramente pesaron en varios partidos políticos y específicamente en sus dirigencias, a la hora de elegir a varios de sus candidatos.

Solamente para ejemplificar este razonamiento y sin pretender reducir o eliminar sus méritos como ciudadanos o políticos, mencionar el caso de Guillermo Félix Zavala, aspirante del Partido de la Revolución Democrática (PRD), el de José Carlos Borbolla García, postulado a gobernador por el mismo partido, o el del candidato del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Ezequiel Montes.

*Equidad informativa

A pesar de que este aspecto de la contienda electoral no ha sido analizado ni por los integrantes del Poder Legislativo ni por la autoridad electoral, y en consecuencia se mantiene como un tema pendiente a resolver, en este proceso, por primera ocasión se abordó el asunto de la llamada equidad informativa.

El Instituto Electoral de Querétaro (IEQ) por conducto de su presidenta, Cecilia Pérez Cepeda, pidió a los medios de comunicación se procurara que hubiera difusión de las campañas electorales lo más equilibrada posible.

La sugerencia fue en el sentido de que se difundieran en similares espacios escritos o tiempos “al aire” a todos los candidatos y partidos políticos.

Más allá de la petición -que ahora abordamos- vale dejar sentado que el mismo IEQ y obviamente la ley en la materia- nada dicen al respecto.

A lo más que se llegó fue a controlar el gasto que los candidatos y partidos realizaron para difundirse en los medios de comunicación, partiéndose del hecho de que los presupuestos eran diferentes y por eso, hubo partidos políticos y candidatos que apenas se lograron escuchar.

Baste consignar que mientras al Partido Acción Nacional (PAN) se le regalaron 534 anuncios en radio y televisión, mientras que al Partido del Trabajo (PT), ese regalo solamente ascendió a 51 anuncios.

En pesos y centavos, el abismo se profundiza pues mientras que al PAN se le regalaron seis millones 967 mil pesos, al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) el subsidio ascendió a solamente 518 mil pesos.

Evidentemente no hay equidad.

Para que hubiera equidad en los medios de comunicación, era menester, primero, que todos los partidos políticos y candidatos, tuvieran recursos económicos suficientes para contar con personal dedicado a hacer fluir la información de sus actividades, hacia los medios de comunicación.

Por supuesto que no todos los tuvieron; es más, la mayoría no contó con una persona que les ayudara a redactar una nota para la prensa y, posteriormente, hacerla llegar a las redacciones.

Si el ser equitativos en la difusión informativa fuera solamente un asunto de voluntad de parte de las empresas de comunicación, tampoco hubiera sucedido así, simple y llanamente porque los reporteros no alcanzarían para cubrir las actividades de todos los partidos y todos los candidatos.

Por eso se selecciona a quiénes si y a quiénes no se cubre.

Y es aquí en donde enfrentamos una segunda discrepancia.

Los partidos políticos con menos recursos económicos reclaman -con justeza- que se cubran sus actividades, pero en el medio de comunicación ni alcanzan los reporteros ni reditúa económicamente para la empresa como tal y por consecuencia se opta -también con entendimiento- por quienes aporten para así pagar a los reporteros.

No sé si es un círculo vicioso o un círculo virtuoso. El hecho real es que ni nuestros diputados, que tantas reformas electorales han realizado, ni la autoridad electoral en sí misma, han entendido que la equidad, la competencia democrática, el libre pero equilibrado juego de la lucha por los sufragios, no se bañan de democracia por un simple decreto o el deseo de uno u otro funcionario.

La transición a la democracia, vale repetirlo una vez más, solamente se concreta cuando las demandas de la ciudadanía se convierten en leyes. Si no es así, simple y llanamente no avanzamos.

Por consecuencia, la contienda electoral de este año ha sido, al igual que todas las anteriores, inequitativa y desequilibrada. Y así, nada más no avanzamos.

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