Código Político. Acueducto II
|
Por Juan José Arreola |
|
En 1999, hace diez años, investigadores del Departamento de Recursos Naturales del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), confirmaron la existencia de filtraciones de agua, de la Presa Hidroeléctrica Zimapán, a los manantiales de “El Infiernillo” y “La Ortiga”. Son filtraciones de aguas contaminadas bacteriológicamente con virus, hongos y otro tipo de flora y fauna patógena, además de metales pesados como Cadmio, Plomo, Mercurio y Cobre. |
|
Los investigadores universitarios documentaron, por lo menos, dos mil fracturas en las inmediaciones de la cortina de la presa, en el Cañón del Infiernillo, además de 200 fracturas cársticas (disolución de la roca caliza por efecto de agua con altas concentraciones de bióxido de carbono). Según apuntan, estas grietas han causado “algunas infiltraciones, pequeños manantiales y ‘lloraderos’ que pudiera corresponder a agua del embalse, o agua de los sistemas acuíferos locales”. El asunto es grave pues es desde esos manantiales desde donde se pretende extraer agua para dotar a la ciudad de Querétaro y otras poblaciones por donde pasará el gran ducto de conducción del vital líquido, denominado “Acueducto II”. Iniciado en el sexenio de Francisco Garrido Patrón, el “Acueducto II” es una obra con la que se pretende surtir a la capital del estado de mil 500 litros de agua por segundo, traída del referido manantial de “El Infiernillo”, ubicado a 122 kilómetros de la zona urbana de Querétaro… y a solamente ocho de la Presa Hidroeléctrica Zimapán (PHZ). *Afectaciones ambientales Las condiciones de contaminación del agua que recibe y almacena la PHZ pueden provocar diversas afectaciones ambientales y, por lo mismo, los investigadores de la UNAM sugieren no perforar pozos en los márgenes de la presa, bajo la presunción de que el medio geológico actuará como un filtro, hasta en tanto se tengan elementos concluyentes. Sus indagatorias científicas establecen que “los contenidos de metales y la constante entrada de materia orgánica restringen y limitan el uso recreativo del embalse”, y en consecuencia, “la inmersión, natación o buceo, por lo tanto, no es recomendable en el embalse”. En el mismo sentido, se refiere que “la ingesta de agua contaminada bacteriológicamente con virus, hongos u otro tipo de flora y fauna patógena, puede provocar afectaciones severas a la salud”. La pesca deportiva debe estar también descartada, ya que la especie predominante, tilapia, puede contener microorganismos patógenos. Una segunda advertencia es sobre el riesgo que se corre en caso de consumir, de manera prolongada, los peces que se reproducen en el lugar. “Esta especie de peces acumula metales como cadmio, plomo, mercurio y cobre, en músculos y en vísceras. La tilapia también puede adquirir flora y fauna patógena que se encuentre en agua cloacal, convirtiéndose de esta manera en un foco de infección. Consumos prolongados de alimentos con cadmio afectan la estructura ósea”. Comer alimentos con plomo puede causar anemia y disturbios neurológicos, mientras que el consumo de pescado contaminado por mercurio, afecta el sistema nervioso central. El diputado local por el distrito 14 -que corresponde a los municipios de Ezequiel Montes y Cadereyta- León Enrique Bolaños Mendoza, ha confirmado que hasta ahora, toneladas de peces se siguen comercializando, a diario, en los mercados de la ciudad de Querétaro y de La Viga, en el Distrito Federal. También se continúa con la práctica de deportes acuáticos, y el gobierno de Querétaro sigue la construcción del “Acueducto II”. Por si fuera poco, en las inmediaciones de la presa se detectó la presencia de algunos sismos de entre dos y tres grados en la escala de Ritcher, posteriores al llenado de la prensa, y que han sido resentidos por los habitantes de las comunidades cercanas de Pueblo Nuevo y Zimapán. Finalmente reportan que la construcción de la prensa representa una carga hidráulica adicional que ha alterado el caudal de algunos manantiales como los de Xajhá que se ubica unos ocho kilómetros debajo de la cortina. Por esto es que “las infiltraciones en las paredes del Cañón Infiernillo, pudieran corresponder a agua de algún acuífero… si se tienen condiciones de comunicación hidráulica, el agua del embalse alimentará los acuíferos regionales”. Dicho en otros términos, existe la posibilidad de que esté contaminada el agua que pudiera transportarse desde aquella región para consumo de los habitantes de la ciudad de Querétaro. Por eso, desde hace una década, el Instituto de Geofísica recomendó realizar cuatro investigaciones más para llegar a conclusiones definitivas. Una, de la variación espacial y temporal de la calidad del agua de la presa; la segunda, de la influencia del embalse en los sistemas acuíferos regionales; otra, de la caracterización piscícola de la PHZ y la cuarta, sobre las interacciones agua-roca en la misma presa. Hasta el momento, las conclusiones del diagnóstico preliminar “Estado de las Afectaciones Ambientales Potenciales Asociadas a la Presa Zimapán”, no han sido descalificadas científicamente. Esto implica que los riesgos existen, que la contaminación continúa, que la PHZ es un potencial foco de infección colectiva y, por ende, que los habitantes de la ciudad de Querétaro podrían recibir y consumir agua contaminada. Por eso es que urgen los estudios sugeridos o quizá otros que igualmente sean pertinentes, para deslindar riesgos o, en todo caso, asumir de manera responsable -si así lo exigen las condiciones- el descartar el proyecto “Acueducto II”. Hasta hoy, solamente el denominado “Grupo de los Cinco”, ha planteado alternativas para surtir de agua a la ciudad de Querétaro. Dicho grupo, del que forman parte expertos en el tema del agua, del tamaño de José Antonio Nieto Ramírez y Lorenzo Rubio Espinoza -solo por citar algunos- ha sugerido opciones como la captación del agua de lluvia en cuatro presas ubicadas en el entorno a la urbe; la renegociación de los acuerdos del Consejo de Cuenca Lerma-Chapala, para poder tomar agua de ese río a su paso por el municipio de Amealco, o la construcción del proyecto Extoraz. Lo mejor que nos pudiera pasar es que, responsablemente, el gobierno que preside José Calzada Rovirosa solicite la realización de esos estudios, revele sus resultados y actúe en consecuencia. |