06 de julio del 2011

Código Político. Acción Nacional

 

 

Juan José Arreola

La elección del presidente y de los integrantes del Comité Directivo Estatal (CDE) del Partido Acción Nacional (PAN), marca un hecho histórico en la vida política de la entidad y, paralelamente, envía las señales de lo que pretende este partido y hacia dónde va. De principio hay que referir que el triunfo de José Luis Báez Guerrero y su consecuente elección como presidente, marca la derrota de una corriente histórica al interior del blanquiazul, en la que se han refugiado los viejos panistas; los “ideólogos” del blanquiazul, aquellos que vivieron los tiempos de oposición, marginación y hasta persecución.

*El neopanismo

Hoy, quienes tienen en sus manos al PAN son, en su mayoría, militantes que se incorporaron a sus filas en la época de la bonanza, de las vacas gordas y hasta de los triunfos fáciles. Es decir, nunca han vivido realmente lo que es la oposición.

En consecuencia, perciben a la militancia partidista no como un asunto de ideología, de compromiso político con los principios del blanquiazul ni como un asunto de entrega y quizá hasta apostolado, como lo hicieron muchos de sus antecesores.

Los panistas que hoy controlan al partido en Querétaro son pragmáticos. Ven a corto plazo y piensan que el éxito se mide, exclusivamente, en triunfos y derrotas electorales.

Ésta neo-militancia se refleja con toda claridad en la integración de la dirigencia estatal.

Citemos casos como los de los diputados Antonio Rangel y Micaela Rubio, a quienes -por supuesto- ni denostaremos ni mucho menos endilgaremos adjetivos innecesarios.

Públicamente, sin embargo, está claro que son de los panistas queretanos que poca o nula experiencia tienen en la construcción del partido; en la elaboración de estrategias, en el diseño de línea política.

Su plataforma de lanzamiento al Poder Legislativo, hasta donde se conoce, está en haber sido colaboradores cercanos de Ricardo Anaya Cortés cuando éste se desempeñó como Secretario Particular del ex gobernador Francisco Garrido Patrón.

En tiempos electorales, el mismo Ricardo “trabajó”, como parte de su cuota en la actual legislatura, 2 lugares para los referidos legisladores y, claro está, el propio. Ahora, en su calidad de Secretario General del CDE del PAN, Antonio Rangel tendrá su primera oportunidad para mostrarse como militante activo y constructor partidista, aún cuando la primera “chamba” -la de la unidad del instituto político- simplemente no la consideró.

La dirigencia panista también incorporó al ex funcionario estatal, Ricardo Anaya Cortés. Ex coordinador general de la campaña electoral 2009, de la que salieron derrotados, ex coordinador de los diputados locales del blanquiazul, quienes siguen divididos y ex presidente del CDE blanquiazul, del que salió huyendo.

Por todos estos “logros”, hoy Ricardo Anaya es premiado con un sitio en la dirigencia estatal.

Estos nuevos panistas han ignorado cualquier acción o mensaje de unidad a su interior que se reflejara en la incorporación de los “ideólogos” del panismo queretano al Comité Directivo Estatal. Ni siquiera para cubrir las formas.

 

*Las secretarías

La elección de los responsables de las principales secretarías de la dirigencia estatal del PAN, se constituyó en otro mensaje muy claro.

Por ejemplo, una de las principales y más cercanas colaboradoras de Armando Rivera Castillejos desde que éste ejerció como alcalde capitalino -Adriana Ballesteros Martínez- fue nombrada Secretaria de Comunicación.

Pareciera ser que lo natural es que José Luis Báez hubiera invitado a desempeñar ese encargo a quien o quienes fueron sus colaboradores en el ámbito de la comunicación cuando se desempeñaba como presidente del Comité Directivo Municipal.

Sin descuidar el trabajo de la dirigencia estatal, pareciera ser que Adriana también tendrá sus tiempos para empezar a estructurar la potencial campaña de Rivera Castillejos a la alcaldía capitalina.

Otro nombramiento significativo fue el de Eduardo Loyola Vera como secretario de Acción de Gobierno en el CDE del PAN. Su experiencia en asuntos gubernamentales, sobre todo durante el sexenio en que su hermano Ignacio fue gobernador de la entidad, muy seguramente será aprovechada cuando se requiera elaborar el plan de campaña electoral y, por supuesto, el plan de gobierno, en caso de que el panismo gane la alcaldía capitalina.

Salta a la vista, sin embargo, el hecho de que Roberto Loyola Vera -hermano de Eduardo- sea actualmente el secretario de gobierno de la administración que encabeza el gobernador, José Eduardo Calzada Rovirosa, del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Esto es, que los hermanos se ubican en áreas similares de trabajo pero en partidos políticos distintos.

El PAN queretano

Dijimos al inicio que es un suceso histórico para la vida política del estado pues el PAN, por sí mismo, empieza a recorrer el camino de la desfiguración.

A ver si ellos perciben la situación y remedian. La otra es que se digan sorprendidos cuando la derrota electoral sea una realidad.

 

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