16 de enero del 2011

Código Político. Los olvidados

Juan José Arreola

Nadie sabe exactamente cuántos queretanos viven y trabajan en territorio estadounidense; las cifras más bajas refieren que son unos 30 mil, aunque hay estimaciones que indican son alrededor de 150 mil. Nadie sabe, tampoco o quizá no quieren saber, que en su trayecto de la frontera de Estados Unidos con México hasta territorio queretano, son extorsionados por agentes aduanales, por policías federales, por policías estatales y por civiles encapuchados.

Los asaltan, los presionan, les quitan sus pertenencias o les cobran una cuota para dejarlos pasar. Y por eso, cada vez menos quieren venir a tierras queretanas. Ya no quieren arriesgarse.

Pocos saben, igualmente, que el estado de Querétaro perdió, en los años 2008 y 2009, alrededor de 5.5 por ciento de su población que decidió migrar al extranjero, preferentemente a Estados Unidos.

Y aún cuando el motivo principal para irse a otro país es el de buscar trabajo mejor remunerado (68.6 por ciento de los casos al cierre del primer trimestre del año), la segunda causa de salida de la entidad a tierras estadounidenses es el de reunirse con la familia (13.8 por ciento de los casos).

*Ni los ven, ni los oyen

Ni en el sexenio que Ignacio Loyola Vera gobernó el estado (1997-2003), ni en los 6 años de mandato de Francisco Garrido Patrón (2003-2009), como tampoco en el año y meses que José Calzada Rovirosa (2009-2015) a estado al frente del Poder Ejecutivo queretano, los migrantes han sido tema fundamental del gobierno.

Son más de 13 años que el asunto no ha trascendido en la estructura del gobierno, al grado tal que la oficina especial dedicada a atender asuntos del migrante fue cerrada.

Es desde el gobierno garridista que no existe, dentro del Poder Ejecutivo estatal, una instancia especializada en asuntos de migración que además de conocer las causas y las motivaciones de quienes se van al extranjero, genere opciones reales de arraigo en su tierra y atienda y entienda de la seguridad de los coterráneos.

De lo que se conoce hasta hoy, la “política migratoria” del gobierno estatal se ha reducido a la creación de invernaderos y de empleo temporal bajo el supuesto de que al ofertarles empleos no muy bien remunerados, decidirán quedarse en lugar de viajar a tierra estadounidense.

Bajo esta perspectiva, el secretario de Desarrollo Agropecuario, Manuel Valdés Rodríguez, ha dicho que este año generarán 450 mil jornales en labores de reparación de caminos, cercas u obras de conservación de suelos.

Tales jornales serán propuestos a los que pretenden migrar para así retenerlos en su tierra.

En cuanto al programa de invernaderos, dijo que durante el 2010 se construyeron 92 en donde laboran 194 personas que fueron capacitadas en agricultura protegida, de las cuales 63 fueron migrantes que encontraron en esta actividad una alternativa para quedarse.

Si hacemos caso a lo dicho recientemente por el diputado local del Partido Acción Nacional (PAN), Juan Fernando Rocha Mier, tendremos un comparativo numérico de la oferta referida y la demanda real.

Rocha Mier dijo que este diciembre vinieron de Estados Unidos a los municipios de la Sierra Gorda unos mil 500 queretanos para pasar las fiestas de fin de año con sus familias.

De ellos, aproximadamente 5 por ciento no regresará a Estados Unidos y buscará emplearse en la entidad. Es decir, unos 75 serranos buscarán trabajo en la entidad. Si a ellos sumamos un porcentaje similar de huimilpenses que también decidirán quedarse, de los aproximadamente 2 mil que llegaron este diciembre -según refirió la diputada María García Pérez- se sumarán otros 100 paisanos en busca de trabajo.

Las cifras equiparadas nos dejan en claro que ni de lejos se está entendiendo lo que significa el fenómeno migratorio.

*En el olvido

Por toda la frontera mexicana con Estados Unidos abundan ahora los retenes no oficiales; esos que son controlados por personas vestidas de civil, con armas largas y cubiertos los rostros. Cobran para dejar pasar a territorio estadounidense y también cobran por dejar pasar de regreso, a México. Quien decide no pagar se atiene a las consecuencias.

Doña Juana Trejo, vecina de Jalpan de Serra no ha viajado a Estados Unidos pero por lo que sus hermanas, sobrinos y su hija le han platicado, sabe de la inseguridad que se enfrenta al tratar de ir o de venir de la Unión Americana a la entidad.

Guarda silencio unos segundos para luego recordar lo que le sucedió a varios paisanos de la Sierra Gorda, quienes viajaron a Estados Unidos desde el pasado 17 de marzo y a la fecha nada se sabe de ellos.

Sin que se le pregunte, ella afirma que “los que no quieren pagar a estos civiles armados no los dejan pasar”.

El recuerdo de la plática con Juana Trejo viene a colación por el grupo de 30 queretanos de diversas localidades de la Sierra Gorda que salieron en un autobús, desde el municipio de Landa de Matamoros con destino a Texas, el pasado 17 de marzo y a la fecha nada se sabe de ellos.

En esta región de Querétaro circula la versión de que fueron interceptados por un grupo de hombres armados, en las inmediaciones de Ciudad Alemán, en el estado de Tamaulipas.

A la lista de desapariciones de migrantes queretanos se suma otro grupo de entre 35 y 40 que iban con destino a Nuevo México; salieron los primeros días de abril y desde entonces tampoco se sabe de ellos.

Además, el alcalde de Huimilpan, Saúl Ayala Cabrera reportó la desaparición de un par de vecinos de esta localidad que viajaron, juntos, a Estados Unidos.

Por las actitudes, por los pronunciamientos, por los silencios, pareciera ser que el gobierno estatal no tiene idea de cómo enfrentar éste y otros conflictos que surgen alrededor de la migración. Pareciera ser que prefiere ignorarlos.

Esa es la preocupación principal, que el gobierno estatal no sabe, no puede o no quiere atender uno de los fenómenos que mayor impacto causa en la entidad, el de la migración.

Presumir que se está cercano a todos y no tener una política claramente definida ante la migración es, para decir lo menos, simple discurso.

Comentarios