09 de febrero del 2011

Garantizan que será agua potable la del Acueducto II

FOTO: Tramo de construcción del Acueducto II en el municipio de Cadereyta.

  • Se tomaron 300 muestras del agua para comprobar su limpieza
  • Encontraron metales pero en niveles por abajo del límite permitido

Juan José Arreola

El director de la Comisión Estatal del Agua (CEA) en Querétaro, Sergio Loustanau Velarde y Ricardo Rangel Figueroa, de la Secretaría de Salud, aseguraron que el agua que conducirá el sistema “Acueducto II” desde los manantiales de “El Infiernillo” a la ciudad de Querétaro, muestra niveles de contaminación por debajo de los límites permitidos por la norma oficial mexicana. En conferencia a la prensa dictada en las instalaciones de la CEA, Loustanau Velarde aseguró que del 17 de mayo del 2005 al 31 de diciembre del 2010, personal certificado de 5 laboratorios externos a dicha Comisión, tomaron 300 muestras del agua del referido manantial para evaluar 43 parámetros.

Se midió la presencia de compuestos orgánicos, de radioactividad, de metales y de niveles fisicoquímicos, encontrándose que uno de los 43 parámetros no cumplía con lo establecido, correspondiente a la turbiedad del agua.

El cuadro de resultados también muestra una elevada presencia en el agua de tres metales: Plomo, Cadmio, Mercurio y Arsénico, sin que rebasen los límites permitidos.

Los funcionarios aseguraron que sus niveles serán reducidos por la planta potabilizadora, que se encuentra a 24 kilómetros de los manantiales, garantizándose que el líquido se podrá consumir con toda confianza.

*Advertencia por contaminación

A fines de diciembre del año pasado, el investigador geológico de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), Francisco Patiño Cardona, había advertido que el agua del venero Infiernillo, que será trasladada de Zimapán al acueducto II de Querétaro, debía ser analizada para conocer si se encuentra contaminada con Arsénico, Plomo y Mercurio, debido a que la región es la segunda en México más contaminada con estos metales.

También, investigadores del Departamento de Recursos Naturales del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advirtieron desde hace 12 años, en 1999, del riesgo que se corría por consumir o entrar en contacto con el agua almacenada en la Presa Zimapán, así como el comer la fauna que se desarrolla en la presa.

En ese diagnóstico, denominado “Estado de las Afectaciones Ambientales Potenciales Asociadas a la Presa Zimapán”, se advierte las aguas que surten a la presa hidroeléctrica de Zimapán están “contaminadas bacteriológicamente con virus, hongos y otro tipo de flora y fauna patógena, además de metales pesados como Cadmio, Plomo, Mercurio y Cobre, poniendo en riesgo la salud de quienes consumen o entran en contacto con ella”.

El estudio universitario consigna que los caudales de aguas residuales urbanas a la presa “muy probablemente han infiltrado los manantiales cercanos, como el de ‘La Ortiga’ y ‘El Infiernillo’. No obstante, se consumen los peces que ahí se reproducen (y), se practican deportes acuáticos.

El director de la CEA en Querétaro, Sergio Loustanau Velarde, aceptó la existencia de “pequeñas” filtraciones de agua contaminada a los veneros de “El Infiernillo” aún cuando no son significativas pues los muestreos no reportan elevación de los contaminantes.

Respaldado por el director del Centro de Estudios Académicos sobre Contaminación Ambiental (CEACA) de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), Gustavo Pedraza Aboites, a Sergio Loustanau aseguró que diariamente se monitorea y se monitoreará el agua.

De llegarse a detectar un incremento en los niveles de contaminación -afirmó el funcionario estatal- se modificarían los valores de la planta tratadora para así evitar que se conduzca agua no apta para el consumo humano.

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